domingo, 13 de diciembre de 2015

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES - LA ISLAMOFOBIA AZOTA ESTADOS UNIDOS,./ ME RESBALA - Antonio Castillo, el gran fotógrafo .

TÍTULO: DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES - LA ISLAMOFOBIA AZOTA ESTADOS UNIDOS,.

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES - LA ISLAMOFOBIA AZOTA ESTADOS UNIDOS, fotos,.

La islamofobia azota Estados Unidos

Una joven participante en una campaña de los musulmanes estadounidenses. :: r. c.
Una joven participante en una campaña de los musulmanes estadounidenses. 
  • Los musulmanes sufren las consecuencias del miedo provocado tras los atentados de París y California,.

    Resultat d'imatges de cafe con churrosNueva york. Lo dice el diccionario. La fobia es, por definición, «un temor irracional», una «aversión obsesiva contra alguien o algo». En el caso de la islamofobia que azota Estados Unidos, contra los musulmanes. O quienes lo parezcan. Un mes después del 11-S, el periodista Haider Rizvi fue brutalmente golpeado en una esquina de Brooklyn, cuando salía de comprar cigarrillos en una tienda paquistaní. «Te pareces a Osama Bin Laden», le dijeron sus asaltantes. «¿Eres de Pakistán?», le preguntaron. «Originalmente sí», contestó él. Después de eso ya no sirvieron las palabras.
    Rizvi despertó sin dientes en un hospital, con el cuerpo molido y la fe en el ser humano resquebrajada, porque lo que peor llevaba era que sus asaltantes fueran hispanos. Como periodista galardonado por su trabajo humanitario, siempre se había alineado con las minorías, pero sus asaltantes no quisieron escuchar el razonamiento. Cuando el editor de un periódico indio le escribió pidiéndole un artículo sobre qué supone ser musulmán en EE UU, Rizvi respondió que podía escribir sobre cómo viven los ateos en Estados Unidos.
    Resultat d'imatges de filetes con salchichasSegún una encuesta sobre sentimientos religiosos del PEW Research Center, lo único peor que ser musulmán, a ojos de la sociedad puritana que se formó en las excolonias británicas, es ser ateo. Sus asaltantes no vieron la diferencia porque ya no le oían, pero a pesar de la barba Rizvi no podía estar más lejos de la religión. De hecho, cuando iba a la universidad en Pakistán recibió una paliza por ello.
    No siempre es fácil adivinar a quién le reza alguien o le deja de rezar. En cierto modo es como buscar una aguja en un pajar, ya que menos del 1% de los estadounidenses son musulmanes. Unos seis millones de personas que oran en 3.000 centros islámicos, según lo que estima la fundación Muslim Council of America, ya que el censo no pregunta la religión.
    Cyrus McGoldrick, nacido en Rhode Island, heredó la religión de su madre iraní y el aspecto irlandés de su padre, así que nunca notó la discriminación hasta que se dejó la barba y se puso un gorrito. «¡Vuelve a tu país!», le gritaron entonces por la calle, para su sorpresa.
    Tampoco es casualidad que las amenazas y los ataques islamofóbicos hayan repuntado desde los ataques de París y San Bernardino, alentados por la retórica antimusulmana de aspirantes presidenciales como Donald Trump, que ha propuesto prohibir la entrada a EE UU de todos los musulmanes. «Los estadounidenses no han estado tan preocupados por sufrir un ataque terrorista desde los meses que siguieron al 11-S de 2001», dijo el jueves el senador John McCain al secretario de Defensa Ashton Carter.
    En las clases que imparte diariamente el centro de apoyo familiar Arab-American Family Support Center «siempre sale a relucir la preocupación de los jóvenes», dice su directora adjunta Ambreene Qureshi. «A un chico que trabaja en una tienda un cliente le soltó a bocajarro: '¿Y tú donde estabas cuando los ataques de París?'», cuenta. «Todos están muy preocupados». Trump asegura haber visto a miles de musulmanes celebrando la caída de las Torres Gemelas, algo que no puede demostrar. «Incluso si no sale elegido ya ha dejado salir al genio de la botella», se lamentó Shahed Amanullah, exasesor del Departamento de Estado. «Ahora es un tema común del que hablar».
    Según una encuesta de NBC y The Wall Street Journal, un cuarto de los estadounidenses está de acuerdo con las propuestas antimusulmanas de Trump. Y otra encuesta del New York Times y la cadena CBS explica por qué: casi la mitad de los estadounidenses cree que su país sufrirá otro ataque terrorista en los próximos meses.
    Por eso, a pesar de que casi el 60% diga tener una opinión favorable de los musulmanes, muchos están dispuestos a sacrificar a toda una categoría social que ni siquiera saben cómo definir, sin importar que con esa actitud agraven el peligro. El miedo es irracional. El Pentágono necesita desesperadamente aumentar entre sus filas el número de tropas que hable lenguas árabes y entiendan la religión de los ciudadanos en Irak y Siria donde da la batalla al Estado Islámico, pero los musulmanes en las fuerzas armadas de EE UU sólo representan el 0,27%. Apenas 5.900 personas.
    Según un estudio del PEW Research Center, el 65% de los musulmanes estadounidenses se identifican como suníes y sólo el 11% como chiíes, lo que favorece las posibilidades del Pentágono de encontrar especialistas que conecten con la población a la que quiere llegar en Irak y Siria. Sin embargo, el paraguas religioso es tan amplio que un 24% simplemente se identifica como musulmán.
    Y es que las diferencias culturales van mucho más allá de la religión. De hecho, Qureshi destaca que uno de los grupos en los que más apoyo ha encontrado su comunidad para luchar contra la islamofobia es el de Black Lives Matter, que lucha contra la violencia policial hacia los afroamericanos. Entre el 10 y 15% de los esclavos negros que llegaron de África eran musulmanes. Y aunque fueron obligados a convertirse al cristianismo, durante el siglo XX la Nación del Islam y el surgimiento de líderes como Malcom X sirvió para reclamar los orígenes.
    Las estadísticas del FBI de este año tardarán mucho tiempo en ser compiladas, pero las organizaciones musulmanas reportan ya un punto álgido en amenazas, vandalismos y ataques de odio que, a su juicio, supera la oleada que siguió al 11-S. Los ataques siempre se caracterizan por ser igual de gratuitos.
    Numerosas agresiones
    El sábado pasado en Queens, un hombre de 55 años que la Policía identificó luego como Piro Kolvani entró en una tienda y, después de coger un periódico cuya portada hablaba de los terroristas de San Bernardino, cambió de actitud. «En esta tienda todo es gratis, ¿no?», dijo desafiante mientras desfilaba frente a las estanterías. «¿Qué?», preguntó confundido el dueño, nacido en Bangladesh. Y sin más, el hombre se acercó a él y le tumbó de un puñetazo, para seguir golpeándole en el sueño hasta que un cliente lo detuvo.
    Al día siguiente, en Herald Square, la plaza de Macy's, un joven de 26 años identificado después como Robert Murino entró a una pizzería y empezó a amenazar a los empleados, preguntando quién era musulmán y qué pensaban del Estado Islámico. Cuando uno de ellos intentó calmarle, le metió un puñetazo en la cara al grito de «¡Hijo de puta musulmán!». Después de expulsarle del local volvió a vandalizarlo. En Bay Ridge, un hombre se aproximó a una mujer musulmana que esperaba el autobús y le escupió a la cara. «¡Estoy deseando que EE UU se libre de la mierda como tú!», le dijo.
    Y no es sólo en Nueva York. En Filadelfia, alguien arrojó una cabeza de cerdo ensangrentada a la puerta de la Sociedad Islámica al-Aqsa, donde rezaban sus miembros. En San Francisco, una mujer que resultó ser funcionaria de prisiones fue grabada en vídeo mientras desbarraba contra unos jóvenes musulmanes que rezaban en el parque y jugaban al voleibol. «¡La gente a la que habéis torturado va a ir al cielo y vosotros al infierno!», les gritaba. Y en Chicago, un joven de 17 años le rompió la cara a un taxista sij, la religión de origen indio cuyos seguidores comparten la suerte de los musulmanes por llevar barba y turbante. Sólo en el mes que siguió al 11-S la Coalición Sij registró 300 ataques, algunos mortales a punta de pistola. Esta semana el Ku Klus Klan de Alabama distribuyó octavillas de reclutamiento «para detener la expansión del islam» .
    La lucha contra la ignorancia y el extremismo pasa por aprender a protegerse, con un manual de medidas que recomienda a las mujeres con velo no caminar solas por las calles y a los hombres no leer el Corán en público, además pedir a los políticos que contengan la retórica incendiaria y a los medios de comunicación que limiten su cobertura de la misma. Promover la diversidad y la tolerancia en lugar de difundir palabras de odio, un noble fin que en tiempos de campaña electoral y guerras de rating encuentra pocos aliados.

    TÍTULO:  ME RESBALA - Antonio Castillo, el gran fotógrafo . 

     ME RESBALA - Antonio Castillo, el gran fotógrafo . fotos.

    El grupo de jóvenes que ha puesto en marcha la revista cultural. :: g. c.Antonio Castillo, el gran fotógrafo

    El grupo de jóvenes que ha puesto en marcha la revista cultural. 
  • Un grupo de jóvenes ha creado un proyecto que además de una revista literaria ha editado un libro con imágenes del maestro de la fotografía,.

  • Un libro recoge 60 fotografías de los años 30 que plasman su calidad artística,.

    Resultat d'imatges de me resbalaEl proyecto cultural 'Mordistritus' nació en el mes de mayo del año 2013 como lo que se da en llamar 'fanzine', traducido, revista de aficionados o de fanáticos, de creación literaria e ilustración de libre colaboración. Sin embargo, con el paso del tiempo el proyecto ha ido creciendo gracias a que se ha ido ampliando su red de contactos de todo tipo y en varias ciudades.
    Aunque nació entre Almendralejo y Mérida como una revista literaria de corte clásico, tipo años 60 o 70, y artesanal, unos meses después se fue desarrollando y tornando en un producto de tiradas ya menos modestas.
    Ese proyecto cultural, que nació de un grupo de seis jóvenes del ámbito de la cultura urbana, ha dado un paso más este año y se ha comenzado a encaminar a la divulgación editorial. Esperan que su idea pueda ser próspera. Al menos eso puede augurarse cuando ya tienen un amplio catálogo programado para poder ser editado.
    Pero el inicio ha sido por la puerta grande. Este otoño han editado un libro de fotografías del gran maestro Antonio Castillo, un almendralejense, padre de Manolo y Alberto, ambos fotógrafos profesionales, que ha sido redescubierto por estos jóvenes, que desde el principio vieron en él a uno de los grandes artistas de los años 20 o 30.
    Editora Regional
    El libro, que ha sido editado en colaboración con la Editora Regional, muestra una colección de 60 fotografías de Manolo Castillo 'padre', de su archivo histórico, junto a fragmentos literarios del grupo.
    La obra artística del padre de la saga de fotógrafos Castillo llamó la atención desde el principio a estos jóvenes. «Es uno de los mejores fotógrafos a nivel técnico de Extremadura», asevera Cecilio Trigo, portavoz de este colectivo.
    La casa rosa
    Para ellos, la calidad artística y el aparato estético de sus fotografías puede compararse con los mejores de países como Francia o incluso Estados Unidos. Con un trabajo que califican de «impecable», Manolo Castillo supo aportar un toque artístico a la fotografía con máquinas muy antiguas, «supo captar el instante, el movimiento con tanta calidad».
    Por ello, el libro, que será presentado oficialmente el próximo miércoles en el café teatro 'Salón de Teatres', plasma fotografías de valor histórico, artístico, más allá de la localización espacial o temporal.
    Con instantáneas tomadas en las localidades de Almendralejo, Mérida, Guadalupe y Fuente del Maestre, los 700 libros editados se pondrán a la venta en breve.
    Sin embargo, no se trata de fotografías turísticas de estas localidades, sino más bien buenos ejemplos de la calidad artística del fotógrafo, que queda plasmada en esta selección de sus obras.La edición de este libro forma parte de un proyecto cultural más amplio, que pretenden ir desarrollando estos jóvenes, para lo que ya cuentan con un espacio cultural independiente 'La casa rosa', en Villafranca de los Barros. Dispone de cinco salas que pretenden convertir en espacio expositivo, lugar de trabajo de ideas y el desarrollo de talleres creativos. Sin embargo, eso no será hasta, al menos, el año que viene o el otro.
    Pero antes verá la luz el nuevo número, el tercero, de la revista 'Mordistritus', con la que pretenden divulgar su idea cultural.
    La intención también es la de formar una cooperativa creativa, artística, a la que se sumen un centenar de socios, para poder hacer frente a los proyectos que manejan, como la edición de nuevos libros. Esos nuevos socios se irían sumando a la iniciativa, con aportaciones económicas, que les permitiría obtener los libros editados y, a su vez, editar sus propias creaciones literarias.

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