Apenas unas horas después de soliviantar al cine español
culpando de sus males a su «calidad», el ministro de Hacienda fumó la
pipa de la paz con el sector. Montoro escenificó ayer el final de la
escalada de enfrentamiento entre el Gobierno y los cineastas al aparecer
en los pasillos del Congreso junto al titular de Cultura, José Ignacio
Wert. Juntos anunciaron su compromiso de saldar las ayudas pendientes a
los productores que los recortes presupuestarios hacían inviables.
«Vamos a atender pronto las obligaciones de pago del fondo
para la industria del cine que están pendientes desde 2011 y parte de
2012», anunció Montoro. «Vamos a hacer que la industria del cine cobre
cuanto antes. Así favorecemos la producción de películas españolas,
porque al liberarlas de esa carga podrán acudir a la financiación de los
bancos».
Establecidas por la Ley de Cine de 2008, aprobada con
unanimidad parlamentaria, las ayudas a la amortización de películas se
pagan dos años después del estreno en función principalmente de los
resultados en taquilla. Los productores cuentan con ellas para pedir los
créditos con los que financian el filme. Son «una deuda de Estado», en
palabras del presidente de FAPAE, Joxe Portela, que en el caso de no ser
cobradas significan la quiebra de muchas productoras que se verían
embargadas.
«No van al bolsillo de los productores, sino que se
destinan a cancelar deudas», aclaró José Antonio Félez como portavoz de
FAPAE. «Solo así podremos seguir haciendo películas». Félez concretó en
21 millones de euros la cuantía de los pagos pendientes de 2011 y en
cerca de 43 millones los de 2012. El monto total presupuestado para 2014
en el Fondo de Protección a la Cinematografía no alcanza a cubrir esa
cantidad al sumar 33,7 millones, casi un 14% menos que en 2013.
«Se va a regularizar una situación que se debía a la
insuficiencia presupuestaria de años anteriores», prometió Wert, aunque
sin precisar el plazo ni la cuantía de los pagos que se agilizarán. El
Partido Socialista aplaudió la decisión y espera que «esta rectificación
ponga fin a la ristra de declaraciones que desprecian a un sector tan
importante para la cultura española», en palabras de la responsable
federal de Educación y Cultura, María del Mar Villafranca. Los
socialistas confían en que el anuncio «sea el principio de un cambio de
actitud del Gobierno con el cine» y solicitarán asimismo la bajada del
IVA cultural.
Wert reconoció que le «gusta mucho» el cine español cuando
los periodistas le preguntaron sobre los términos despectivos del
ministro de Hacienda: «El cine nos gusta a los que estamos aquí y al
resto de ministros del Gobierno». Montoro se negó a rectificar su
opinión limitándose a reiterar que «al favorecer la industria se mejora
la calidad».
El martes, el ministro Montoro había indignado a la
industria al vincular sus problemas «a la calidad de las películas que
se hacen y a su comercialización». Montoro justificó el descenso del
12,4% en la partida presupuestaria debido a que «hay una caída en la
taquilla que tiene que ver también con el tipo de películas». «Los
problemas del cine español no tienen que ver solo con las subvenciones
ni con la subida del IVA, sino también con la calidad», remató.
Sin embargo, según datos oficiales del Instituto de
Cinematografía, en 2012 el cine español recaudó 120 millones, 40 más que
en 2008. El aumento en 4 millones de espectadores llevó al ministro de
Cultura, José Ignacio Wert, a afirmar que había sido «el mejor año de la
industria audiovisual en los últimos 27».
TÍTULO; HAY QUE REFLEXIONAR SOBRE LA CULTURA POP DEL TABLOIDE Y LA FAMA,.
La luz de Los Ángeles baila en la suite del hotel donde
Sofia Coppola disfruta de los rayos del sol. La directora, exquisita
heredera del apellido Coppola, cuenta en 'Bling Ring' la historia de un
grupo de adolescentes obsesionados con la fama que en 2010 decidieron
saquear las casas de sus famosos favoritos. Las víctimas de aquel suceso
incluían a Paris Hilton, Orlando Bloom, Rachel Bilson y Lindsay Lohan,
de quienes las jóvenes ladronas se llevaron ropa, joyas, bolsos y otros
objetos por valor de varios millones de dólares. Como en títulos
anteriores, 'Somewhere', 'Lost in Translation' y 'María Antoñeta',
Coppola recurre al espejo de la cultura contemporánea para presentar una
historia sobre la juventud y la fijación insaciable por el consumismo.
-Usted ha hecho un filme basándose en un artículo de 'Vanity Fair' sobre los robos de Beverly Hills...
-Sí. Yo había visto en las noticias lo ocurrido, pero no
presté mucha atención. Sin embargo, meses después en un avión descubrí
el artículo de 'Vanity Fair' y me pareció una película. Creo que esta
historia dice mucho sobre nuestra cultura hoy en día.
-Los jóvenes involucrados han crecido en distintos
ambientes sociales. Se conocieron en el colegio y formaron una pandilla
que se dedicaba al vandalismo.
-Sí. Son adolescentes que crean lazos tratando de ser
valientes y cometiendo fechorías. Hay algo trágico en los niños que
viven tan pegados a las colinas de Hollywood y a su mundo.
-El filme muestra a unos jóvenes que creen robar el estilo
de vida de aquellos a quienes roban. ¿Hablamos de celebridades que son
objetos de decoración social sin ningún tipo de uso?
-El mundo que mostramos es un mundo de excesos. La vida hay
que vivirla con moderación. Varias escenas las rodamos en casa de Paris
Hilton, que fue uno de los lugares donde ellos entraron. Me pareció
interesante estar en una de las localizaciones reales. Su casa es la más
extraña que he visto jamás.
-Pero usted ha crecido en compañía de grandes estrellas, viajando de un lugar a otro y con acceso además al mundo de la moda.
-Yo conozco un determinado aspecto del diseño de moda. El
estatus social del que hablamos es muy distinto al que yo conocí en mi
adolescencia. Nadie llevaba al colegio un bolso de un diseñador. Me
pareció interesante ver cómo estos jóvenes piensan que la vida
glamourosa puede convertirles en alguien importante. Hay que reflexionar
sobre la cultura pop del tabloide y la fama.
-Siendo usted un personaje famoso, ¿se identifica con la cultura narcisista de alimentar el ego?
-No. No tengo tiempo para una vida virtual. Tengo una
carrera, trabajo e hijos que cuidar. No me interesa ni me alimenta el
estar todo el día hablando de mí, compartiendo lo que hago y lo que
pienso.
-Su película tiene la narrativa de un 'reality', como un documental.
-He intentado hacer un filme con el estilo del mundo que
estamos retratando, incluyendo imágenes de internet de los famosos. Es
un collage con déficit de atención, mucha información incorporada dentro
del estilo que representamos.
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