Fútbol | Clasificación para el Mundial
Justicia para Michu-foto-
El martes estrenó por la mañana la camiseta de España, «que
con una estrella en el pecho produce una sensación indescriptible», por
la tarde, «un poco nervioso» antes de saltar al césped en la Ciudad del
Fútbol, ya marcó su primer gol en el partidillo de la selección, «algo
anecdótico», y este miércoles ofreció en la Ciudad del Fútbol su primera
conferencia de prensa como internacional absoluto. Es la hora de Michu,
el delantero ovetense del Swansea, a quien el salto a la selección le
ha llegado en plena madurez, más tarde de lo previsto, dos años después
de que el entrenador que apostó siempre por él en el Rayo Vallecano,
José Ramón Sandoval, le reclamase para ‘La Roja’, entre otros muchos.
«Es un sueño cumplido al que sólo llegan unos privilegiados, y yo me
siento uno de ellos», reconocía este miércoles quien fue el quinto
máximo goleador de la Premier la pasada temporada.
En sus primeras horas en la selección es su paisano Juan
Mata quien ejerce de anfitrión de Michu, y ha sido la lesión de otro
asturiano, David Villa, el que le ha abierto la puerta y le debe
permitir debutar el viernes o el martes con la campeona del mundo. Ha
heredado su número y él es ahora el ‘7’ de España, «un orgullo» para
este artillero convocado a los 27 años por primera vez por Vicente del
Bosque. Michu se ha ganado el premio por méritos propios,
reivindicándose a base de goles y trabajo, y no cree que Del Bosque haya
reparado por fin una injusticia con él. «Yo no lo sentía así. Tampoco
le conozco mucho, pero el seleccionador me parece una persona muy justa.
Dentro de la papeleta que tiene en la selección, está impartiendo
justicia», apuntó.
Michu debió emigrar al fútbol inglés porque, aunque sonó
para el Valencia, el Atlético de Madrid o el Granada tras rechazar al
Sporting, ningún club de la Liga decidió pagar los dos millones y medio
de euros que le costó al Swansea de Michael Laudrup, un técnico a quien
el asturiano también agradece su plena confianza: «Él tiene mucha culpa
de que haya tenido la posibilidad de venir aquí. Es uno de los mejores
entrenadores que he tenido en mi vida». «Michu lleva bastante tiempo
haciendo las cosas muy bien en el Swansea (18 goles el pasado curso en
la Premier y 22 en total) y si está aquí es porque se lo merece»,
puntualiza Mata, que intenta «ayudar a Michu a integrarse en la
selección». «Me apoyo bastante en Juan. Es una muy buena persona, de
Oviedo, como yo, y tengo muy buena relación con él», reconoce el
futbolista del Swansea, que coincidió con el del Chelsea en la cantera
del club asturiano.
Después fichó por el Celta, donde Michu no jugaba de
delantero, sino como mediocentro defensivo, y fue Sandoval «quien se dio
cuenta» de que podía «hacer daño más cerca del área». «Empecé de
delantero en el Rayo y tuve la suerte de marcar 15 goles en la Liga
española, siendo un chico recién llegado. Una de mis virtudes es hacer
daño desde la segunda línea y tener suerte de cara al gol», comentaba la
madrugada del miércoles en Onda Cero, antes de confirmar este miércoles
en la sede federativa que en la selección está preparado para jugar
«donde el míster decida». «Estoy disfrutando, y aquí vengo a ayudar a
mis compañeros en el mejor equipo del mundo», declaró con humildad
quien, ante tantísima competencia en la delantera (Villa, Torres,
Negredo, Soldado, Llorente y el ‘falso 9’ Cesc, a la espera de Diego
Costa) de momento no puede pensar en el Mundial y se conformaría con
debutar con España frente a Bielorrusia en Palma o ante Georgia en
Albacete. «Con eso ya estaría muy feliz», asegura.
«Entrar en la selección es complicado porque hay muchísimo
nivel», reconoce, aunque dado que en esta convocatoria sólo él y Negredo
son «delanteros, delanteros» -subraya-, considera que puede tener «una
opción para jugar en punta». «En el Swansea vengo jugando como segundo
punta, aunque a veces el míster también me pone de delantero, y estoy
para jugar donde me digan», insiste. En la pelea por el ‘9’ también ha
entrado ya el futurible Diego Costa, antes compañero en el Celta y el
Rayo y ahora rival directo suyo, y el asturiano no ve inconvenientes en
la adaptación del hispano-brasileño a ‘La Roja’: «Como futbolista es muy
bueno y le tengo muchísimo cariño. No sé si Diego será convocado o no,
pero es un buen chico y no tendría problemas».
La corrida de Bañuelos tuvo cara, cuajo y plaza. Toros de
plaza de primera. El quinto era muy ofensivo. No dejaron de serlo los
cinco restantes. Nota común fue la nobleza. No todos los toros se
emplearon de la misma manera ni se dieron igual. El aire bravucón y
guerrero es, en un toro de lidia, puro estilo, aunque se acobarde luego,
y por eso, por personalidad, llamó la atención ese quinto tan ofensivo:
sus primeras embestidas fueron una sacudida cuando el festejo estaba
caído.
Lo más brillante había pasado en el segundo de corrida, que
bramó un poquito y se salió suelto del caballo, pero metió la cara y,
siendo dócil, tuvo fondo bravo. Esos dos toros particulares se abrieron
en lotes distintos porque Jiménez Fortes se cayó del cartel. David Mora
se las vio con el complejo y fascinante quinto; Daniel Luque pudo
relamerse con el notable y propicio segundo.
Mora hizo un esfuerzo. El toro se picó de rebote y esperó
en banderillas. Se lo estaba pensando. Un brindis al público y, en fin,
esa docena de fieros viajes que el toro tenía. Los que tuvo antes de
irse a tablas pero sin arrugarse ni defenderse. Esa fue la personalidad
del toro. Mora escupió al toro en cuanto lo sintió tan turbulento. No
ortodoxo ni heterodoxo, el trasteo tuvo una virtud: su emoción. Un
pinchazo sin soltar, una estocada caída.
Todo fue mucho más sencillo en el turno de Luque y el
segundo, que se vino descolgado por las dos manos. Una faena de mucho
sitio. Una especie de toreo ligero con sus alardes: dos circulares de
360 grados. El muletazo esférico. Como un globo. Alguna pausa, algún
paseo. Una estocada de mucha decisión. Una oreja. Pidieron otra. Dos
tenía el toro.
Galopó el primero de los seis de Bañuelos, que tomó con
ganas el capote de Mora en un recibo airoso al lance y luego se abrió en
la muleta mucho. Faena de muchas voces y gestual del torero de
Móstoles, tensa y despegadilla. Plano el trabajo. Un pinchazo y una
estocada.
Fue muy protestado el tercero, que salió tan noble como el
que más. Lances de asiento de David, dos picotazos mínimos y una faena
muy desigual. Era el toro de volcar la fiesta. Un trabajo interminable:
un aviso antes de cuadrar David el toro, otro después de un tercero y
penúltimo intento con el verduguillo.
El cuarto fue toro llorón, de dolerse de banderillas y poca
fuerza. Faena de ventajas de Luque: composición a toro pasado. El toro
acabó adelantando por las dos manos. Estocada tendida y trasera. Muy
abierto de cuerna, el sexto fue de soberbia nobleza. La bondad. De
rodillas y a la brava abrió faena Luque. Celoso el torero, que parecía
dispuesto a todo. Todo fue encajarse entre pitones y ponerse muy encima.
Ahí le convino al toro menos.
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