domingo, 5 de enero de 2014

PERIODICO LA RAZÓN, Grandes historias por cero euros,./ REVISTA CON EL PAIS, Los libros que encendieron la historia,.


  1. El escritor francés Stendhal decía que «no hay desgracia en el mundo, por grande que sea, que un libro no ayude a soportar». Quizá porque ...
    Grandes historias por cero euros
    El escritor francés Stendhal decía que «no hay desgracia en el mundo, por grande que sea, que un libro no ayude a soportar». Quizá porque los libros permiten adquirir conocimiento, viajar en el tiempo, en el espacio, adentrarnos en grandes aventuras y, en definitiva, hacen evadirse y perderse en ellos a quienes leen. Y quizá porque, como aseguraba Ramón Gómez de la Serna, «una librería es un andamiaje que se adquiere para edificar el futuro», hay quienes hoy en día trabajan para que el acceso a los libros le sea posible a todo el mundo.
    Ejemplo de ello es que en poco más de un año han proliferado en España varios establecimientos que podrían denominarse librerías gratuitas. Es decir, a las que se puede acudir en busca de todo tipo de libros sin necesidad de tener que pagar por ellos.
    Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla -y en poco tiempo lo harán también Jaén y Badajoz- se han hecho eco de una iniciativa que comenzó hace catorce años detrás de la barra de un bar de Baltimore, en Estados Unidos. Por aquel entonces Russell Wattenberg era un camarero de 29 años que escuchaba habitualmente las quejas de algunos profesores de la ciudad sobre la falta de libros para sus clases. Así que Russell comenzó a apartar dinero de su propina para comprar libros baratos y hacérselos llegar a esos profesores desde el propio bar.
    Poco a poco los vecinos fueron implicándose en el proyecto: algunos le hacían llegar sus libros y otros iban en su búsqueda. En 1999 el joven camarero dejó su trabajo y creó 'The Book Thing of Baltimore', una organización no lucrativa cuyo objetivo es «poner los libros no deseados en las manos de aquellos que los quieren». Más de una década después esta organización pone a disposición de quienes lo deseen más de 150.000 libros de manera totalmente gratuita cada fin de semana.
    Experiencia pionera
    En España la primera librería gratuita se abrió en Madrid en septiembre del año pasado de la mano de la ONG Grupo 13 y bajo el nombre de Libros Libres, aunque hoy en día se llama Tuuu Librería. Siguiendo su estela, a lo largo de este año han abierto sus puertas la librería Más Libros Libres en Málaga y Sevilla, la barcelonesa Llibres Lliures y en Jaén y Badajoz están a punto de abrirse otras dos.
    Todas ellas están respaldadas y gestionadas por diferentes asociaciones culturales que vieron la necesidad de facilitar el acceso a la lectura en estos tiempos difíciles. «Nuestro objetivo es dar acceso a los libros y a la cultura a quien lo desee, de manera gratuita y desinteresada», aseguran en la librería catalana. ¿La diferencia con una biblioteca? Que en estos casos no es necesario devolver el libro que uno se lleva a casa.
    Su funcionamiento es común para todas y se basa en un aspecto sin el que ninguna podría salir adelante: las donaciones. Los libros son adquiridos a través de donaciones de bibliotecas, editoriales y algunas instituciones pero, sobre todo, gracias al apoyo de los particulares. «Nosotros ni compramos los libros ni los vendemos», afirman desde Tuuu Librería. Una vez colocados en las estanterías del establecimiento «el público llega, mira tranquilamente la oferta literaria y se lleva lo que quiere. No se le pide contrapartida alguna por ello», detalla Miguel Ángel Jiménez, voluntario de la Asociación Cultural Libros Libres.
    Las donaciones de libros y las suscripciones de sus socios -de 12 o 20 euros según la librería- son las que mantienen cada establecimiento y las que permiten realizar los pagos mensuales del alquiler del local, la luz y la papelería. Es por ello que, después de un año de funcionamiento, Tuuu Librería se haya visto obligada a dar un giro de 180 grados a su filosofía de gratuidad y a la necesidad de pedir una donación 'obligatoria' a cada cliente. «Cada uno puede dar lo que quiera», detalla Catalina Benavides, responsable de Tuuu Librería, porque aunque se trata de una gran idea, hay quienes se aprovechaban de sus buenas intenciones «revendiendo los libros que cogían aquí».
    Pero más allá de estos problemas se trata de iniciativas que han calado en la sociedad. Hasta estas particulares librerías se acerca 'clientela' de todo tipo: «Jóvenes, personas de mediana edad, jubilados, estudiantes y hasta familias que vienen juntas a buscar cada uno su libro. A todos ellos les une su inquietud y amor por la lectura y la cultura en general», detallan en la asociación catalana. Y quienes van suelen volver a por más. «Quien pisa por primera vez la librería suele repetir y muchos acaban colaborando con nosotros», destacan en Málaga.
    «La clientela es tan variada y heterodoxa como los propios libros». Porque de estos hay muchos y muy variados: ensayos, novela del siglo XX, policíacas, románticas, grandes clásicos, ciencia ficción, biografías, libros científicos, juveniles, infantiles y en diferentes idiomas, llegando, en alguno de los casos, a haber albergado en sus estanterías unos 7.000 libros. «Lo bueno de un establecimiento de estas características es que los libros vienen y van constantemente, por lo que el visitante asiduo nunca sabe lo que se va a encontrar», explican los responsables de estas librerías.
    Futuro
    El más veterano de estos establecimientos tiene poco más de un año, mientras que el resto lleva menos de un año con este proyecto, pero todos ellos destacan su capacidad de perdurar en el tiempo. «Antes todo tenía que ser nuevo. Ahora tenemos que dar un giro al valor de las cosas y generar formas de revalorizar lo usado. No todo se rige por el dinero», defiende Benavides, de la madrileña Tuuu Librería.
    Un cambio de mentalidad al que se une la necesidad de hacer llegar los libros y la cultura a una sociedad que necesita ser crítica para poder salir adelante.
    «Poniendo los libros al alcance de todos los ciudadanos estamos poniendo nuestro granito de arena a la solución de la crisis, que sólo puede venir por la conformación de una ciudadanía crítica, culta e informada», vaticina Miguel Ángel Jiménez, voluntario de la librería malagueña.
    Quizá uno de los mayores inconvenientes de estas iniciativas pioneras sea su convivencia con las librerías tradicionales. «Es posible que nuestra actividad despierte recelos en las librerías tradicionales, pero somos aliados en la lucha por fomentar la lectura. Si una persona que no gasta dinero en comprar libros prueba a leer algo gracias a la gratuidad que nosotros ofrecemos, igual estamos fabricando un lector para toda la vida que acabará comprando asiduamente en las librerías tradicionales», defiende Jiménez.


    1. Los libros que encendieron la historia

      Los libros, esa materia peligrosa que los bomberos de Fahrenheit 451 quemaban, han sido una de las armas más temidas a lo largo de la ...
       
       
      Los libros, esa materia peligrosa que los bomberos de 'Fahrenheit 451' quemaban, han sido una de las armas más temidas a lo largo de la historia de la humanidad. Pero aquellos bomberos creados por Ray Bradbury en 1953 han tenido diversos oficios: inquisidores, políticos, estrategas del marketing y hasta los propios autores han sido en ocasiones los verdugos de obras condenadas a muerte. Eso sí, por motivos bien diferentes unos de otros, tal y como repasa el escritor y crítico literario Werner Fuld en su recién editada 'Breve historia de los libros prohibidos'.
      Es cierto que las llamas dieron la inmortalidad a muchos que de otro modo hubiesen quedado en el anonimato, e incluso incrementaban las ventas de otros. Así, Voltaire gustaba de comparar sus libros con castañas que se vendían mejor cuanto más se asaban, pero desde luego no era ese el objetivo de las quemas públicas. De hecho, durante siglos la Iglesia católica intentó consolidarse como garante de la salvación mediante la quema y el veto de todas las obras críticas y su 'Index librorum prohibitorum' no se abolió hasta 1966 (en él se hallaba, por ejemplo, la Gran Enciclopedia de Pierre Larousse por contener entradas a temas prohibidos).
       
       
      Pero las hogueras prendidas por la Iglesia no han sido las únicas: la que es considerada la primera quema de libros del siglo XXI en Estados Unidos tuvo lugar en Pittsburgh a manos de la secta Harvest Assembly of God y en ella cayó, junto a CD y vídeos de Bruce Springsteen, AC/DC, Iron Maiden y Black Sabbath, la saga de Harry Potter de J. K. Rowling por enaltecimiento de la magia. Afortunadamente el flujo informativo actual y la libertad de la que gozamos en muchos países dificulta que una obra desaparezca sin dejar rastro. Una desventaja esta por la que sería complicadísimo que hoy se dieran casos como los de la escritora Margaret Mitchell o Erich Maria Remarque.
      No todos los libros prohibidos fueron pasto de las llamas por parte de poderes que veían en ellos una amenaza. Los hay que, simplemente, parecieron desaparecer. Y lo hicieron fruto del marketing. Así pasó con libros de Margaret Mitchell o Erich María Remarque, a los que la historia de la literatura ha concedido un halo de leyenda que no es real.
      En el caso de la autora de 'Lo que el viento se llevó' hubo un antes de esa gran novela que se ha vendido como la única de su autora. Los biógrafos de Margaret Mitchell dejaron para la posteridad que esta 'ama de casa' escribió su única gran obra para salvar el honor de su tierra sureña. Pero esta historia romántica esconde a una periodista con una larga y exitosa carrera profesional que regalaba a sus pretendientes sus historias como prenda de amor. Tras el éxito y creada la leyenda fue la propia autora quien se encargó de borrar personalmente todos los textos de su legado y hasta se dispuso que tras su muerte se destruyeran todos los que se encontrasen.
      No fue la primera, ya que este caso es el mismo que sucedió con Erich Maria Remarque. El autor de 'Sin novedad en el frente' ni fue un soldado raso que contaba sus experiencias ni fue el creador de un solo libro. Eso sí, las ventas se dispararon en 1928 al publicitarse que era un texto autobiográfico (que llegó a ser prohibido en el periodo nazi). Pero Remarque ya antes había publicado dos novelas y unos trescientos relatos breves, ensayos y poemas en prestigiosas revistas.
      Por el bien de la sociedad
      Las religiones y los estados totalitarios han sido expertos en hacer desaparecer aquello que no convenía a la sociedad, según sus propios criterios, claro está. También las banderas del decoro y la decencia han sido buenas mechas y autores como Flaubert y Zola pasaron a engrosar listas negras como la creada por la Organización Nacional para la promoción de la Literatura Decente, en la que estaban incluidas 'Madame Bovary' o 'Nana'. Otros como Kant, Balzac, Stendahl o Ibsen fueron expulsados de las bibliotecas tras la acusación de ser autores «degenerados» en la España de Franco. Por no hablar de los 'antialemanes' que fueron proscritos en el Tercer Reich (Bertolt Brecht, la familia Mann al completo o Kafka) y que tras el acuerdo cultural de 1938 entre Roma y Berlín fueron vetados también en Italia.
      Pero la lista de libros negros y autores condenados y perseguidos no acaba aquí y se sigue incrementando día tras día. Sin olvidar las famosas prohibiciones que hicieron saltar a la prensa mundial 'Los versos satánicos' de Salman Rushdie. En el 2001 el ministro de Cultura egipcio mandó quemar la edición completa de un libro de poesía de Abu Nuwas porque sus versos enaltecían la homosexualidad. En China, las autoridades comunistas mantienen el veto sobre Nobel de Literatura Gao Xingjian.

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