Mi casa es la tuya - Kubo . , Viernes -7-Agosto . / Pekín Express - Juan Carlos I y el régimen del 78 ,. / UN BUEN PLAN ES IR AL CINE - Breaking Bad (Serie de TV) . / Días de cine - Cine - Alan Parker ,. Viernes -7- Agosto ,. / Saber Vivir - Santiago de Compostela: La piedra silente,.
TITULO:
Mi casa es la tuya - Kubo . , Viernes -7- Agosto ,.
Mi casa es la tuya',.
Este viernes -7- Agosto a
las 22.00, Telecinco emite una nueva entrega de 'Mi casa es la tuya',
con Bertín Osborne charlando con Kubo . , foto.
Kubo,.
Oficial: Kubo, al Villarreal,.
El club amarillo lanzó un gancho en redes
sociales haciendo alusión a Japón y posteriormente confirmó el fichaje.
Llega cedido por una temporada.
Take Kubo es oficialmente jugador del Villarreal para la temporada 2020-21. El club amarillo ha lanzado un gancho en sus redes sociales publicando una imagen del sol naciente, sin texto, haciendo alusión a Japón,
el país de origen del mediapunta que cederá el Real Madrid para esta
temporada, tal y como ha ido informando AS en la ultima semana.
Posteriormente, subió un GIF en el que Homer Simpson aparece resolviendo
un cubo de Rubik, por el nombre del futbolista. Minutos más tarde,
confirmó su llegada. "Estoy muy contento de poder llegar al Villarreal, ojalá podamos hacer un gran año juntos. Un saludo a todos los groguets y endavant", aseguró el jugador en sus primeras palabras.
TITULO:
Pekín Express - Juan Carlos I y el régimen del 78 ,.
Pekín Express ,.
Cristina Pedroche conduce 'Pekín Express: La ruta de los elefantes', una aventura en mitad del Índico, en la que 10 parejas con perfiles muy diferentes, etc.
Juan Carlos I y el régimen del 78 ,.
39 años para reinventar el país,.
El
rey propició un marco solvente para desarrollar la etapa democrática
más larga de la historia de España, modernizando sus estructuras y
dotando de un alto grado de autogobierno a las nacionalidades,.
fotos / El Rey firma la Constitución en el Congreso.
Fue
el Rey -escribió Raymond Carr en 1981- quien legitimó la llegada de la
democracia; sin él, la habilidad de Suárez, por decisiva que fuera, no
habría servido de nada». El hecho es incontestable. Contra los
proyectos continuistas de la dictadura de Franco, la monarquía de Juan
Carlos I vio el restablecimiento del sistema de libertades en España. El
nuevo rey resultó ser, en efecto, un rey para la democracia. Entendió
que la figura restaurada que él encarnaba no podría ser otra cosa que la 'Monarquía de todos', la posición que su padre, don Juan, había mantenido desde 1943-45 en el exilio.
En
la Transición (compleja, difícil, presidida por la incertidumbre y el
azar), se acertó en lo sustancial: en el procedimiento, una reforma
política desde la propia legalidad franquista; y en el hombre, Adolfo
Suárez, nombrado por el rey jefe de gobierno en julio de 1976, tras
cesar al último presidente de gobierno de la dictadura. Supuso, en cualquier caso, la construcción de un orden político nuevo: liquidación del continuismo franquista;
atracción e integración de la oposición democrática (incluido el
Partido Comunista y los partidos nacionalistas en Cataluña y el País
Vasco); superación del trauma histórico que fueron la guerra civil de
1936-39 y la propia dictadura; y una reforma en profundidad de la
organización territorial del Estado.
Con la Constitución de 1978, España
se configuró como una Monarquía democrática -en la que el rey perdía
toda capacidad ejecutiva, y adquiría poder simbólico y moderado-
y como un Estado que confería un alto grado de autogobierno a
nacionalidades (Cataluña, País Vasco, Galicia) y regiones. La democracia
española cristalizó en un régimen estable y plural, integrado en la
Unión Europea desde 1985, y (hasta la crisis de 2008) en una de las economías más dinámicas de Europa.
El rey Juan Carlos fue esencial en la neutralización del Ejército a
todo lo largo de la transición, un ejército hasta los años ochenta nada
favorable a las reformas acometidas; y en la acción exterior del país,
especialmente en América Latina y en las relaciones -siempre
condicionadas por factores personales- con los países árabes y
especialmente, con Marruecos.
Fracaso del golpe de estado
La joven democracia española derrotó el intento de golpe de
estado militar que se produjo el 23 de febrero de 1981. El rey actuó con
decisión: a él, a sus asesores y a los altos mandos del ejército y de
los cuerpos de seguridad, se debió el mantenimiento de la disciplina
militar prácticamente en toda España.
Juan Carlos vestido de militar ordena al Ejército cumplir el orden constitucional vigente.El
papel del rey fue pues esencial. En palabras de Hobsbawn, la Monarquía
iba a ser en España desde 1975 un marco solvente para la democracia,
como en otros países europeos. La Constitución de 1978 definió a España
como una Monarquía parlamentaria y como un Estado social y democrático
de derecho. Reconoció el derecho a la autonomía de nacionalidades y
regiones, garantizó las libertades democráticas, constitucionalizó
partidos y sindicatos, proclamó la libertad de enseñanza y la
aconfesionalidad del Estado (desde el respeto a las creencias religiosas
de los españoles) y abolió la pena de muerte. Entre 1978 y 1983, se constituyeron un total de diecisiete comunidades autónomas, más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, todas ellas dotadas de amplísima capacidad de autogobierno. Fue, como diría García de Enterría, la hazaña de la democracia.
Como mostraría sobre todo el fracaso del intento de golpe de estado de 23 de febrero de 1981,
la democracia española estaba mejor construida que las anteriores
experiencias democráticas del país. Suárez (1976-81) restableció la
democracia, creó las bases para la reforma económica (Pactos de la
Moncloa, octubre de 1977), aprobó la Constitución, democratizó la
administración local e inició el proceso autonómico. Calvo Sotelo
(1981-82) completó la «transición exterior» y alineó a España en el
mundo occidental (OTAN). Felipe González (1982-96) propició la entrada
en Europa, la reconversión industrial, la reforma militar, la
modernización de las infraestructuras del país, la plena recuperación
del papel internacional de España y varios años de fuerte crecimiento
económico. Aznar (1996- 2004) dio estabilidad a la acción de gobierno,
mantuvo el crecimiento económico, reforzó la lucha contra el terrorismo y
la autoridad del Estado, y llevó a España a la integración monetaria
europea.
Los problemas del país, muchas veces graves y urgentes,
se derivaban ahora, como en otras democracias occidentales, no de
carencias del sistema político o del entramado institucional del Estado,
sino de la propia práctica política, y de los usos y prácticas que en
la gestión de la vida colectiva pudieron hacer poder público y sociedad
civil. El problema nacionalista no era ya un problema estructural derivado o del centralismo del Estado
o de la vigencia excluyente del nacionalismo español. Tal vez era al
revés: se derivaba de la debilitación del poder central en beneficio del
poder de las comunidades autónomas que generaba el estado de las
autonomías, y de la deslegitimación del nacionalismo español que siguió,
en la democracia, a la abusiva asociación durante cuarenta años
(1939-1975) entre franquismo y españolidad.
817 asesinatos de ETA
Los nacionalismos vasco, catalán y gallego seguían, en cualquier
caso, manteniendo sus aspiraciones soberanistas, pero ante todo por
razones ideológicas, por la lógica misma de sus concepciones
nacionalistas. ETA mantuvo tras 1975 la «lucha armada» -asesinó a
817 personas entre 1975 y 2011- contra el Estado español como resultado
de su concepción «estratégica» hacia la independencia; como
una opción deliberada por tanto y no como resultado de una necesidad
inevitable impuesta por las circunstancias o por la prolongación de un
conflicto (vasco) secular y no resuelto. No quiso aceptar la solución
que aparecía en la Constitución de 1978, y que se concretó en el
Estatuto de Autonomía del País Vasco de 1979. Quiso desbordar el proceso
autonómico, ejercer el liderazgo de la causa vasca e imponer, si fuera
posible, una negociación al Estado español. La democracia estaba consolidada.
El cambio fue, en efecto, extraordinario. Aunque subsistiesen
desigualdades, pobreza y desequilibrios regionales y sectoriales, la
riqueza nacional se duplicó entre 1976 y 2000. En 2000, España era un
país urbano y moderno. Reconversión industrial, privatización del sector
público, fusiones bancarias, inversión extranjera y grandes obras de
infraestructura (autopistas de peaje y autovías, aeropuertos, tren de
alta velocidad) revolucionaron la economía: servicios, construcción,
comercio, turismo, banca, transportes y comunicaciones eran los motores
del nuevo dinamismo económico. España invirtió en América Latina en los
años noventa unos 60.000 millones de dólares. Cerca de cuatro millones
de inmigrantes se habían establecido en el país entre 1990 y 2003, otro
cambio histórico formidable. La población española pasó así de 35,8 millones de habitantes en 1976 a 44,1 millones en 2006.
En 2005, el 79% de la población, unos 34 millones de personas, vivían
en las grandes áreas urbanas del país, y la agricultura, causa histórica
de su atraso y de su pobreza, representaba apenas el 3% del Valor
Añadido Bruto de la economía española.
Juan Carlos I y Santiago Carillo, histórico líder del PCR.Desde mediados de los años 80, eran ya más las mujeres que los hombres que cursaban estudios universitarios.
La tasa de ocupación femenina pasó del 22,7% en 1983 al 44,1% en 2008.
En 2004, las mujeres eran el 64 por 100 del total de jueces del país. En
ese año, había un total de 12.205 mujeres en las Fuerzas Armadas
españolas (de un total de 119.698 efectivos). La libertad había sido
recuperada. La Transición configuró un nuevo marco cultural para el
país: plena recuperación de la libertad creativa, nuevos medios de
comunicación (prensa, radio, televisiones públicas y privadas),
oficialización de lenguas y culturas de nacionalidades y regiones, nueva
y amplísima oferta y demanda culturales (museos, bibliotecas,
auditorios, orquestas, universidades…).
Ciertamente, la crisis que
la economía española -como la economía mundial- experimentó desde 2008
puso fin al largo de ciclo de estabilidad y crecimiento económico que
España vivía, salvo por alguna breve crisis coyuntural, desde mediados
de la década de 1980. Como en otros países europeos, el coste económico y social de la crisis fue en todo caso enorme: durísimas políticas de austeridad
y de contención drástica del déficit y del gasto públicos, recortes
presupuestarios, subidas de impuestos, recortes salariales y cambios en
los sistemas y prestaciones de la seguridad social, flexibilización de
los mercados laborales; paro, desigualdad, pobreza, malestar social,
protestas callejeras, huelgas generales y sectoriales, marchas,
manifestaciones, concentraciones (y con ello, desorientación y
debilitamiento de los grandes partidos nacionales y aparición de nuevas
fuerzas políticas).
Desafío soberanista
Esta circunstancia, unida a varios y gravísimos escándalos de
corrupción política, al creciente desafío soberanista que ahora, de
forma ya evidente desde 2010, planteó el nacionalismo catalán -un desafío al orden constitucional-,
y a la controversia pública que desde 2011 se generó, por muy
desiguales razones, en torno a aspectos de la gestión real, no obstante
el reconocimiento que la obra histórica de Juan Carlos I seguía
mereciendo, todo ello hizo pensar que España había vuelto a ser un
problema.
No era exactamente así. La democracia, concretada en el
sistema constitucional de 1978, seguía siendo el modelo ideal de la
política. El reinado de don Juan Carlos -que abdicó en junio de 2014-
era, con mucho, la etapa democrática más larga de la historia española.
ETA abandonó la «lucha armada» en 2011. La crisis económica de 2007/08
empezó a ser superada a partir de 2013. La abdicación del rey Juan
Carlos en junio de 2014 en su hijo Felipe VI fue sin duda
estupefaciente, pero constitucionalmente oportuna e históricamente
certera. La Monarquía española era, como quedó dicho, una institución
razonable, un marco solvente para la democracia.
La democracia de 1978 no fue sólo un cambio de régimen. La Transición supuso nada menos que la refundación de España como nación.
La mayoría de los españoles la vivieron con conciencia clara de lo que
realmente fue: un nuevo comienzo, la cristalización de un proyecto
permanente de libertad y democracia para España. Comprender la historia,
que es lo que el historiador hace y lo que estas líneas pretenden, no
es justificar: es nada menos que apropiarse de la verdad.
TITULO: UN BUEN PLAN ES IR AL CINE - Breaking Bad (Serie de TV).
Serie de TV (2008-2013). 5
temporadas. 62 episodios. Tras cumplir 50 años, Walter White (Bryan
Cranston), un profesor de química de un instituto de Albuquerque, Nuevo
México, se entera de que tiene un cáncer de pulmón incurable. Casado
con Skyler (Anna Gunn) y con un hijo discapacitado (RJ Mitte), la brutal
noticia lo impulsa a dar un drástico cambio a su vida: decide, con la
ayuda de un antiguo alumno (Aaron Paul), fabricar anfetaminas y
ponerlas a la venta. Lo que pretende es liberar a su familia de
problemas económicos cuando se produzca el fatal desenlace.
TITULO: Días de cine - Cine - Alan Parker ,. Viernes -7- Agosto,.
Días de cine',.
Viernes 7 de Agosto a las 20:35 horas en La 2 / foto,.
Días de cine’ recuerda el legado y las obras de dos cineastas fallecidos la semana pasada.: el británico Alan Parker y Julio Diamante.
En sus 76 años de vida, Alan Parker pudo
presumir de ser uno de los fundadores del Director’s Guild of Great
Britain, una organización profesional que representaba a los directores
de cine, televisión, teatro, radio, publicidad, videoclips y
documentales, que agrupó a una generación de cineastas formados en la
publicidad, como Ridley Scott o Hugh Hudson.
Su legado deja películas inolvidables como ‘Fama’, ‘El expreso de medianoche’, ‘Birdy’ (ganador del Gran Premio del Jurado en Cannes), ‘Arde Misisssippi’, ‘Pink Floyd: El muro’, ‘El corazón del ángel’ y ‘Las cenizas de Ángela’, entre otras.
Julio Diamante, director y guionista de cine, teatro y televisión,
fallecido a los 86 años, fue miembro destacado del Nuevo Cine Español.
Nacido en Cádiz, se encargó durante muchos años del Festival de Cine de
Autor de Benalmádena. Entre sus obras destacan ‘Los que no fuimos a la guerra’, ‘Tiempo de amor’, ‘El arte de vivir’, ‘La Carmen’ o ‘Sex o no sex’. Además, hablamos de los estrenos que llegan a los cines, como ‘The way back’, en la que Ben Affleck interpreta a un entrenador de baloncesto con problemas de alcohol. Otras novedades son ‘Color out of space’, una película que combina terror con ciencia ficción, y ‘Papicha', cine feminista hecho en Argelia.
Por último, el director de ‘Full Monty’, Peter Cattaneo, estrena una película de mujeres y música llamada ‘¡Que suene la música!’.
TITULO: Saber Vivir - Santiago de Compostela: La piedra silente,.
Santiago de Compostela: La piedra silente,.
foto / Catedral de Santiago, en la plaza del Obradoiro.
De la ciudad solemne, de los encuentros felices y de mi peregrinar sin fin,.
Fenomenal.
El pelo se me ha quedado fenomenal. Y las marines que me ayudaron a
lavármelo, un encanto. Qué chicas tan apañadas, que lo mismo te invaden
un país que te ahuecan las raíces. Entre el champú y el acondicionador,
me comentaron que querían ir a Santiago de Compostela. Y yo, agradecida y
enjabonada, que estupendo, que vamos para allá, que os llevamos. Y
ellas que no, que van a pata, que durante la instrucción militar les
mandaron leer 'El peregrino de Compostela', de Paulo Coelho, y, desde
entonces, quieren hacer el Camino. Madre mía, cómo estará la cosa en
Estados Unidos para que en Annapolis hayan pasado de los insultos
creativos del sargento de hierro a la prosa cursi de Paulo Coelho,
pienso para mis adentros. Total, que me han dado un toque de secador, se
han vestido de paisano, han cogido su mochila y su gorra de 'Make
America Great Again' y se han largado. Pasando a la altura de Ribadeo,
las hemos visto desde el coche. «¡Adiós, bonicas! ¡Venga, que ya os
queda poco!». Iban reventadas, las pobres.
Al llegar a Galicia,
rellenamos el cuestionario del Servizo Galego de Saúde: cuando hemos
puesto las localidades que hemos visitado en los últimos catorce días,
la página web ha colapsado. En fin, Feijóo, si tú preguntas, yo te
contesto. Hecha ya nuestra labor ciudadana, nos recibe un Santiago
brumoso, pero seco. Por mucho que mi suegra, ferrolana trasplantada a
Cartagena, diga que «en Santiago sempre chove», lo cierto es que hemos
venido seis o siete veces y nunca nos ha llovido. Porque nosotros
venimos mucho por aquí. Y, cuando digo nosotros, digo cuarenta personas.
O casi: treinta y siete nos juntamos la última vez. Y eso que solo
íbamos los íntimos. En el caso de mi santo, la familia nuclear es una
bomba. Una cosa discretísima, de meternos en cualquier sitio: harta
estoy de tener que pedirle permiso al delegado del Gobierno cada vez que
organizamos un aperitivo familiar en casa. El próximo me lo busco hijo
único.
Sorprende ver la ciudad casi despojada de gente, silenciosa, exuberante y solemne
Sin familia a la que atender, paseamos por
un Santiago nuevo para nosotros. Acostumbrados a las multitudes de la
plaza del Obradoiro, a las colas para entrar a la catedral y a las
aglomeraciones que se forman en las calles cercanas, nos sorprende ver
la ciudad casi despojada de gente, expuesta en toda su compostura y
exuberancia. Silenciosa, hecha de piedra y solemnidad, de callejuelas y
jardines, de sol gallego y sombra monumental, es un gozo pasearla. Por
primera vez, deambulo por Santiago sin turistas que me interrumpan el
paso. Y la disfruto. No llevamos plano en la mano, tan solo el recuerdo
de los lugares en la cabeza. Tampoco tenemos prisa ni rumbo, pero
siempre acabamos volviendo a la catedral, centro gravitatorio de
Santiago. Entramos sin tener que esperar.
Adorar a un plasma
Dentro hay poca gente. Se oyen los ruidos de los trabajos de
restauración del interior; la catedral sigue en obras. «No, al apóstol
no se le puede visitar ahora, pero puede verlo en la pantalla que hay a
la entrada». Vaya: ir hasta Santiago para adorar a un plasma. Pero da
igual. Cualquier iglesia, ya sea catedral apostólica y metropolitana o
parroquia de barrio, ya tenga un retablo barroco o una cruz desnuda,
sirve para refugiarse del calor despiadado del verano, del frío crudo
del invierno, del dolor atroz del espíritu. Te proporciona un minuto, o
dos, o quince, de silencio en medio del bullicio cotidiano, el
suficiente para rezar o para acordarte de los tuyos. Y yo me acuerdo de
los míos. Y enciendo unas velas, y les pido protección, y les digo lo
mucho que les quiero, y doy gracias por el tiempo que los pude
disfrutar. Ojalá hubiera sido más.
Mercado de abastos, (arriba), peregrinas (en medio) y calle de Santiago de Compostela (abajo). / Fotos: Rosa Palo/ Paco Rodríguez (La Voz de Galicia)
En
la Capilla de la Corticela, una señora de pelo corto y canoso murmura
un rezo bajo la mascarilla. En la capilla contigua, una chica pide
confesión. Es tan joven que no le ha dado tiempo a cometer muchos
pecados; si los ha cometido, serán veniales. No me confieso porque ya me
ocupo yo de imponerme la penitencia. Sobre todo, por el pecado de la
gula: esta noche, no ceno.
Al salir, vemos varios grupos de
peregrinos. Unos chavales italianos se desploman sobre sus mochilas en
la plaza, una chica sale corriendo para que le sellen la compostelana,
una pareja de ciclistas llega hasta la puerta de la catedral. Aún
subidos en sus bicicletas, a los ciclistas se les saltan las lágrimas
por encima de la mascarilla, y se emocionan, y se besan. Ha sido un beso
corto, pero precioso. Un beso por la satisfacción de haber logrado algo
juntos. Un beso pegamento, de los que mantienen a las parejas unidas.
Un beso que les ha hecho olvidar el cansancio, las discusiones, las
rodillas machacadas por el pedaleo en las cuestas. Porque si el Camino
nunca es fácil, este año lo es aún menos: muchos albergues han tenido
que cerrar, y los pueblos de las rutas se han visto afectados por la
falta de peregrinos. Pero el espíritu de los caminantes sigue siendo el
mismo: tres chicas de Bilbao esperan en la puerta de la Oficina del
Peregrino. Vienen desde Ponferrada; han sido nueve jornadas «un poco
duras, pero ha estado bien». Quieren repetir el año que viene.
El desastre del saludo
Sin darnos cuenta, se ha hecho de noche. En la plaza del
Obradoiro busco a las marines. No las veo. La tuna está tocando
'Clavelitos'. De repente, oigo mi nombre resonar en medio de la plaza.
Son unos amigos de Murcia, que acaban de llegar a Santiago. La sorpresa,
la risa debajo de la mascarilla, la alegría de encontrarse y el
desastre del saludo, que una nunca sabe si dar el codo o hacer el saludo
vulcano. Al día siguiente, comemos juntos en el mercado. El camarero
nos intenta convencer para acabar con unas ostras y un espumoso, pero
servidora sabe que tiene que escribir por la tarde. Y también sabe que,
si le tira al espumoso, el artículo será un galimatías y tendrá que
corregirlo en el coche camino de Sanxenxo. Responsabilísima y muy
profesional, digo que no, que ni ostras ni vino ni nada. Las renuncias
que hago yo por esta mi profesión.
Y con el disgusto que tengo:
servidora iba dispuesta a hacerse la encontradiza con el rey Juan Carlos
en el Club Náutico para sacarle el tema de los esponsales entre su
nieta y mi heredero, que hasta me había dejado apalabrado un Balenciaga
en Getaria para la boda, y resulta que el emérito se ha ido. Que se ha
pirado. Así no hay manera de concertar un casorio que me saque de pobre,
que ya me veo otro verano más arrastrada por las carreteras de España.
Pues desde aquí te lo digo, jefe: el camino de reportera es más duro que
el de Santiago. Y todavía me quedan cinco artículos. Cuando vea la
puerta de mi casa, me voy a poner más contenta que los peregrinos cuando
ven la fachada de la catedral. A mí sí que se me van a saltar las
lágrimas. Y los botones de los vaqueros.
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