domingo, 13 de abril de 2014

EL BLOC DEL CARTERO,.Las Torres Gemelas. Con Leslie Robertson,./ LA CARTA DE LA SEMANA, 'Boig per tu', Shakira / SILENCIO POR FAVOR, ANA TORROJA , CANCION, HIJO DE LA LUNA,.


  1. XLSemanal. ¿Cómo se convirtió en ingeniero de estructuras de edificios de gran altura? Leslie Robertson. Tras el instituto, me alisté en la ...

    Se habla de...

    Las Torres Gemelas. Con Leslie Robertson



    Nació en Los Ángeles en 1928. Con 30 años creó la estructura de las Torres Gemelas. En España ha diseñado Torre Picasso y Puerta de Europa. Ha recibido el premio de Ingeniería Civil de la Fundación José Entrecanales Ibarra.


    XLSemanal. ¿Cómo se convirtió en ingeniero de estructuras de edificios de gran altura?
    Leslie Robertson. Tras el instituto, me alisté en la Armada. Al licenciarme, al final de la Segunda Guerra Mundial, acabé estudiando Matemáticas en la Universidad de Berkeley. Mi primer trabajo fue en una empresa de ingeniería electrónica, donde, gracias al impulso de mi jefe, descubrí que se me daba bien el diseño de estructuras. Aprendí rápido. Trabajaba siete días a la semana.
    XL. ¿Y cómo llega al diseño de rascacielos y, entre ellos, al del World Trade Center (WTC)?
    L.R. Tuve suerte. Conocí al arquitecto estadounidense Minoru Yamasaki y nos hicimos amigos. También tuvo mucho que ver mi juventud: yo pensaba en los edificios de un modo distinto que los ingenieros de Nueva York. Llegué al proyecto del WTC sin ideas preconcebidas y aprendí a trabajar con Yamasaki.
    XL. ¿Qué aportó el WTC al diseño de edificios de gran altura?
    L.R. Su innovación fue extraordinaria. No tiene fin. Fueron los primeros rascacielos sometidos a la prueba del túnel del viento. Antes, solo se habían probado aviones. Nosotros quisimos evaluar el viento y su respuesta en los edificios.
    XL. ¿Dónde estaba usted el 11-S, cuando atentaron contra las Torres Gemelas?
    L.R. En Hong Kong. Cuando me lo dijeron por teléfono, necesité un tiempo para asimilarlo. Volé lo antes posible a Nueva York. Sigue siendo difícil para mí recordarlo. Esas torres representaron diez años de mi vida, el despegue de mi carrera.
    XL. ¿Temió que su carrera y su reputación se vinieran abajo después del 11-S?
    L.R. Sí. Pensé: «Los promotores y arquitectos nos tacharán de sus listas». Creí que sería el final de mi carrera como ingeniero, pero fue todo lo contrario.
    XL. ¿Por qué?
    L.R. Creo que a causa de que mucha gente había logrado salir de los edificios en unas circunstancias tan extraordinarias. El tipo de construcción de las torres, muy poco convencional, hizo que pudieran salvarse muchas vidas.
    XL. ¿Entonces el WTC le abrió muchas puertas?
    L.R. Sí, al poco tiempo construimos la Torre del Banco de China con el arquitecto Ieoh Pei y, más adelante, el Shangai World Financial Center, un proyecto que supuso un gran paso adelante en los temas de seguridad. Las reminiscencias del 11-S seguían presentes.
    XL. Ha trabajado con los mejores arquitectos, también en Madrid, en el paseo de la Castellana, en Torre Picasso y Puerta de Europa.
    L.R. Sí, antes del 11-S trabajé en Torre Picasso, una vez más con Yamasaki fue el edificio más alto en España durante años y, más adelante, en Puerta de Europa, con Philip Johnson. Dos torres únicas, las primeras inclinadas del mundo.
    XL. ¿Qué ha supuesto trabajar con Pei, Johnson, Yamasaki...? ¿La figura del arquitecto se lleva todo el protagonismo?
    L.R. No, ha sido un honor trabajar con cada uno de ellos, especialmente con Yama [Yamasaki]. Lo visitaba todos los días durante su enfermedad, antes de morir. Le estoy eternamente agradecido. ¡Qué voy a decir de él! Me cambió completamente la vida que me confiara el diseño estructural del WTC.
    XL. ¿Qué les aconseja a los futuros ingenieros?
    L.R. Que aprendan a comunicarse bien, que aprendan a formar parte de la sociedad y no solo a través de los ordenadores. Tienen que vivir en el mundo real; saber de todo, de política, historia, arte, música... De lo contrario, la conversación con un arquitecto se puede volver muy plana enseguida y lo más probable es que ¡contrate a otro ingeniero! [Risas].
    Pregunta a bocajarro
    ¿Le atormenta pensar si en el 11-S se podrían haber salvado más vidas?
    Me he preguntado si podría haber construido una estructura más fuerte, pero ante aquello cualquier edificio se hubiera venido abajo. Aún hoy recibo cartas de apoyo. No sé si me hacen sentir mejor o peor...

    TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA, Boig per tu', Shakira,.
    1. Boig per tu', Shakira-foto

      No es Shakira una de las estrellas de mi ciega devoción, pero no se trata de eso. Merece algo más que mi respeto; es buena artista, ante ...
    No es Shakira una de las estrellas de mi ciega devoción, pero no se trata de eso. Merece algo más que mi respeto; es buena artista, ante cualquier polémica hay poca duda. Ha conseguido esa cosa tan exclusiva y laboriosa de crearse una personalidad y un estilo, objetivo perseguido por todo creador: ocupar un hueco exclusivo. Lo cual no quiere decir que le guste a todo el mundo, pero tampoco que eso signifique que su mérito sea poco. Cuando menos, es una artista merecedora de atención y aplauso.
    Pero se le ha ocurrido grabar una canción en catalán, sacrilegio inaceptable. ¿Shakira, la muchacha colombiana, en catalán? Sí, Shakira, la vendedora de millones de discos, ha incluido la versión de una especie de himno civil catalán en su último disco, y lo ha hecho en el idioma original de la canción, que es el mismo que el de su pareja, el jugador español Gerard Piqué, central del Barcelona y de la selección. Ya. ¿Y dónde está el problema? Con la venia, trato de explicarme.
    Boig per tu es una cosa que cantan muchos catalanes de la edad de Piqué en el transcurso de los veinte a los treinta. De hecho, la cantan, emocionados, amigos míos como Claudio, Salvador, Freddy o Enric, que van camino de los sesenta, aunque no lo parezca (indudablemente, son mucho mayores que yo). Es una suerte de canción que podría estar escrita por autores como Bon Jovi o así y que no pasa de ser un emocionado rito tribal. La canta un grupo de notable éxito local de nombre Sau, respetable en cualquier caso. No pocas fiestas de catalanes acaban con todos los miembros del ágape sujetos en círculos por los hombros entonando tal melodía cual si fueran después a desembarcar en Normandía. No hay que alarmarse: solo pretenden desembarcar en sus emociones colectivas e invitar a todos los presentes a hacer lo mismo. Shakira, pareja del futbolista y madre de un hijo barcelonés del mismo, ha querido realizar un gesto de gratitud a la tierra de su chico grande y de su chico chico y grabar en su nuevo lanzamiento mundial mundial, ojo una adaptación del dichoso Boig per tu, que quiere decir 'loco por ti'. Lo cual no tiene nada de extraordinario, pero sí de generoso, de cariñoso, de amoroso. Se la ha cantado a su pareja, que es catalán y se la ha cantado en el idioma que este utiliza (principal, pero no únicamente) para desenvolverse en su entorno natural, con sus padres, sus amigos y su hijo.
    ¡Para qué queremos más! ¡La que se ha organizado! Algo parecido a lo que se montó el día en que Carles Puyol, compañero de filas barcelonistas de Piqué, decidió bautizar a su hija con el nombre de Manuela. Los histéricos del nacionalismo le censuraron un nombre como ese, tan bello y resuelto, por antojárseles demasiado español, cuando es tan castellano como catalán. Pues los mismos, pero en sentido inverso, han puesto de vuelta y media a la artista colombiana por entender que había dispuesto su arte al servicio de la causa nacionalista de Mas, Junqueras y compañía, cuando solo ha cantado una canción en catalán, hermoso idioma que invita a ser entonado y hablado, que manejan varios millones de personas en absoluta felicidad y normalidad y que tantos éxitos musicales ha brindado a la historia de la industria musical. La versión podrá gustar más o menos (a mí, no gustándome la canción, me parece que tiene algo de conmovedor, pero yo soy un vulgar sentimental), podrá ser considerada una entrega fácil al oportunismo territorial, podrá chirriar a los seguidores habituales de la rubia colombiana, pero es un detalle normalizador con una bendita lengua por parte de una artista de alcance planetario que no debería ser despreciado. En vista de cómo se han puesto algunos energúmenos y de las gilipolleces que he leído en las redes sociales, prometo acabar las cenas sevillanas con amigos de los sábados con la escucha ceremoniosa del disco de la rubia cual si de himno se tratara. Dándome igual los dimes y diretes: loco por ti, Shakira. 

    TÍTULO: SILENCIO POR FAVOR,   ANA TORROJA , CANCION, HIJO DE  LA LUNA,.

    ANA TORROJA ,-foto,.

    Tonto el que no entienda.
    cuenta una leyenda
    que una hembra gitana
    conjuró a la luna
    hasta el amanecer.
    llorando pedía
    al llegar el día
    desposar un calé.
    "tendrás a tu hombre,
    piel morena,"
    desde el cielo
    habló la luna llena.
    "pero a cambio quiero
    el hijo primero
    que le engendres a él.
    que quien su hijo inmola
    para no estar sola
    poco le iba a querer."
    Luna quieres ser madre
    y no encuentras querer
    que te haga mujer.
    dime, luna de plata,
    qué pretendes hacer
    con un niño de piel.
    a-ha-ha, a-ha-ha,
    hijo de la luna.

    de padre canela
    nació un niño
    blanco como el lomo
    de un armiño,
    con los ojos grises
    en vez de aceituna --
    niño albino de luna.
    "¡maldita su estampa!
    este hijo es de un payo
    y yo no me lo callo."
    Luna quieres ser madre
    y no encuentras querer
    que te haga mujer.
    dime, luna de plata,
    qué pretendes hacer
    con un niño de piel.
    a-ha-ha, a-ha-ha,
    hijo de la luna.
    Gitano al creerse deshonrado,
    se fue a su mujer,
    cuchillo en mano.
    "¿de quién es el hijo?
    me has engañado fijo."
    y de muerte la hirió.
    luego se hizo al monte
    con el niño en brazos
    y allí le abandonó.
    Luna quieres ser madre
    y no encuentras querer
    que te haga mujer.
    dime, luna de plata,
    qué pretendes hacer
    con un niño de piel.
    a-ha-ha, a-ha-ha,
    hijo de la luna.
    Y en las noches
    que haya luna llena
    será porque el niño
    esté de buenas.
    y si el niño llora
    menguará la luna
    para hacerle una cuna.
    y si el niño llora
    menguará la luna
    para hacerle una cuna.




UNA HISTORIA DE IMAGENES, A FONDO, Mi perro mi única fortuna,./ REVISTA XL SEMANAL, PORTADA, Andrei Linde: "El big bang suscita cuestiones tan delicadas ...


  1. "Mis perros son mi único motivo para levantarme por la mañana"Este madrileño, de 43 años, fue cabo del ... "Ni mi perro ni yo somos ilegales.-foto,
     
    Una historia en imágenes

    Mi perro mi única fortuna

    La vida los ha tratado mal. Viven en la calle, sin nada prácticamente. Pero han encontrado en sus perros algo a lo que aferrarse. Son sus compañeros, sus amigos, sus salvavidas. Para muchos, el único motivo por el que se levantan cada mañana. Estas son sus historias.
    -Claudio y Rocco. "No soy su dueño. Es mi amigo"Claudio, de 47 años, es arquitecto en paro. Trabajó 11 años en un estudio de Londres y otros 10 en Gerona. «Pero la empresa quebró. Se me acabaron los ahorros y desde hace año y medio vivo en la calle». Claudio ha improvisado un chamizo en un parque, donde vive con Carmen, su pareja, y Rocco, su perro. «Es mi amigo. No soy su dueño», matiza. Carmen se niega a salir en la foto. «Mi familia no sabe que vivo así», dice. A Claudio no le incomoda la cámara. «No tengo nada de lo que avergonzarme alega. Lo que quiero es un trabajo, cualquiera, y salir de la calle».
    -Cucho con Púa y Pepe. "Mis perros son mi único motivo para levantarme por la mañana"Este madrileño, de 43 años, fue cabo del Ejército. Es un lector voraz de Bakunin y de novelas históricas y tiene un par de hijos veinteañeros. Su mujer es sargento; su suegro, general. «Una familia peculiar para un anarquista como yo», bromea. A ella hace tiempo que no la ve. «Hoy, Púa y Pepe son mi único motivo para levantarme cada mañana». Cucho lleva 13 años en la calle. «¿Qué es lo más duro de vivir así? El suelo para dormir -dice con cierta sorna. Lo bueno es que te acuestas cuando te apetece; lo malo, que te levantas cuando los municipales quieren».
    -Rocío con Curri y Venus. "Si tengo que quitarme el pan para dárselo a mis perras, lo hago"Rocío, que fue camarera, vive con Paco, su pareja. Lo conoció cuando él regentaba un pequeño puesto en el madrileño barrio de Ópera. Pero los problemas familiares acabaron empujando a ambos a la calle. Rocío duerme con Paco y con sus 'niñas' (así las llama ella), Venus y Curri. A la primera la encontró abandonada el día de su cumpleaños. «Fue el mejor regalo de mi vida», sonríe Rocío al recordarlo. A Curri la descubrió en un contenedor. «Me gasté el poco dinero que tenía en vacunarla. Y si tengo que quitarme el pan de la boca para dárselo a ellas, lo hago».
    -Maru y Arco. "Nos gusta escuchar los problemas de la gente"En otros tiempos, María Eugenia de 43 años era auxiliar de geriatría. Pero dos hechos han marcado su vida. El primero, la muerte de su mejor amiga, toxicómana, en sus brazos. «A raíz de aquello, me hundí en una depresión», recuerda. El segundo, su estancia en la cárcel por pasarle droga a su novio, drogadicto y encarcelado antes que ella. Solo tenía 29 años. Hoy, Maru junto con Arco, su perro, se apostan cada mañana en la calle. «Nos gusta escuchar a la gente. A veces hablan conmigo y descubro que tienen más problemas que yo. Pero, al final, ellos se van a sus casas y yo me quedo aquí, en la calle».
    -José Luis y Curro. "Lleva conmigo 10 años. Es como un hijo"José Luis, de 67 años, exlegionario y exparacaidista, duerme en la antesala de una entidad bancaria. «La directora me da permiso. Es buena persona». Entre un barullo de ropas y mantas, Curro asoma el hocico. «Lleva conmigo 10 años. Es como mi hijo». Después de pasar por la cárcel en los setenta por desertar, José Luis comenzó a dar bandazos. «Y me encontré en la calle». Hace unos años estuvo a punto de morir por una paliza que le propinaron unos cabezas rapadas. José Luis ha tenido pareja, Luisa, pero la felicidad duró poco. «La pobre murió de un derrame cerebral. Hoy, solo me queda Curro en el mundo. Si no fuera por él y por la gente que me ayuda, me habría pegado un tiro».
    -José y Blacky. "Mi mujer me dejó en la miseria"El día de Navidad de 2004 está grabado a fuego en la memoria de José, un portugués de 45 años. «En aquella maleta estaba toda mi vida», recuerda. «Me la robaron en un bar del Algarve». José regresaba a su país tras trabajar como albañil 10 años en Alemania. «De repente, todo desapareció», cabecea. Tras el robo se encadenaron las desgracias, hasta que la mujer con la que compartía su vida retiró todo el dinero de su cuenta y lo dejó en la miseria. José recorre las calles suplicando limosna y trabajo. «Me prometen cosas, pero nunca me dan nada. Pero soy optimista», sonríe. Blacky, su perro, gruñe en el centro de acogida donde pasarán la noche.
    -Dorel con Marusa. "Ni mi perro ni yo somos ilegales. Tenemos papeles"Dorel, rumano de 44 años, trabajó en la construcción, «pero ahora las cosas están muy difíciles», dice. Es educado y triste, como si temiese ofender. De Rumanía se trajo a su mujer, Helena (hoy, muy enferma), y a Marusa, su perro. «Marusa significa 'manzana' en rumano. Lo llamé así porque es dulce como una manzana», sonríe. Dorel, Helena y Marusa llevan 3 años en la calle. Con el dinero que sacan de la caridad pagan las medicinas de Helena. De repente, Dorel se sobresalta y rebusca en la mochila. «Ninguno somos ilegales explica sin que nadie le pregunte. Marusa también tiene sus papeles en regla. Aquí está la cartilla».


    1. Lo tendría bien merecido: su teoría sobre cómo fue el Big Bang acaba de ser confirmada por un telescopio en el Polo Sur. .... A.L. Sí. Son temas tan delicados que da miedo hablar de ellos. ... Sin ellas moriría siendo un idiota.
       
      En portada

      Andrei Linde: "El big bang suscita cuestiones tan delicadas que da miedo hablar de ellas"

      Su nombre suena como el nuevo Nobel de Física. Lo tendría bien merecido: su teoría sobre cómo fue el Big Bang acaba de ser confirmada por un telescopio en el Polo Sur. Sin embargo, Andrei Linde es mucho más que un físico genial. Es un auténtico filósofo. Nos recibe en la Universidad de Stanford. Y ya le advertimos: su visión del cosmos no le dejará indiferente.
      Una gran pizarra llena de fórmulas domina el espartano despacho. Dos balones de baloncesto en una estantería rebosante de libros de astronomía y física cuántica parecen fuera de lugar. «Los utilizo para explicarles las explosiones de supernovas a mis alumnos», comenta el físico Andrei Linde (Moscú, 1948), sentado junto a su escritorio de la Universidad de Stanford. Linde es uno de los padres de la teoría de la inflación cósmica, que surgió hace 30 años para resolver las preguntas sobre la creación del universo a las que la teoría del Big Bang no daba respuesta. No es un concepto sencillo, pero en términos asequibles la inflación puede explicarse como una enorme y muy rápida expansión a partir de la cual el universo siguió expandiéndose hasta hoy, 13.800 millones de años después de su creación.
      Pero durante 30 años la inflación que fue propuesta por Alan Guth en 1979 y que Linde pulió hasta llegar a la concepción actual solo fue una teoría. Una teoría respetada y aceptada por los científicos, pero una teoría al fin y al cabo. Hasta que el pasado 17 de marzo hubo un anuncio histórico. El telescopio BICEP2, situado en el Polo Sur, había encontrado la huella que la confirmaba: las ondas gravitacionales generadas instantes después de la creación del universo.
      Linde acaba de cruzarse en el pasillo con Leonard Susskind, una eminencia de la física teórica, que lo felicita por el hallazgo. Pero ante la excitación general, el profesor está nervioso. «Es como tener una botella de champán que no puedes abrir todavía. Y cada vez pesa más y más», explica. Linde habla con pasión y, al escuchar sus complejísimas explicaciones que él intenta simplificar usando símiles con caramelos y «evitando los números», se tiene la certeza de estar en presencia de un genio de nuestro tiempo. Pero Linde no vive solo de física. Sus teorías filosóficas son tan apasionantes o más que las fórmulas que lo han llevado a descubrir el origen del universo.
      XLSemanal. ¿Cuándo pensó por primera vez en el origen del universo?
      Andrei Linde. A los 15 años. Estaba en la cama con fiebre leyendo sobre el Big Bang en una revista. Y empecé a preguntarme: ¿cómo sabían las diferentes partes del universo que era el momento de explotar? ¿Quién dio la orden? ¿Dónde está ese Dios del que todos hablan? ¿Obedece él a las leyes de la física? Algo pulió el universo y lo hizo uniforme, pero ¿cómo sucedió?
      XL. Supongo que, si le pido que me explique su teoría para que yo la entienda, me dirá que es imposible.
      A.L. [Se ríe]. A Hegel, cuyas teorías filosóficas eran complicadísimas y algo descabelladas, le preguntaron una vez si podría explicarlas en términos simples y en francés. Él se ofendió y dijo que no. Yo puedo intentarlo. La inflación es un estado breve de expansión exponencial del universo que hizo que fuera grande y uniforme y que produjo las semillas para la estructura a gran escala que es nuestro universo.
      XL. ¿Y qué es lo que ha descubierto el telescopio BICEP2?
      A.L. ¡Algo increíble! ¡Como un eco del Big Bang! Lo que ha encontrado son las fluctuaciones cuánticas que se produjeron inmediatamente después del Big Bang y que se han preservado hasta hoy como una huella para nuestro disfrute.
      XL. ¿Prueba este descubrimiento su teoría de la inflación?
      A.L. Si estos resultados son correctos, acabarán con las dudas de los escépticos y descartarán otras teorías alternativas.
      XL. ¿Y cuándo tendrán una confirmación definitiva?
      A.L. En unos meses o un año... La señal que han anunciado es tan fuerte que no encontrarla de nuevo sería un escándalo. Pero la interpretación de los datos es más delicada. Si están en lo cierto, serían los resultados más espectaculares de la cosmología observacional del siglo XXI.
      XL. Es usted una estrella de YouTube. El vídeo en el que un colega le comunica el descubrimiento del BICEP2 lo han visto tres millones de personas. ¿De verdad no sabía nada?
      A.L. No, no tenía ni idea. Estos tíos que están en la Antártida, helados, con una noche que dura medio año, nos habían dicho, con toda su cara dura, que tardarían 20 años en detectarlas. Nos dijeron eso sabiendo que...
      XL. ¡... que ya las habían encontrado!
      A.L. ¡Sí! Pero no estaban seguros. Estaban en modo 'silenciado', como dicen ellos [ríe]. Lo sospechaban desde hace un año, lo empezaron a saber hace seis meses, luego se convencieron y, por último, aparecieron en mi puerta.
      XL. Ya se oyen rumores sobre la posibilidad de que usted y Alan Guth reciban el Nobel de física.
      A.L. Uf [pone cara de susto]. Esos rumores llevan años. Piensas que puede suceder y luego... no te lo dan. Esas predicciones no son muy fiables. Y aunque piensas: «¡Sí, sí, sí! ¡Dadme el Nobel, por favor!», la verdad es que saber cómo fue el momento en el que universo se creó es algo de lo que disfruto, independientemente de si a otras personas les parece importante o no.
      XL. ¿Por qué es un descubrimiento tan relevante?
      A.L. Te pondré un ejemplo. Hace mucho tiempo, alguien se dio cuenta de que la Tierra giraba alrededor del Sol, y no al revés. Luego, Einstein descubre la teoría general de la relatividad y empieza a hablar de los agujeros negros y del origen del universo. Pero ¿a quién le importa eso? Es tan complicado que ¿para qué vamos a preocuparnos? Pero, ¿sabes?, sin la teoría de la relatividad el GPS de tu móvil no funcionaría. De pronto, esa teoría, que parecía que no tenía utilidad, está en el bolsillo de todo el mundo. No sabemos cómo estos extraños descubrimientos que estamos haciendo ahora cambiarán nuestra vida, pero lo harán.
      XL. Usted plantea teorías provocadoras. Por ejemplo, dice que el universo podría crearse en un laboratorio.
      A.L. Para crear nuestro universo solo necesitas un miligramo de materia, que explota y produce todo lo demás. La única dificultad sería la forma en la que habría que prepararla. Alan Guth y yo hemos estudiado ese escenario.
      XL. Es una visión inquietante.
      A.L. Luego, empecé a pensar: «¿Para qué quiero crear un universo?». Para empezar, no quiero que se expanda sobre mí... Y, luego, ¿para qué quiero hacerlo si no puedo entrar en él ni usarlo como fuente de energía? Pero después pensé que nosotros tenemos bebés, los enseñamos a vivir y eso no prolonga nuestra vida, pero crea otra. Entonces, por qué no crear un universo donde, antes o después, habrá gente a la que le contaremos las leyes de la física. Les mandaremos un mensaje y quizá, un día, piensen en quién los creó.
      XL. ¿Cómo?
      A.L. Si escribo algo mientras ese universo se está cocinando y luego se expande, nadie podrá leerlo jamás. Quizá la única forma de mandarles información sería cocinarlo de una manera particular. Por ejemplo, si preparo un universo extraño en el que la masa del electrón es 2000 veces más grande que la del protón, la masa del protón es 100 veces más grande que la del neutrón... ahí hay un patrón, un mensaje. Pero las únicas personas capaces de leer ese mensaje serían los físicos. En ese escenario, ¡Dios es un físico hacker!
      XL. ¿Y cómo recibió la comunidad científica esa teoría?
      A.L. Escribí un artículo con el título El duro arte de la creación universal y lo envié a una revista [se ríe]. La revista me contestó para pedirme que cambiara el abstract [el resumen de un artículo científico] y el título, porque era ofensivo. Y me pusieron una pega más: «Tienes que quitar esa broma de mal gusto sobre que Dios es un físico hacker porque podría ofender a las personas religiosas».
      XL. ¿Y qué hizo?
      A.L. Les contesté que cambiaría el título y mejoraría el abstract, pero no quitaría la broma final. ¡Porque no estoy seguro de que sea una broma! Y me publicaron el artículo.
      XL. Perdone, ¿está usted sugiriendo que el universo es capaz de probar de alguna manera que la explicación religiosa de un creador divino es menos plausible que cualquier otra?
      A.L. Depende de cómo formules la pregunta. ¿Quieres decir un ser superior? Bueno, puede ser. ¿Fuerzas en el universo? Claro, sí hay fuerzas. ¿Inteligencias superiores? ¿Por qué no? Si te refieres a que no sea un dios, sino algo más... normal. Puede ser. Cuando se dice que el universo fue creado por Dios solo para que nosotros pudiéramos vivir en él, la primera pega es: ¿por qué se preocuparía Dios de un tipo concreto de mono? Además, si asumes la teoría de que existe un multiuniverso [universos paralelos], eso cambia tu forma de pensar.
      XL. Estas teorías pueden ofender a mucha gente...
      A.L. Sí. Son temas tan delicados que da miedo hablar de ellos. Pero son importantes. Siempre me he visto como algo más que un físico. Me interesa todo: la física, la filosofía, la psicología... Nunca he querido morirme siendo solo un físico. Es una etiqueta limitada. Pero también sé que no puedo hacer de todo y eso me deja un gran agujero aquí [se señala el corazón].
      XL. ¿La vida de un físico es una sucesión infinita de preguntas?
      A.L. Claro. Sin ellas moriría siendo un idiota. Quizá lo sea. ¡Probablemente lo sea! Pero cuando empiezas a hacerte preguntas, el proceso es imparable. Sin ellas, te sientes enfermo. En una ocasión, me pidieron que diera una charla a los estudiantes que estaban tratando de decidir si querían dedicarse a la física. Y yo les dije: «Si no os habéis contestado a esa pregunta vosotros mismos, es que no sois físicos». Es como el poeta que no puede parar de escribir porque, si lo hiciera, su vida se volvería miserable.
      XL. ¿Y en qué momento empezó a hacerse preguntas?
      A.L. Primero leí unos libros sobre geología y decidí que quería ser geólogo. Tendría unos diez años. Era mi único motivo de orgullo ante mis compañeros de colegio. No era bueno haciendo deportes, pero al menos, ¡sabía cuál era mi futuro! Iba a todas partes con mi mochila y un martillo.
      XL. ¿Y qué pasó?
      A.L. Un par de años después, durante unas vacaciones, mis padres profesores de Física me dieron dos libros para que no me aburriera: uno sobre astrofísica y otro sobre la teoría de la relatividad. Me pasé dos semanas leyendo y, cuando volví a casa, me sentía fatal. Sabía que ya no podía ser geólogo. «¿Qué les voy a decir a mis amigos? ¡Perderé su respeto! Pero qué voy a hacerle... ¡ya soy un físico!» [se ríe]. La historia se repitió años más tarde.
      XL. ¿Cómo?
      A.L. Escribí un libro sobre la inflación cósmica e incluí un capítulo sobre la consciencia. Sugería que podía ser algo real y que entenderla debía ser el objetivo de la ciencia. Mi editora me dijo que lo eliminara si no quería perder el respeto de mis colegas. Yo le dije que, si lo hacía, me perdería el respeto a mí mismo. Dejé el capítulo, pero nadie se lo leyó [risas].
      XL. ¿Cuál es la pregunta que más le inquieta en estos momentos?
      A.L. Ahora soy menos apasionado, pero sigo queriendo saber qué pasó en el universo cuando nació. Y luego está la teoría del multiverso, que lo complica todo y plantea preguntas filosóficas muy complejas. A algunas personas este escenario les da miedo porque quieren imaginar el mundo como algo simple, que podemos controlar y entender. Las preguntas que me hago no están limitadas a la física, pero la física me ayuda a abordar cuestiones que antes eran solo metafísicas.
      XL. ¿También le da vueltas al futuro de la especie humana cuando el Sol muera?
      A.L. Todavía quedan 5000 millones de años para eso. Además, creo que nos mataremos entre nosotros antes.
      XL. ¿Lo cree de verdad?
      A.L. No... Pero veo las cosas que pasan en el mundo y no estoy seguro de que seamos lo suficientemente inteligentes como para evitarlo. Con las armas nucleares sobre la mesa, todo puede pasar. Pero no soy tan pesimista.
      XL. Stephen Hawking, por ejemplo, nos imagina viajando a otras galaxias.
      A.L. [Pensativo]. ¿Puedes escapar a tu propia muerte?
      XL. Que yo sepa, no.
      A.L. ¿Cómo sabes que no vas a renacer? Históricamente, ese ha sido un tema religioso, pero para mí es una pregunta científica. Creemos que conocemos la respuesta, pero yo no creo que la sepamos. No es mi especialidad y puedo parecer loco, pero creo que nunca debemos responder 'no' a las preguntas que consideramos resueltas. Por ejemplo, lo que sabemos del universo y de la humanidad ha cambiado dramáticamente en los últimos 15 años.
      XL. ¿Cómo?
      A.L. En la antigua cosmología, el universo era cerrado, se expandía, luego se derrumbaba y todo el mundo moría abrasado. Ahora, la forma en la que el universo terminará no está clara, hay diferentes teorías. Y cuando no sabes algo, queda hueco para la esperanza. Por eso, cuando yo digo que no podemos crear un universo y escapar allí, lo digo desde nuestro conocimiento actual. Pero quizá, más adelante, seamos capaces de cocinar un universo y sobrevivir en su interior. ¿Suena a ciencia ficción? Puede. Pero nuestra teoría, que consiste en que todo el universo se creó a partir de un miligramo de materia, desde luego sonaba a ciencia ficción. Y, un día, un tío llama a tu puerta y te dice: «¡He comprobado que tu teoría es cierta!».
      XL. Por cierto, ¿le atrae la idea de viajar al espacio?
      A.L. No creo que me impresionara más que las imágenes del telescopio Hubble. Pero quizá me daría una perspectiva distinta, como cuando hago esnórquel.
      XL. ¿Lo ha ayudado en esta aventura estar casado con otra física, Renata Kallosh?
      A.L. Sin ella hubiese sido imposible. Es muy brillante. Al principio creí que no podríamos trabajar juntos porque entre colegas te peleas delante de la pizarra y dices: «Eres tonto, ¡no entiendes nada!». Y si le hablas así a tu mujer... Pero aprendimos a hacerlo.
      XL. ¿Ha sufrido mucho con sus investigaciones?
      A.L. Inventé mi mejor teoría en un estado de profunda depresión. Es una larga historia, mejor no entrar... Empiezas a comprimirte y comprimirte, hasta llegar a un punto crítico. Si puedes abandonar ese estado, a veces llegas más alto. Así es como en media hora invente la teoría de la inflación cósmica. Las circunstancias no fueron felices; sin embargo, cambiaron mi vida. No fue un camino de rosas. Todavía estoy aprendiendo cosas, pero ¿por cuánto tiempo? No lo sé.
      XL. ¿Piensa en la jubilación?
      A.L. No quiero enseñar hasta los 86 años, como mi madre, que fue profesora de Física en la Universidad de Moscú. Ni siquiera tengo planes de vivir tanto. Y no sé por cuánto tiempo seguiré entendiendo lo que hice hace 30 años. Soy pesimista sobre mi capacidad para hacer algo nuevo en física. Nunca espero demasiado de mí mismo.
      XL. Lo dice como si no estuviera orgulloso de lo logrado.
      A.L. Sí, estoy contento de lo que hice. Es parte del ego. No soy campeón de ajedrez, no soy bueno en gimnasia, pero quizá sea bueno en esto. Quizá. Ya veremos.
      ¿Por qué se halló en el polo sur?
      Los científicos llevan tiempo persiguiendo un mismo objetivo: analizar la radiación de fondo de microondas, una especie de luz emitida 380.000 años después del Big Bang y que podemos 'ver' y estudiar hoy. Estas microondas las captan costosos telescopios espaciales, como el Planck (Agencia Espacial Europea). Las mediciones desde la Tierra no son tan caras, pero tienen otro problema: las moléculas de agua de la atmósfera absorben las microondas y dificultan la observación. Por eso, los observatorios están en los lugares más secos del planeta, como el Polo Sur, donde está el BICEP2.
      Un ingeniero alemán es el héroe desconocido de esta misión. Se llama Steffen Richter y es el encargado del mantenimiento del radiotelescopio. Richter vive en el Polo durante seis meses y sale al exterior, desafiando los 80 grados bajo cero. Su misión: enfriar aún más el telescopio. Debe mantenerlo a una temperatura cercana al cero absoluto (273,15 °C). De no hacerlo, el equipo se volvería inservible. «Estoy orgulloso de mi pequeña contribución para mantener abierta una ventana a los primeros instantes tras el Big Bang», comenta.
      La historia del universo
      El Big Bang ('gran estallido') explica la historia del universo, pero no aclara su origen. No se sabe qué hubo antes del bang, pero sí, a grandes rasgos, lo que ocurrió a partir de que el reloj cosmológico se pusiera en marcha, desde las primeras fracciones infinitesimales del primer segundo, que fueron muy entretenidas, hasta los 13.798 millones de años que tiene en la actualidad. Las últimas mediciones astronómicas han ido confirmando las ecuaciones que los físicos teóricos dedujeron en sus pizarras. El modelo ha ido corrigiéndose y hoy quizá debería llamarse 'teoría del Big Bang + Bang', pues ahora se ha demostrado que hubo otro estallido después de la Gran Explosión. Es lo que se conoce como 'inflación cósmica'.
      Ni siquiera había transcurrido una milmillonésima de una milmillonésima de una milmillonésima de segundo y duró un suspiro, pero dejó huella. La reverberación de ese estallido secundario ha quedado grabada, aunque apenas sea discernible. ¿Dónde buscarla? En una especie de ruido (aunque no tiene nada que ver con el sonido) que invade todo el cosmos: la radiación de fondo de microondas, llamada así porque son ondas más cortas que las del VHF. Sería una especie de hilo musical que ha llegado hasta nosotros procedente de una emisora muy lejana: el universo temprano (380.000 años de edad). Los físicos predijeron que en ese fondo de microondas debería apreciarse un levísimo eco del segundo 'petardazo', como una interferencia. Y los astrónomos se dedicaron a 'sintonizar el dial' para comprobarlo. El honor ha correspondido al centro de astrofísica Harvard-Smithsonian de los Estados Unidos, que ha detectado trazas de esas ondas provocadas por la inflación cósmica en el Polo Sur gracias al radiotelescopio BICEP2.
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      El primer 'bang'. La gran incógnitaLa ciencia no tiene certezas sobre el instante cero. Algo había, pero vaya usted a saber. Lo que había debía de tener sus propias leyes. Una bombona de gas concentrado, denso y caliente que hizo pum y el espacio y el tiempo echaron a rodar.
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      Época de Planck. De lo que pasó en ese instante solo hay intuiciones. Se cree que las temperaturas eran tan altas que las cuatro fuerzas electromagnetismo, gravitación, energía nuclear fuerte y débil estaban amalgamadas: una para todas y todas para una.
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      La sopa. El universo comienza a enfriarse con la expansión, aunque sigue 'quemando' (10.000 millones de grados Kelvin). Todo es como un plasma de partículas con carga eléctrica que se atraen y se anulan entre ellas. Una sopa de la que no se escapa ni la luz, esto es, los fotones.
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      El segundo 'bang'. En los años ochenta se ve que la teoría del Big Bang presenta problemas. ¿Cómo es posible que todo el universo sea tan homogéneo? ¿Por qué tiene todo él igual tempe-ratura? Surge la idea de la inflación cósmica, un periodo de expansión brutal en un tiempo brevísimo. El segundo bang. Pero no había pruebas.
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      Los primeros núcleos atómicos. Al bajar la temperatura a unos 1000 millones de grados Kelvin, protones y neutrones se unieron formando los primeros núcleos atómicos, aunque los electrones aún se movían libremente.
      -380.000 años
      Y se expanden los fotones. Al bajar más la temperatura, los núcleos atómicos (positivos) y electrones (negativos) formaron los átomos. La sopa de partículas se vuelve neutra y los fotones escapan y viajan por el espacio. Estos son los fotones que nos llegan hoy en la radiación de fondo de microondas, una radiografía del universo adolescente que los científicos están aprendiendo a interpretar.
      -13.800 millones de años
      El universo actual. Si el primer segundo fue movidito, la formación de estrellas, galaxias y de nuestro sistema solar (hace 8000 millones de años) ha sido bastante más pausada. Los satélites y telescopios terrestres han logrado observar la radiación cósmica de microondas y han descubierto que no solo contiene información de lo que pasó 380.000 años después del Big Bang, sino que contiene datos de cómo era el cosmos bastante antes, cuando ocurrió aquel segundo bang: las ondas gravitacionales.
      El enigma de los multi-versos
      La confirmación de la teoría inflacionaria, el segundo bang, tiene muchas implicaciones. «Nuestro universo es una burbuja que se rebeló contra el vacío, dejó de expandirse de manera exponencial y se llenó por esto de materia y radiación. Este proceso se puede seguir dando y, por lo tanto, se dice que estos modelos generan de forma natural multiversos», explica Enrique Fernández Borja en Cuentos cuánticos. Los multiversos serían múltiples universos diferentes del nuestro. Cesar Tomé lo expone en el blog de divulgación científica Experiencia Docet (Naukas): «Los humanos aprendimos dolorosamente que la Tierra no era el centro del universo ni tampoco lo era el sistema solar; nuestra galaxia es solo una más. Este descubrimiento, de confirmarse, implicaría que el universo con sus millones de galaxias sería solo un trozo infinitesimal de un universo mucho mayor cuya extensión, estructura y evolución son incognoscibles; no solo eso, más allá de este universo podría haber infinitud de otros universos surgiendo continuamente. La cura de humildad definitiva».
      La edad de los descubrimientos
      -1922. El matemático ruso Aleksandr Friedmann concluye que el universo se expande. Descarta la 'constante cosmológica', una magnitud que Einstein introdujo porque no le gustaba que el universo fuese cambiante.
      -1927. Para el sacerdote belga Georges Lemaître, Friedmann da en el clavo: el universo estaba concentrado en un átomo primigenio, un huevo cósmico, que explotó y originó el universo. Einstein se mofa de él.
      -1929. El astrónomo estadounidense Edwin Hubble ve que las galaxias se alejan y que, por tanto, el universo se expande y no es inmutable. Einstein se rinde y reconoce que «la constante cosmológica ha sido un gran error».
      -1948. El físico George Gamow predice la existencia de la radiación de fondo de microondas: la luz que llenaba el universo temprano debería verse hoy, enfriada por la expansión. Su hipótesis cae en el olvido.
      -1949. En un programa de radio de la BBC, el físico británico Fred Hoyle acuña el término 'Big Bang' de manera despectiva para referirse a la incipiente teoría que compite con la suya. Él defiende que el universo es estático.
      -1964. Arno Penzias y Robert Wilson, al calibrar una radioantena, no pueden eliminar un ruido de fondo. ¡Han captado la radiación de fondo que llena el universo! Es el golpe de gracia para el universo 'estático' de Hoyle.
      -1979. Alan Guth resuelve una laguna de la teoría del Big Bang: al principio el cosmos era más pequeño, luego se expandió a lo bestia y creció preservando sus propiedades. Linde perfeccionará la teoría de la inflación cósmica.

      -1983. William Fowler recibe el premio Nobel por su contribución a resolver el problema de la nucleosíntesis, primero del helio como consecuencia del Big Bang y luego de los elementos pesados dentro de las estrellas.
      -2003. La NASA fotografía la radiación de fondo de microondas. Confirma así que el universo tiene 13.700 millones de años. El cosmos era un plasma opaco que se hace transparente cuando los fotones logran viajar libremente.
      -2012. El CERN anuncia la observación de una nueva partícula consistente con el bosón de Higgs.
      -2013. La Agencia Espacial Europea realiza un mapa de las minúsculas variaciones de temperatura en la radiación cósmica con los datos del telescopio satelitario Planck.
      -2014. Un equipo del Harvard Smithsonian Center for Astrophisics dirigido por John Kovak detecta la presencia de ondas gravitacionales en el fondo de microondas, una prueba contun-dente de la inflación cósmica.




EN PRIMER PLANO,.De qué nos reimos en Euskadi: ocho vascos con apellido,./ ENTREVISTA,. ANDREU BUENAFUENTE, ¿ COMO NO VA A SER EGOLATRA CON UN TRABAJO COMO EL MIO,.?


  1. '8 apellidos vascos', con más de 20 millones de euros recaudados,se ha convertido en el taquillazo y la gran sorpresa del año. Invitamos a ...-foto,.
     
    En primer plano

    De qué nos reimos en Euskadi: ocho vascos con apellido

    '8 apellidos vascos', con más de 20 millones de euros recaudados,se ha convertido en el taquillazo y la gran sorpresa del año. Invitamos a ocho vascos ilustres a que elijan sus tópicos favoritos. Y también los que más odian.
    Karra Elejalde, 53 años. Actor. "Pues sí, los vascos también lloran. ¡No todos somos John Wayne!"
    «Un tópico con el que no me llevo bien es el que dice que, de entrada, los vascos somos fríos. Igual cuesta abrir el melón y tocar chicha, pero, seas de donde seas, si llegas al corazón de un vasco, es para siempre. Y luego pasa una cosa: el clima configura nuestro carácter. Tú estás en Cuba todo el rato sudando y, claro, te sobra hasta el sujetador. Pero si vas de negro y tapado hasta arriba, pues, déjate de hostias, eso nos hace ser más distantes. En todo caso, una cuestión que me agrada mucho del éxito de la película es que parecía que los vascos éramos unas bestias pardas y resulta que, ¡pues sí!, los vascos lloran y los vascos se besan. ¡Que tampoco somos todos John Wayne, hombre!».

    Carlos Sobera, 53 años. Presentador. "Con el '¡epaa!', el '¡ieee!' y el '¡apa!' nos lo decimos todo"
    «Recuerdo, allá por el año 82, que Interviú sacó un reportaje con este título: 'En la Bella Easo follar no es pecado, es milagro'. ¡Hombre!, es como elevar a categoría de ley que los vascos tenemos problemas para relacionarnos. Este mito me molesta mucho. Pero sí que tenemos problemas de comunicación en general. No solo para el sexo. Si es que a veces únicamente utilizamos 'sonidos' guturales: '¡epaa!', '¡ieee!', '¡apa!'. Con expresiones tan parcas podemos decir desde 'buenos días' hasta 'estoy jodido'. Somos toscos y rudos en la forma de comunicarnos. Y esto se traduce en la sexualidad, pero también en el día a día».
    Gorka Otxoa, 35 años. Actor. "Parecía que los vascos no éramos graciosos y, oye, que sí lo somos"
    A los vascos se nos veía como gente con poco sentido del humor, pero no, queda claro que sabemos reírnos de nosotros mismos, de la política, de que aquí no hay quien folle, de que somos exagerados, de las patadas que le damos al castellano, de lo que sea. En cuanto a tópicos que me dan rabia, dos cosas: que en cuanto dices que eres vasco, la gente piensa que eres de Bilbao. ¡Y yo soy de Donosti! Y, luego, que yo soy friolero. Pues todo el mundo me viene con eso de: '¡Cómo vas a tener frío si eres vasco!'».

    Juanito Oiarzabal, 58 años. Montañero. "Todos mis apellidos son vascos, no sé si ocho o incluso dieciséis..."
    Yo nací en Vitoria, calle Nueva Afuera, 20, sobre una mesa de mármol. Y todos mis apellidos son vascos, no sé si ocho o incluso 16. Los vascos, cuando salimos de casa y viajamos por ahí, siempre ejercemos de vascos. Vamos de vascos por el mundo, igual por eso los tópicos de que somos muy nuestros. En el mundo de la montaña, por ejemplo, mis expediciones siempre han sido conocidas, en primer lugar, por la gastronomía, que todo el mundo sabía que yendo con nosotros se iba a comer bien; y después por mi carácter fuerte, muy vasco, que soy como soy, ¡oye! Ahora bien, en la montaña intento no hablar de política. Es que siempre me meto en charcos y luego me digo: 'Por qué no te quedaste tranquilo, Juanito'. Cuando los vascos sacamos la política, nos cuesta controlarnos, nos ponemos como ogros».

    Anne Igartiburu, 45 años. Presentadora. "¡No seré yo quiendiga que las mujeres vascas somos fáciles!"
    Dice el mito que las vascas somos muy difíciles. Pues no seré yo quien diga lo contrario. Fáciles, desde luego, no somos. Somos, eso sí, muy mandonas. El matriarcado siempre ha sido muy propio de Euskadi. Por eso, en un lugar donde los hombres pasan el día con la cuadrilla, somos bastante independientes a la hora de gestionar nuestra vida. Otro tópico que me hace gracia es el de que somos cabezones. Cuando a un vasco le lanzas un reto, se encabezona y, por narices, lo tiene que hacer. A mí, desde luego, me pasa. ¡No veas cómo me pico! También me llama la atención el pudor en cuestiones relacionadas con las emociones. Si le haces una confidencia a un vasco, se sentirá halagado, sí, pero no sabrá bien cómo gestionar eso. Y en cuanto a los apellidos, yo me sé mis ocho primeros. En Euskadi, estos hacen alusión al origen familiar; un manantial, una casa en un lugar, un bosque de robles... Yo, que aprendí el castellano de mayor, desconocía muchos términos en español de cuestiones de la naturaleza hasta que vine a Madrid».

    David de Jorge, 43 años. Cocinero. "Aquí no se cree más que en santa Chuleta y en san Besugo de Asís"
    Para empezar, el tópico de la comida es verdad: estamos comiendo y ya andamos pensando en la cena. El de que todos sabemos cocinar es mentira, que hay mucho mangarrán y mangarrana en los fogones. Eso de que no follamos, bueno, pues a ratos. Lo de que somos cerrados, pues según con quién. Eso de que tenemos mala hostia, tipo Javi Clemente: el mal tiempo tiene la culpa. Dicen que somos leales, pues por mis cojones. Lo de que somos analfabetos emocionales... Pues lo vamos superando. Que las mujeres son las que mandan... Afortunadamente. Lo de que las vascas follan más fuera de Euskadi... Mi mujer, desde luego, dice que es verdad. También que no nos gusta la gente de fuera, y sí que es verdad si son anormales, antipáticos o aburridos: la gente divertida que disfruta de la vida y viene con el maletero lleno de vino es bienvenida. Y, por último, eso de que somos muy religiosos, pues mira, aquí no se cree más que en santa Chuleta y san Besugo de Asís. Amén».

    Anabel Alonso, 49 años. Actriz. "Soy vasca y tengo los apellidos que me da la gana"
    Yo soy Alonso Gómez, así que, cuando de niña la gente empezaba a contar apellidos vascos, ¡conmigo el juego se acababa antes de empezar! Pero, mira, soy vasca y tengo los apellidos que me da la gana. Los vascos somos así, un poco fantasmas: del mapamundi de Bilbao y de: '¿Cuánto has ganado a la lotería?'. 'Nada, pues lo que jugaba: 600.000 millones'. Y luego está aquel tópico de que somos muy sobrados: '¡A ver, cóbrame todo!'. Somos espléndidos, enseguida tiramos del bolsillo. Ahora, lo que nunca me ha hecho gracia son esas bromas que se hacían, que ya no se escuchan, de: '¿No llevarás una bomba en el bolso?'. Pero tópicos negativos, pocos. Bueno, eso de quesomos brutos y que cuesta ligar. Pero te tomas cuatro 'cacharros' y haces exaltación de la amistad con lo primero que pasa».

    Martín Fiz, 51 años. Corredor de fondo.. "Cuesta, cuesta ligar, pero una vez que entras, ¡pues a tope, hombre!"
    Mi mujer se apellida Churruca Areitiaurtena Garaitaonandia. Si hasta a mí me cuesta decirlo... Cuando sale de Euskadi, enseguida le dicen: 'Tú, andaluza, ¿no?'. La gente, en cuanto ve que eres vasco, te dice: '¡Aiba la hostia, pues!'. No falla. Tengo amigos de fuera de Euskadi que me dicen: 'Ligarse a una vasca, difícil, ¿no?'. Y no es para tanto. Te lo digo yo que estoy con una vasca de la zona de Eibar y Mutriku. Que cuesta, que cuesta, pero una vez que entras, ¡pues a tope, hombre!».


     
    TÍTULO: ENTREVISTA,. ANDREU BUENAFUENTE, ¿ COMO NO VA A SER EGOLATRA CON UN TRABAJO COMO EL MIO,.?


    1. El cómico y presentador, Andreu Buenafuente (Foto: Mark G. Peters). Este hombre es ... Soy muy pudoroso con mi vida privada. XL. Pues en su ... Así nos va, claro. XL. ... ¿Cómo no vas a ser ególatra con un trabajo así? XL.
       
      Entrevista

      Andreu Buenafuente: "¿Cómo no voy a ser ególatra con un trabajo como el mío?"

      Necesitaba terapia. O algo parecido. Hace dos años, a punto de ser papá, se quedó sin programa y sintió como si le hubieran cortado una pierna. En tres décadas de carrera nunca le había pasado. En vez de ir al psicoanalista, se puso a rodar un íntimo documental sobre sí mismo. Aprovechando su estreno, el rey de la madrugada catódica habla con 'XLSemanal'.
      Este hombre es un adicto. Lleva 30 años enganchado y, lejos de remitir, su adicción se agudiza cada día. Lo sintió con claridad hace dos años, cuando un desconocido síndrome de abstinencia comenzó a recorrer sus venas. «Hacer reír a la gente es adictivo. Te atrapa, te atrapa. Después de un programa quieres otro y ya no contemplas nada más. Y yo jamás había estado sin programa», confiesa este comunicador, humorista, empresario, productor y alguna cosa más nacido en Reus hace 49 años.
      El 13 de mayo de 2012, sin embargo, Antena 3 canceló Buenas noches y Buenafuente, su primera experiencia en prime time en una cadena nacional, después de cinco emisiones. Las dudas creativas; la urgencia de mantener activa su productora, El Terrat, recién afrontado un ERE en plena crisis económica; la llegada de su primera hija a los 47 años... Ante ese cóctel, Buenafuente sintió que le vendría bien algo de introspección, algún tipo de terapia.
      En lugar del psicoanálisis optó por rodar un documental, un viaje más bien, hacia dentro de sí mismo, en busca de la comedia, sin saber muy bien hacia dónde lo llevaría ese camino. Casi dos años después acaba de estrenar El culo del mundo, resultado de aquel viaje-reflexión. En él cuenta su travesía por el desierto, el mono de vivir sin programa de televisión. Resfriado y con un dolor de cabeza que se disipa a medida que habla con XLSemanal, Buenafuente revela en esta entrevista los ángulos más desconocidos del rey indiscutible de la madrugada.
      XLSemanal. En El culo del mundo, Silvia Abril su pareja dice que, en contra de lo que puede parecer, usted no es una fiesta constante...
      Andreu Buenafuente. Sí, bueno... De hecho, ella es más divertida que yo en la vida real. Te puedo soltar una de vez en cuando, pero la que es una fiesta es ella. Es muy payasa [se ríe], una clown de la vida. Yo soy muy vergonzoso. Tengo pánico al ridículo.
      XL. ¿Y le dicen a menudo: «Pero qué tío más soso»?
      A.B. Yo defraudo mucho. La gente dice: «Conocí a Andreu y es un tío muy serio». Y, oye, qué sé yo, tendría un mal día. No puedes ser gracioso todo el rato. Sería odioso, de verdad. A mí me da miedo ser pesado o invasivo, porque también me gusta que me dejen tranquilo. Soy muy pudoroso con mi vida privada.
      XL. Pues en su película, Abril revela intimidades como que ella iba a dar a luz y usted se fue a hacer un bolo a Lérida o que trabaja usted todo el día y, al llegar a casa, se encierra a pintar, escribir o hacer fotos... ¿No pensó en cortar esa parte?
      A.B. Oírle decir eso ante la cámara me incomoda un poquito, no creas. Pero es la verdad. Te confieso que tuve que decirme: «Venga, Andreu, no seas tacaño contando tu vida». Si iba a contar una historia personal, no podía empezar a ponerle corralitos. También Berto o Corbacho dicen cosas de mí. En el fondo, esto nos ha acercado más.
      XL. ¿Y no le habría salido más a cuenta un psicoanalista?
      A.B. Hombre, tampoco quería psicoanalizarme, pero sí que ha sido terapéutico. Nos cancelaron un programa, ideamos otro que nosotros mismos descartamos, pasamos año y medio de incertidumbres y angustias tremendas y, al final, levantamos el vuelo con un nuevo programa [En el aire, La Sexta]. El documental cuenta todo ese proceso.
      XL. Ese proceso y algo más... Por ejemplo, el testimonio de Concha Velasco contando que usted le salvó la vida.
      A.B. Sí, bueno... Tampoco soy yo, no sé, un salvador. Supongo que algo exagera.
      XL. No parece, la verdad. Cuenta que, al separarse de Paco Marsó, se habría matado una noche en que se puso a beber y tomar pastillas. Pero encendió la tele y...
      A.B. Sí, sí, cómo lo cuenta, ¿¡eh!? Da una profundidad... Se te pone la piel de gallina. Y cuando se lo pregunté «Concha, ¿quieres contar esta vivencia extrema tuya?», me dijo que sí sin miramientos. Es alucinante.
      XL. ¿Ya se la había contado antes a usted?
      A.B. No, yo conocía la historia por un amigo. Por eso, me animé a proponérselo. Le pregunté incluso si podíamos grabarlo en el hotel donde ocurrió todo. Imaginaba que diría: «Andreu, no te pases», por no remover demasiado los recuerdos, pero aceptó sin problemas. Así que queda claro: Concha Velasco es la tía más moderna de España.
      XL. En El culo del mundo, un fan argentino le habla de un imaginario país de la risa donde a sus ciudadanos les gusta reír. Entre ese país, España y Cataluña, ¿con cuál se queda?
      A.B. Bueno, es solo una forma de decir sin menospreciar las identidades, que cada uno tiene la suya que el humor, como la música, no tiene fronteras... y eso es mágico. XL. ¿El país de la risa, España o Cataluña?A.B. [Se ríe]. Estoy muy a gusto en cualquiera de los tres.
      XL. Usted es un empresario catalán...
      A.B. Sí, claro...
      XL. La patronal catalana se ha pronunciado contra la independencia de Cataluña. ¿Suscribe ese pronunciamiento?
      A.B. A ver, yo creo que los empresarios no tenemos nada que decir en este asunto. Es tan complejo el tema que hacer más ruido y suposiciones no aporta nada. Pero cada uno que diga lo que quiera, evidentemente. Lo que pasa es que estos tíos nos ponen a todos en el ojo del huracán. ¡Que aquí cada uno es de su padre y de su madre! No me parece bien.
      XL. Usted negocia convenios, despide gente y demás, ¿no?
      A.B. Sí, claro. Las he pasado putas, como cualquier pequeño empresario en España. Este barquito nuestro, en este vaivén terrible, también ha hecho su ERE. Mira, yo era como Forrest Gump cuando corre, que se gira un día y ve que lo sigue una multitud, porque en 20 años por aquí han pasado más de mil personas. Siempre me hizo feliz dar prosperidad y trabajo. Y cuando se torció, ¡uf!, ha sido terrible.
      XL. Y ahora, ¿cómo está el ambiente de trabajo?
      A.B. A ver, salvo casos puntuales, porque algunos piensan que cuando contratas es para siempre, muchos me han dicho: «Si hay que remar juntos para salir de esta, aunque cobremos menos, lo hacemos». Cuando la empresa reduce ingresos, no puedes seguir igual. Yo me he comprometido a mejorar las condiciones si esto va para arriba.
      XL. ¿Cree que, con la crisis, a la gente se le han quitado las ganas de reírse? ¿Que quizá por ello fracasó su programa?
      A.B. No. En absoluto. La risa es tan poderosa que se sobrepone a momentos tan jodidos como los actuales. La gente se quiere evadir; risa es evasión y eso se agradece mucho cuando estás chungo. Quizá no te arregla un día funesto, pero te lo suaviza.
      XL. ¿Hay algún político que le haga gracia?
      A.B. No, la verdad. Aunque desde el flanco humorístico, tengo predilección por Rajoy. Lleva una cierta comedia implícita, posee una imperfección muy humorística. Tiene ángulos de personaje cómico: esa barba, el semblante, la forma de hablar; suelta un discurso y no lee bien a cámara. Pero, claro, si piensas que es el presidente, la comedia se convierte en tragedia. Con Rajoy se tocan los géneros.
      XL. ¿Cómo ve el teatro actual de la política española?
      A.B. Mal. Los políticos no son conscientes de la importancia del momento histórico que vivimos. Así nos va, claro.
      XL. Dice José Corbacho que su ego es como el Santiago Bernabeú de grande...
      A.B. Hombre, puede ser. La dimensión de tu ego nunca la conoces bien. De todos modos, lo que importa es el uso que hagas de él. Para el artista es una herramienta indispensable: «Aquí estoy yo y ahora todos ustedes me van a escuchar». Esto es así. ¿Cómo no vas a ser ególatra con un trabajo así?
      XL. Al mismo tiempo, los artistas tienen fama de inseguros. ¿Cómo se negocia eso?
      A.B. A ver, cuando dependes del aplauso, de la audiencia; si esta no responde, la autoestima sufre. Por ejemplo, en este último tramo de mi vida en que todo se tambaleaba, la industria cambiaba, la crisis arreciaba, la productora pasaba apuros, se caían mis proyectos; ¿cómo no iba a dudar de todo? Porque este es un oficio muy difícil, que aquí siempre estás empezando. O, si no empezar, sí que te estás examinando continuamente.
      XL. ¿Y cómo se quedó cuando Antena 3 suspendió el programa por declive de audiencia?
      A.B. Bueno, hay gente que vive tragedias mayores. Fue solo un programa más que se cancela. Lo que pasa es que con 30 años en este mundillo, uno ya posee cierta solidez. Digamos que tenía los tanques de autoestima bastante llenos. Superé esa travesía del desierto gracias a esa gasolina de sobra que tenía.
      XL. ¿Las cadenas solo lo quieren de madrugada?
      A.B. Así es. Cuando cancelaron el programa, me repitieron mucho aquello de: «Es que tú, Andreu, eres muy de late». O sea, que lo mío es la madrugada. Y es curioso porque yo hice mi carrera en Cataluña en prime time y siempre me fue bien. En fin, al principio me mosqueaba, pero he acabado cogiendo cariño al concepto. Me tranquiliza tener algo a lo que agarrarme. No sé, vivimos un momento de contenidos muy formateados. Queremos programas donde canten, programas donde se disfracen; y si en Bélgica uno de trampolines va bien, pues tráetelo. El problema, básicamente, es que la autoría cotiza a la baja.
      XL. Las editoriales, desde luego, lo dejan bien claro: nadie quiere apostar por voces nuevas...
      A.B. Es generalizado: cine, televisión, música, arte... Son malos tiempos para la autoría. Se olvidan de que sin voces nuevas todo se repite y la gente acaba saturada. Y en televisión, pues igual. Yo me crie con Jesús Hermida y demás, gente que era formato en sí mismo. Echo de menos aquello: televisión de autor.
      XL. ¿Tele de autor hoy en día sería usted, por ejemplo?
      A.B. No sé, no sé. Para mí, el gran personaje televisivo actual es Chicote. Hacía tiempo que no veía a alguien tan de verdad. Hay programas que son una tralla, técnicamente impecables y tal, pero no emocionan. Me atraen las personas que transmiten cosas intensas.
      XL. En su vida, ¿hay un momento de clic, de decirse: «yo me voy a ganar la vida con esto»?
      A.B. Totalmente. Fue un sábado. Con 21 o 22 años. Tenía que ir a una comida-acto de periodistas de la comarca de Tarragona que presentaba Carles Francino y, por un problema, no pudo ir. Entonces, me coge el presidente de los periodistas: «A ver, tú que haces un programa con un poquito de humor, presenta esto». Y, con la inconsciencia de la edad, cogí el micrófono e improvisé una entrega de premios, sencillita, y vi que la gente se reía. Nunca me había pasado. Recuerdo bien que, cuando iba para casa, me dije: «Creo que puedo ganarme la vida con esto».
      XL. ¿Y no había sentido antes esa llamada del humor?
      A.B. Creo que estaba ahí, pero no lo sabía. Fui mal estudiante, me gustaba hacer el chorra y me echaban de clase y tal. Era el típico que no era muy exagerado, trabajaba por debajo, pero al final me calaban, vamos. Y como a los 17, por casualidad, porque podía haber acabado en cualquier otro sitio, me metí en una emisora y descubrí que aquello me encantaba. Fue una vocación encontrada.
      XL. ¿Por qué cree usted que, en cuanto lo probó, ya no lo pudo dejar?
      A.B. Porque es adictivo. Tú hablas, la gente te escucha, se ríe... Es más que una profesión, no nos engañemos.
      XL. Y lo de tener una hija a los 47 años, ¿qué tal le ha sentado?
      A.B. Es alucinante. Una bomba de vida. Cuando todo estaba un poco adormecido, previsible, lo dinamitó todo.
      XL. Con el horario que se gasta, ¿cuándo la ve?
      AB. Por las mañanas. Yo, con mi cara de sueño: ella, con su sonrisa, «pa-pa-pa»..., y nos vamos por ahí a dar una vuelta.
      XL. ¿Se ríe con usted?
      A.B. Sí, bueno, lo cuento en la peli, que para mí, que trabajo con la risa, siento más placer al hacer reír a Joana, una sola persona, que a un teatro entero. Y es una fan entregada. Le haces una pedorreta y se ríe. Nada de humor inteligente.
      Privadísimo
      -Es hijo de un viajante y de un ama de casa. Su padre tenía gran sentido del humor. Se disfrazaba de mujer y hacía shows para la familia.
      -Con 17 años, consigue su primer trabajo en la radio: aprendiz en la sección de deportes.
      -Es un melómano compulsivo. Ser músico es una de sus vocaciones frustradasSu otra pasión: pintar. Le sirve para desconectar.
      -¿Su referente de estilo? George Clooney. ¿Su prenda preferida? Unos vaqueros. Su lugar preferido para estar, para vivir, es el plató.
      Reflexiones Cómicas
      El culo del mundo. Así ha titulado el cómico un íntimo documental recién estrenado donde, entre otras cuestiones, una larga lista de amigos reflexionan sobre el poder del humor y la comedia.
      -Carlos Areces: «Si un actor hace mal un drama, sale más o menos impune. Pero si como actor tienes que hacer reír y no lo consigues, tienes un problema».
      -Santiago Segura: «No hay nada comparable al buen rollo que te da una risa. Y luego quieres más, otra función, otra película más...».
      -Jordi Évole: «En esta profesión, no tengo muy claro lo que quiero hacer, pero sí tengo claro lo que no quiero hacer».

CONOCER INVESTIGACION, Jonathan Ive. El hombre que diseño la manzana,./ ¿ ES TAN VALIDA LA INTUICION COMO EL CONOCIMIENTO,?


  1. No somos conscientes. Pero millones de personas llevamos a Jonathan Ive encima. Para trabajar, viajar, distraernos, escuchar, comprar o ...-foto,.

    Investigación

    Jonathan Ive. El hombre que diseño la manzana



    Ive 'crea' el futuro. Como diseñador y vicepresidente ejecutivo de Apple, ha transformado la informática, la telefonía y la música. Suyos son los iMac, iBook, iPad, iPhone y iPod. Junto con Steve Jobs formó el equipo más creativo que ha dado el capitalismo moderno. El secretismo de Apple explica que nunca haya concedido una entrevista... hasta ahora.


    No somos conscientes. Pero millones de personas llevamos a Jonathan Ive encima. Para trabajar, viajar, distraernos, escuchar, comprar o ligar. Muchos de nosotros pasamos más tiempo con sus pantallas que con nuestras familias.
    Durante años, la timidez de Jonathan Ive, aliada con el secretismo rayano en la paranoia de Apple, ha conseguido que sepamos muy poco del hombre que ha diseñado el futuro con innovaciones como el iMac, el iPod, el iPhone y el iPad. Pero ahora Ive me ha invitado al cuartel general de Apple en Cupertino, en Silicon Valley, para concederme su primera entrevista en profundidad desde que se convirtiera en jefe de diseño de la compañía hace 20 años.
    «Hola. Gracias por venir», dice Ive con una amplia sonrisa y una taza con una infusión en la mano. Ive es la persona excepcional con el aspecto menos excepcional que uno pueda imaginarse. No es muy alto, su complexión es normal, el pelo le clarea un poco, lleva barba de dos días y viste como un padre de familia los fines de semana: polo azul marino y pantalones de loneta. A sus 47 años habla con parsimonia y con acento de Essex, a pesar de vivir en los Estados Unidos desde hace dos décadas. Ive se considera a sí mismo un artesano, un fabricante, más que un diseñador. «Los objetos son inseparables de su manufacturación. Uno entiende un producto si entiende cómo ha sido hecho afirma. Yo quiero saber para qué son las cosas, cómo funcionan, de qué material están hechas o podrían estarlo, antes de pensar qué aspecto deberían tener. Y cada vez hay más personas que tienen esta mentalidad. Hay un resurgir de la idea del artesanado».
    Su padre era platero de profesión
    Ive ha estado fabricando objetos desde que aprendió a usar un destornillador. Las dotes de artesano las heredó de su padre, Michael, platero de profesión y profesor de artesanía y diseño. Ive pasó la niñez desmontando y tratando de volver a montar las pertenencias de la familia. «La fascinación por el mundo físico empieza por su destrucción», asegura. Los aparatos de radio le resultaban fáciles, «pero recuerdo que desmonté un despertador y me resultó complicado volver a montarlo». Treinta años después, un día hizo lo mismo con su propio iPhone. Para demostrarse que seguía siendo capaz de hacerlo.La pasión por fabricar objetos la compartía con Steve Jobs, el antiguo consejero delegado de Apple. «Steve y yo podíamos pasarnos meses trabajando en la pieza de un producto que al final nadie iba a ver ni a suponer su existencia», explica Ive con una sonrisa. Apple es famosa por su insistencia en que el interior de sus máquinas sea tan elegante como el exterior, sin que esto modifique para nada su funcionamiento.
    «Trabajamos así porque, cuando te das cuenta de que puedes hacer algo muy bien, hacerlo un poquito peor aunque sea de forma invisible para el usuario te deja con la sensación de haber fracasado». Constantemente habla de su equipo o de Jobs, recurriendo siempre al 'nosotros'. No se trata de falsa modestia ni de jerga corporativa estadounidense. «No me gusta ser el centro de atención. El diseño, la ingeniería y la fabricación de estos productos requiere de grandes equipos». Ive prefiere mantener un perfil bajo o, por lo menos, todo lo bajo que puede permitirse uno de los diseñadores mejor pagados del mundo. Tan solo tiene una casa, en el lujoso barrio de Pacific Heights, en San Francisco. La comparte con su mujer, también británica, Heather Pegg, historiadora, y sus dos hijos gemelos.
    Un pequeño equipo: solo 15 personas
    Ive trabaja en un estudio de diseño dentro del cuartel general de Apple. La edificación es como todos los demás feos bloques de hormigón, tan poco propios de Apple, acristalados y de color beis. Con una diferencia fundamental. Los cristales aquí son opacos, y al estudio tan solo pueden acceder Ive y sus colaboradores, así como la élite de los ejecutivos de Apple. «Porque aquí están a la vista todos nuestros proyectos, los nuevos diseños, los prototipos», cuenta Ive. Su equipo de colaboradores de los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Australia y Nueva Zelanda «es mucho más pequeño de lo que suele pensarse: lo forman unas 15 personas. La mayoría llevamos entre 15 y 20 años juntos. Y eso es muy útil. Podemos ser muy críticos con nuestro trabajo porque las cuestiones de ego personal pasaron a un segundo plano hace mucho tiempo». Ive empieza un proyecto imaginando qué nuevo tipo de producto podría existir y qué es lo que él podría aportar. Tan solo cuando ha encontrado las respuestas a estas preguntas, se plantea qué aspecto debería tener.
    Para ello, Ive busca consejo en sitios insospechados. Habló con fabricantes de golosinas para perfeccionar los sombreados translúcidos, como de gominolas, de su primer gran éxito: el iMac. Y se desplazó a Niigata, al norte de Japón, para ver cómo los metalúrgicos creaban unas láminas metálicas delgadísimas, lo que lo ayudó a crear el Titanium PowerBook, el primer ordenador portátil ligero en aluminio. Cuando ha terminado un producto, incluso cuando es tan novedoso como los auriculares que venían con el primer iPhone, sigue preguntándose si en realidad no hubiera podido hacerlo mejor. «Es la enfermedad que sufrimos todos los diseñadores», afirma Ive.
    El secreto del éxito de sus diseños
    Sería lógico pensar que Ive, inventor por definición, estaría muy orgulloso de alguno de sus objetos, seguramente del iPhone, el invento más copiado en la era moderna. Pero de lo que está más orgulloso es de una idea. Según dice, su equipo y él han demostrado que a los consumidores sí les importa cómo se hacen las cosas. «Vivimos rodeados de objetos mal manufacturados. Y suele creerse que están mal hechos porque al usuario le da lo mismo. Pero lo que hemos demostrado es que a la gente sí que le importa que estén bien hechos. No se trata de una simple cuestión de estética. A la gente le gustan las cosas que han sido ideadas cuidadosamente y fabricadas como tiene que ser. Lo que hacemos es manufacturar y vender objetos que están bien hechos, o eso quiero pensar.
    Nuestro éxito es un triunfo de la pureza, de la integridad, del poner cuidado en lo que hacemos». Es posible. Pero los críticos se quejan de la obsolescencia programada de los productos Apple, de sus sistemas operativos herméticamente sellados, de la necesidad de comprar nuevos cargadores para los nuevos productos, de los precios que cobra Apple. En lo referente a la cuestión de la obsolescencia, Ive reconoce que él mismo utiliza la quinta versión de un teléfono móvil que apenas fue inventado en 2007, y sí, con un nuevo cargador. Pero según agrega: «Uno de los aspectos distintivos de nuestros productos es su constante reutilización. Es frecuente que el usuario venda o regale a otros sus viejos aparatos».
    ¿Por qué son tan caros sus productos?
    En lo que se refiere a los precios, Ive explica lo costoso que resulta el desarrollo de productos que nunca antes habíamos imaginado. No solo eso, sino que fabricarlos con unas prestaciones y capacidades muy superiores a las estrictamente necesarias sale muy caro. Ive echa mano a su iPhone para mostrar lo técnicamente compleja que resulta su construcción. «La carcasa está hecha a partir de una pieza compacta de aluminio trabajado. La pieza se pule hasta obtener un acabado de espejo, con la excepción del logo de Apple. Los bordes pulidos los cortamos con unas cizallas con puntas de diamante, que no duran mucho tiempo. La cubierta de la cámara es de cristal de zafiro. Fíjese en los detalles que hay junto a la ranura para la tarjeta SIM. ¡Es extraordinario!».
    Quizá por la misma razón, a Ive le ofenden profundamente las imitaciones y las copias. «Estamos hablando de un robo, lisa y llanamente. Lo que están copiando no es un simple diseño, sino miles y miles de horas de lucha. Estamos hablando de años de inversión, de años de lágrimas».
    Queda mucho por hacer... Y muchas sorpresas
    Hay quien dice que, sin Jobs, Apple ha perdido su toque especial. Si fuera cierto, si Apple ya no pudiera permitirse seguir fabricando unos productos de nivel estratosférico, ¿Ive tiraría la toalla? «Sí que lo haría. Me dedicaría a hacer cosas en casa, para mí mismo o para los amigos. Aquí, el listón siempre tiene que estar muy alto». Pero agrega: «No creo que eso vaya a suceder. Cuando uno piensa en lo que la tecnología nos ha permitido hacer hasta la fecha y lo que va a permitirnos hacer en el futuro, se da cuenta de que ni por asomo estamos llegando al límite. Todo sigue siendo muy muy nuevo». No solo eso, sino que después de haberse pasado años trabajando sin descanso y ganando un fortunón, Ive sigue teniendo mucha 'hambre'.
    «Apple es imperfecta, como lo es todo gran conjunto de personas. Pero tenemos una cualidad especial. Entre nosotros se da cierta comprensión instintiva, casi preverbal, de lo que hacemos y de por qué lo hacemos. Compartimos los mismos valores. En Apple casi nos enorgullecemos de nuestra propia ignorancia, del hecho de que nos damos cuenta de que tenemos que aprender mucho aún para llegar a construir algo verdaderamente grande».
    Los diseños de Ive
    -1992. Se unió a apple. Llegó a Silicon Valley desde Inglaterra, atraído por el desafío que le planteaba Apple: personalizar la tecnología.
    -1993. Newton Messagepad. Este fue el primer proyecto de Ive, una muy temprana tableta, no muy bonita y que no funcionó muy bien.
    -1998. Imac G3 a Imac Slim. Este G3 hizo de la informática algo divertido y fácil. Creó cinco modelos, incluido un todo en uno.
    -1999. iBOOK A MACBOOK. El iBook portátil plegable fue el primero de una serie que llega hasta los MacBooks y MacBook Airs.
    -2001. ipod. Gracias al iPod, Apple logró destronar a las discográficas. iTunes ya es la mayor tienda de 'discos' del mundo.
    -2007. iphone. El smartphone con pantalla táctil un teléfono, ordenador, iPod, cámara, GPS y soporte de mil aplicaciones cambió el mundo.
    -2010. ipad. ¡Por fin! ¡Aquel 'Newton' fallido del 93 funciona! Se ha apoderado de nuestro ocio, tanto como otras firmas de su diseño...
    -2014. ¿iWATCH o iTV? Se cree que Ive está creando una televisión 'conectada', curva y alimentada por paneles solares, y un reloj inteligente.
    Steve y yo
    Ive habla de Jobs como «mi mejor amigo» y añade: «Me cuesta hablar de él; no parece que haya pasado tanto tiempo (tres años) desde su muerte».
    -La obsesión por la perfección era una 'enfermedad' que compartía con Jobs. Afectaba a todo, incluida su vida. «Llegábamos al hotel de turno, nos registrábamos y me iba a mi habitación. Dejaba las maletas junto a la puerta, sin abrirlas. Me sentaba en la cama y esperaba la inevitable llamada de Steve: 'Oye, Johnny, este hotel es un asco. Vámonos de aquí'».
    -¿Cómo se explica que se entendieran tan bien? Al fin y al cabo, eran dos hombres muy diferentes. Ive es tranquilo y amable, y sabe reírse de sí mismo. No era el caso de Jobs. Pero «cuando mirábamos un objeto, los dos percibíamos exactamente lo mismo. Los dos nos hacíamos las mismas preguntas. Y teníamos la misma curiosidad por las cosas».
    -¿Jobs era de trato tan difícil como dicen? «Sobre Steve se han escrito muchas cosas, pero yo no reconozco a mi amigo en eso. Es verdad que tenía unas opiniones tan precisas como el bisturí de un cirujano. Y sí, podía ser duro con la gente. Siempre estaba haciendo preguntas: '¿Con esto es suficiente?'. '¿Esto es lo que necesitamos?'. Pero era muy listo. Tenía unas ideas osadas y magníficas que te dejaban con la boca abierta. E incluso cuando las ideas no acudían a su mente, se empeñaba en creer que, con tiempo, conseguiríamos algo grande. ¡Y qué alegría cuando lo lográbamos!».
    El camino a Apple
    Así llegó Jonathan Ive, un joven británico, a Silicon Valley
    -Pasión por los coches. Su adolescente pasión por los coches lo llevó a ser diseñador. Se matriculó en distintos cursos de automoción, pero no le gustaron. «Las aulas estaban llenas de chicos que gruñían '¡brum, brum!' mientras dibujaban», recuerda.
    -Brillante alumno. Finalmente estudió Diseño Industrial en Newcastle. Su trabajo en la facultad fue tan bueno (sobre todo, el diseño de un teléfono) que se lo expusieron en el Museo del Diseño.
    -Diseñó un microondas. Trabajó para un par de agencias. En una de ellas, Tangerine, diseñó desde hornos microondas hasta cepillos de dientes. Y reparó en un curioso cliente: Apple.
    -Torpe para la informática. Ive había tenido tantos problemas con los ordenadores cuando estudiaba que se consideraba «inepto tecnológicamente». El intuitivo sistema de Apple que funcionaba con un ratón le atrajo. Ive hizo los primeros diseños de un ordenador portátil, que en 1991 sería lanzado como el PowerBook.
    -Viaje a los Estados Unidos. Apple le pidió que trabajara solo para ellos. Ive dudó. Apple tenía problemas, y sus oficinas estaban en los Estados Unidos. Pero fichó en 1992. Sus primeros años fueron frustrantes. Los productos eran poco atractivos. El diseño no tenía importancia. Estuvo a punto de dejar la compañía.
    -Y steve reapareció. Pero en 1996 regresó a la firma Steve Jobs, que había sido despedido en 1985, y estaba decidido a salvar la compañía. No tardó en reparar en el talento de Ive. Ambos se asociaron para transformar el mundo. El resto es historia.
    6 preguntas directas
    1. De todos los productos que ha creado, ¿de cuál se siente más orgulloso? "Siempre de la última cosa que hemos hecho".
    2. ¿Qué se le da realmente mal? "Las matemáticas".
    3. Tiene 47 años. En la industria en la que está, ¿no debería estar preocupado de hacerse viejo? "Quizá debería".
    4. Si pudiese dejar Apple por un año y hacer otras cosas, ¿qué haría? "Algo para mí y mis amigos. Mi padre era un gran artesano de la plata. Haría cosas en plata".
    5. ¿Pasa mucho tiempo mirando pantallas? "Sí. Pero usted puede elegir no hacerlo".
    6. ¿Qué le gustaría hacer que no haya hecho todavía? "Estamos trabajando en ello ahora mismo. Y no se lo voy a contar".
    PARA SABER MÁS: Jony Ive: The genius behind Apple's greatest products. Leander Kahney. Publicado por la editorial Portfolio (en inglés).

    TÍTULO: ¿ ES TAN VALIDA LA INTUICION COMO EL CONOCIMIENTO,?.


    1. Durante mucho tiempo se nos ha vendido la peregrina idea de que la intuición no era una forma de conocimiento tan válida como la razón.
       
      Me pregunto por qué nadie dice nada, cuando son cosas fáciles de entender, aunque la mayor parte de la gente prefiera no fijarse. Está comprobado que, en el cerebro, el pensamiento intuitivo prevalece sobre todo lo demás. A lo largo de toda una vida, en nuestro armario cerebral se van acumulando un sinfín de intuiciones que acaban arrinconando lo poco que en el cerebro hay de pensamiento racional. Durante mucho tiempo se nos ha vendido la peregrina idea de que la intuición no era una forma de conocimiento tan válida como la razón. Y durante siglos nos lo hemos creído.
      Por eso, me cuesta creer que el legado de tres de los mayores expertos en ciencias de la educación el trío compuesto por el psicólogo John Bargh de la Universidad de Yale, con un solvente trabajo sobre la intuición; la neurocientífica irlandesa Eleanor Maguire, cuyas investigaciones sobre la plasticidad cerebral han abierto la posibilidad de que no solo los genes cuenten, sino también la cultura; y el investigador de la Universidad de Columbia Walter Mischel, que ha trabajado medio siglo en lo que yo llamo la 'ventana del tiempo' no haya provocado aún una esperada e ineludible reforma educativa.
      La gente tiende a pensar que el cerebro apareció de repente, y eso no es verdad; apareció trabajosamente y ha tardado en desarrollarse nada menos que 750 millones de años.Lo que pasó es lo siguiente: las células únicas, que vivieron como tales durante dos mil millones de años, decidieron formar una corporación; es decir, hacer un animal. Más que nada porque como dice el científico neoyorquino Rodolfo Llinás hay grandes ventajas en ello. Entonces se crea un sistema que puede interactuar con cosas más grandes.
      Así se crearon casi dos 'filosofías'. Por un lado está la 'filosofía' de las plantas, que son 'animales' como nosotros que tienen circulación, se reproducen y mueren, pero que no se mueven activamente (si hay un incendio, los árboles no salen corriendo, pero los monos que hay en ellos sí). Esta es la 'filosofía de estar quieto': no me puedo mover y voy a hacer lo mínimo necesario para poder sobrevivir. Y luego está la otra 'filosofía', que es la del movimiento. Ahora bien, para moverse se requiere el sistema nervioso. Por eso surgió el sistema nervioso, que evolucionó por la necesidad de moverse. El cerebro surge realmente en aquellos organismos vivos que se mueven.
      ¿Pero cómo es posible que nadie evolucione en el campo educativo cuando se nos está diciendo que el pensamiento intuitivo es, en términos prácticos, el único que existe? ¿Cómo es posible que nadie se mueva, cuando se nos está demostrando que no son los genes los que deciden, sino la cultura? ¿Cómo es posible que nadie se mueva, cuando se nos sugiere que existe una edad precisa la comprendida entre los cuatro y los diez años para corregir lo que los genes solos no pueden hacer por su cuenta?
      Lo que la ciencia está diciendo en los últimos años es que no tiene sentido cerrarse en banda a la inmensidad del pensamiento intuitivo. Se trata de un pensamiento que no requiere el mismo aprendizaje que el racional, esbozado en los últimos cien mil años, pero que sí requiere algún tipo de aprendizaje. Lo que la ciencia está recordando es que la plasticidad cerebral existe y que, afortunadamente, hemos aprendido a innovar no solo al dictado de los genes, sino de la cultura aprendida, y que sabemos cuándo se puede intentar recurriendo al aprendizaje social y emocional.