REVISTA MUJER HOY PORTADA DE CERCA PROTAGONISTA - LA ACTRIZ Salma Hayek,.
Bella, fuerte y combativa, la actriz mexicana no se
deja avasallar por el sexismo ni por la discriminación. Y nos descubre
contra qué luchan las mujeres en Hollywood.
A punto de brillar en nuestras pantallas por partida
doble (estrena El marido de mi hermana el 23 de octubre, y El cuento de
los cuentos, el 27 de noviembre), Salma Hayek vive un momento dulce. Su
matrimonio con el magnate de la moda François-Henri Pinault va viento en
popa,
su estatus de trendy mom es indiscutible y
camina firme tanto sobre las alfombras rojas como sobre la escena
pública: lo mismo critica a Donald Trump por sus comentarios racistas
contra los latinos que asegura que no se pone botox ni se machaca en el
gimnasio.
Y es que,
a sus 49 años, la actriz se ha convertido en una de las estrellas indiscutibles de Hollywood
(que no la recibió, precisamente, con los brazos abiertos) y en una
abanderada de la igualdad de género en la industria cinematográfica.
Precisamente de la discriminación de la mujer y, especialmente, de la
mujer latina nos habló largo y tendido en Francia, con motivo de su
participación en el panel Women in Motion, sobre el papel de la mujer en
el Holly-wood más machista.
Mujerhoy. En el mundo del cine, menos del 5% de los
directores son mujeres. Y ninguna de las cintas nominadas a mejor
película en los últimos Oscar estaba protagonizada por mujeres. ¿Hay
alguna manera de conseguir que algo cambie?
Salma Hayek. La solución es simple: la única forma
de que los hombres quieran ayudar a generar un cambio, la única forma de
inspirarlos es con dinero. Es decir, demostrándoles que somos una
fuerza económica. Hasta ahora, no se han molestado porque estaban
demasiado ocupados ganando dinero como lo han hecho siempre. Para ellos,
esto es un negocio y no piensan como las mujeres. No
dicen: "Dios mío, esta película da verguenza, es humillante hacer algo
así". No. Solo piensan en los millones que van a ganar.
MH. ¿No generan las mujeres tantos millones como los hombres en la taquilla de Hollywood?
SH. Lo triste es que las únicas industrias donde las
mujeres ganan más que los hombres son la moda y la pornografía. Y es
triste, y anticuado, que en el cine las actrices valgamos la pena solo
como objetos sexuales. Es una forma muy ignorante de ver quiénes somos. Y
es difícil entenderlo, porque estamos en un círculo vicioso donde
las mujeres no podemos expresar quiénes somos o lo que queremos ver en el cine.
MH. Los actores famosos, que exigen sueldos más altos, ¿también tienen la culpa?
SH. Los hombres, los grandes protagonistas, están en
el corazón del problema. La mayoría de los actores famosos imponen en
sus contratos la aprobación de la actriz protagonista, aunque tenga un
papel pequeño.
El hombre es el dios del cine, es el que decide. Y
tampoco nos pagan los mismo. Es algo que tendría que decidir el
director, no un actor. Que pueda decidir a quién va a besar es demasiado
machista.
MH. Sin embargo, Antonio Banderas tuvo mucho que ver con su éxito, cuando trabajaron juntos en las películas de Desperado.
SH. Por suerte, tengo una manager brillante, que
también representa a Julianne Moore, y que no nos despidió cuando
cumplimos 35 años. Ella es la que pelea por nosotras. Pero cuando las
mujeres recibimos un guion y todo está listo, los hombres nunca quiere
ser segundos. "Ah, no, esta película no trata sobre mí", dicen. Y por
eso se quedan en el camino proyectos muy importantes que no pueden
encontrar un protagonista famoso, porque
las recaudaciones están basadas en las estrellas masculinas. Y el estudio se niega a distribuir lo que esté fuera de ese esquema.
MH. La Unión de Libertades Civiles americana está pidiendo una investigación sobre la discriminación femenina en el cine...
SH. Por ahí pasa el problema. ¿Cómo podemos saber lo
que valen estas mujeres si las ponen siempre en un personaje menor que
el hombre? Porque ellos también se involucran en el guion, tienen en sus
manos la aprobación final. Si no les gusta hacia dónde va el personaje
femenino, si temen que pueda robarles plano... ¿Cómo pueden saber que la
mujer no recauda igual, si él se lleva siempre el crédito? ¿Cómo saben
que no nos vinieron a ver a nosotras?
La discriminación pasa por diferentes puntos y, aunque nadie lo diga, también por los protagonistas masculinos... Uy, después de esto no vuelvo a trabajar más [Risas].
MH. En su caso, ¿ se le han cerrado puertas en Hollywood por ser mujer y latina?
SH. Cuando yo empecé a producir para los latinos se
me cerraron las puertas, una detrás de otra. Cuando traté de producir
Ugly Betty [la adaptación estadoudense de la serie colombiana Yo soy
Betty, la fea], me dijeron que no muchísimas veces. Pero no renuncié.
Fui a una empresa que compra espacio en televisión para muchos
anunciantes. Les mostré las cifras. Era una idea brillante que
demostraba el poder que tenemos los hispanos como consumidores y
les convencí,
porque querían llegar al público latino, solo porque había dinero
detrás. Y así pude ir a la cadena ABC diciéndoles que había vendido cada
uno de los anuncios de la serie.
MH. ¿Y qué fue lo que no les gustó de Ugly Betty, antes de conocer ese lado económico?
SH. Quería adaptar una telenovela donde la
protagonista no era guapa. Y trataba de hacer, por primera vez, una
comedia de una hora de duración. Cada vez que aparece algo nuevo, todos
escapan corriendo. Pero, cuando vieron el dinero, le encontraron espacio
enseguida. Y su primer capítulo tuvo 16 millones de espectadores.
MH. ¿Puede haber un cambio parecido en el cine?
SH. El problema es que nadie se ha tomado el tiempo necesario para intentarlo. Miramos las estadísticas como víctimas.
Pero tenemos que buscar una posición de poder. Cuando sepan el dinero que están perdiendo, reaccionarán enseguida.
MH. ¿No le parece que algo significan éxitos como Los juegos del hambre, 50 Sombras de Grey...?
SH. Sí, noto el cambio. Sobre todo con 50 Sombras de
Grey, un libro que escribió una mujer y que está destinado a las
mujeres. Pero ahora Hollywood no tiene mujeres guionistas ni directoras.
Toda la industria se mueve lentamente porque han perdido a una
generación entera, a la que abandonaron. Tenemos suerte, porque
las jóvenes nos están ayudando, comprando todos estos libros que después
terminan en el cine con protagonistas como Jennifer Lawrence o Dakota
Johnson. Y eso ha sucedido porque el público femenino joven
empezó a decir: "Esto es lo que queremos". Ahora ya saben lo que quiere
ese sector de la sociedad y el poder económico que tiene. Pero se
olvidan de que hay otra generación de mujeres inteligentes, también con
poder económico, porque la mujer ahora también tiene éxito. Ahora
trabajamos, ganamos nuestro propio dinero y somos fuertes como
consumidoras.
MH. ¿Cuál es, entonces, el problema?
SH. Que las productoras de cine todavía no saben lo
que queremos ver las mujeres, porque, como no hay nada que diga lo que
queremos, no lo producen. No estamos yendo al cine y por eso es tan
difícil entender la película que queremos ver. Mi teoría es que
no hay nada en la gran pantalla que podamos ver, ni
trabajos para las mujeres que reflejen lo que queremos.
No hay escritoras, no hay productoras, no hay suficientes directoras.
No nos interesan los productos que nos muestran como un objeto sexual.
Sin embargo, la televisión inteligente sí ha sabido captar nuestra
atención. Y el cine está en un lío, porque no nos interesan las
películas que ahora mismo se están haciendo. Ellos piensan que la
tecnología está matando al cine. Pero no es eso lo que ocurre.
MH. Si la televisión entiende mejor a la mujer, ¿no es posible encontrar en ella esas películas que deseamos?
SH. La mayoría de las mujeres ya hemos perdido el
gusto por el ritual de ir al cine. Ya no es parte de nuestras vidas,
ahora que trabajamos y estamos mucho más ocupadas. El cine nos ha
abandonado, y nosotras también lo hemos abandonado a él. Nuestro nuevo
ritual es ver la televisión. En Hollywood, piensan que solo nos gustan
las comedias románticas, pero
somos mucho más inteligentes que lo que piensan. Eso
es parte del pasado. Y hoy hay menos protagonistas femeninas en el cine
que nunca porque los productores no saben todo lo que pueden hacer las
mujeres. Es un círculo vicioso.
MH. ¿De verdad cree que la mujer no quiere ver películas románticas?
SH. Somos románticas, queremos ir al cine, queremos
ver un romance cuando se apagan las luces... queremos una evasión así.
Pero no tenemos nada nuevo que ver.
MH. ¿Cuál de todas sus facetas (actriz, productora,
directora) tiene mayor influencia para lograr que se produzca ese cambio
en la industria del cine?
SH. Creo que ninguna. En el mismo momento en que
llegué a Estados Unidos, me dijeron que regresara a mi casa. "Vuelve a
hacer telenovelas. Nunca vas a conseguir trabajo aquí. Apenas hablas
inglés. Eres mexicana". Yo era una estrella importante en mi país y,
cuando llegué a Estados Unidos, me cerraron todas las puertas en la cara. Tuve que empezar trabajando como extra.
MH. "Pudiste haber sido la estrella más grande de
EE.UU., pero naciste en el país equivocado y no podemos arriesgarnos a
que abras la boca y la gente piense en sus mucamas". ¿Es verdad que un
ejecutivo le dijo esto?
SH. Fue el que más me elogió porque, al menos, era
como decir: "Eres inteligente y hermosa y tienes talento". Fue honesto
conmigo, porque muchos piensan igual y no lo dicen.
MH. ¿Fue esa la única vez que le pasó algo de este estilo?
SH. ¡Me encantaría contarle todas las veces que ha
ocurrido! Un director, no quiero decir quién fue, peleó realmente para
que yo actuara en una película de ciencia ficción y terminó enviándome
una larga carta de disculpa porque le dijeron: "¿Una mexicana en el
espacio? ¿Estás loco?".
MH. ¿Se refiere a Gravity?
SH. No, no fue esa. Pero la pelea llegó hasta tal
punto que le dijeron: "Ok, si quieres puedes ofrecerle el papel a
Jennifer Lopez, que al menos no tiene acento". Esa fue la negociación.
No quiero decir quién fue, pero se lo dieron a una actriz de color. ¡Al
menos fueron por ese lado!
MH. ¿Y cómo ha logrado mantenerse en la cima, entonces?
SH. Yo soy mexicana, soy mujer, soy de origen
libanés, tengo 49 años. No puedo estar más abajo en Hollywood. Y, sin
embargo, trabajo más que nunca. Siempre ha trabajado fuera de los
grandes estudios. La única razón por la que hice algunas películas con
ellos es porque me impusieron algunos amigos, como Adam Sandler. Y, de
alguna forma, sobreviví. ¿Cómo? En vez de aceptar que me dijeran que no
podría trabajar después de los 35 o los 49 años, o que no me quejara
porque soy mexicana,
decidí hacer un esfuerzo por marcar la diferencia. Por
eso me convertí en productora. Tardé ocho años en hacer Frida. Yo hago
trabajos originales. No soy productora porque sea actriz, sino porque no
acepto un no como respuesta. Me niego a ser una víctima, a sentarme a
llorar. Si muero en el camino, quiero morir con orgullo.
TÍTULO: RELOJ, CAFE, FUTBOL - LIGA FUTBOL - SEVILLA -2- BARCELONA -1-,.

Resultado Final / foto
SEVILLA -2- BARCELONA -1-,.
El Sevilla, después de la mala imagen dada en Turín, se impuso al Barcelona por 2-1 recuperando muchas de sus señas de identidad.
TÍTULO: SI TIENES MINUTOS Y DESCANSO - 9 Claves para ser la reina de los pactos ,.
9 Claves para ser la reina de los pactos
- Negociar el alquiler,
discutir un aumento de sueldo o pactar el reparto de espacio vital con
tu pareja. ENtrénate con estas pautas y consigue el mejor acuerdo
posible.
Se lo contaste a todo el mundo, estabas feliz, parecía tan
buena idea lo de compartir piso... hasta que llegó la hora ¡de
repartirse el armario! Lo equitativo, le dices, es que un tercio del
espacio sea tuyo, teniendo en cuenta que triplicas su número de zapatos,
que tu uniforme de trabajo no se limita a dos trajes de quita y pon, y
que tus outfits para el gimnasio ocupan varios estantes. Si se resiste,
echa mano de tus dotes diplomáticas (es la mejor arma de seducción) para llegar a un acuerdo.
Al fin y al cabo, aunque no nos demos cuenta,
estamos todo el día negociando, hasta
por las cosas más nimias: para acordar el plazo de entrega del informe
que te está fundiendo las neuronas, para elegir el restaurante en el que
cenar con tus amigas, para convencer a tu chico de dónde ir de
vacaciones o para que te cambien el móvil. Pero si todavía te falta
experiencia para resolver conflictos, varios expertos en la materia te
aconsejan cómo salir airosa.
¿Cuántas veces te dijo tu madre que a los exámenes hay que ir con la
lección aprendida? Pues aquí es igual. Si no llevas los deberes hechos,
te espera un suspenso seguro. Hay quien cree que basta con sentarse a
discutir para alcanzar el consenso. ¡Error! Los expertos coinciden en
que,
cuando ambas partes van preparadas, las opciones de llegar a una solución son del 80%.
Alfredo Font, profesor de negociación en el
departamento de Derecho de la Universitat Pompeu Fabra y abogado
especializado en contratación internacional, insiste en esta idea: "Como
en cualquier situación, cuando se negocia hay que saber de lo que se
habla. Pero se debe estar preparado también para seguir una serie de
pautas, que podemos resumir en tres ideas: pensar mucho, hablar poco y
no tener prisa".
- Fija previamente los objetivos
No hace falta ser runner para saber que la mejor manera de cruzar la
meta es plantearse un objetivo... realista. Y trabajar para conseguirlo.
"Nuestros objetivos están condicionados por el margen de negociación.
¿Y cómo sabemos cuál es? Hemos de formularnos dos preguntas: ¿cuál es mi
mejor alternativa en caso de no llegar a un acuerdo (es decir, qué
puedo hacer yo por mi cuenta, sin el consenso de la otra parte)? y ¿cuál
es la mejor alternativa del otro si no llegamos a un acuerdo?
Las respuestas nos dan la medida de nuestro poder negociador y, por tanto, de las
posibilidades que existen de lograr nuestros objetivos.
Por ejemplo, si buscas alquilar una vivienda, querrás pagar lo menos
posible y el propietario, obtener un precio alto. Pero si no os ponéis
de acuerdo en la cantidad, buscarás otras casas más baratas y al
propietario le será difícil encontrar un inquilino solvente, responsable
y duradero.
Probablemente, aquí tengas tú más poder y conseguirás una rebaja de
la propuesta inicial. A esa mejor alternativa en caso de desacuerdo se
la denomina "valor de reserva". Por eso, si queremos conseguir un
objetivo, hay que trabajar previamente en mejorar nuestras alternativas,
porque así incrementaremos nuestro poder de negociación", apunta Font,
autor de Las 12 leyes de la negociación (Conecta).
- Anticípate a las discrepancias
Poco a poco ese compañero de trabajo con el que compartes mesa se ha
ido apoderando de tu escritorio y temes que se quede hasta con tu
espacio vital. Tranquilidad. Respira y, sobre todo, piensa cómo decirle
las cosas para que eso nunca llegue a ocurrir. "Hay que prevenir las
objeciones, nunca tratarlas. Estas indican que la conversación fluye por
un cauce incorrecto.
Busca lo que te une al otro, y no lo que te separa", explica Alejandro Hernández, experto en negociación y autor del libro Negociación para Dummies (CEAC).
Ya lo decía el exministro Manuel Pimentel en un ingenioso spot de una
multinacional de la decoración: "Cuando se media en un conflicto, es
crucial empezar escuchando a las partes". Algo que apoya Font
: "Es la mejor manera de saber lo que piensa de ti la persona que tienes enfrente.
Pero entender al otro no implica darle la razón. Y no hay que tener
miedo al silencio. Tras expresar una idea significativa hay que
callarse. Lo que digas de más se volverá contra ti. Vale la pena
entrenarse para saber guardar silencio y que eso no te cree ansiedad:
los resultados son increíbles".
Tienes capacidad de oratoria, aplomo, credibilidad, te manejas bien
en situaciones de crisis... Sí, eres muy buena en lo tuyo. Y saber salir
del paso es una cualidad muy apreciada profesionalmente, pero en una
negociación no tanto...
"La improvisación solo tiene cabida con una condición: que estés bien formado.
En España, el 74 % de las empresas carece de una herramienta para
planificar sus negociaciones. Envían a sus directivos a mediar sin nada
que les ayude a alcanzar acuerdos, así que hacen lo que pueden", explica
Hernández.
Siempre quisiste ser actriz, y vales para ello, pero este no es el
momento de poner en práctica tu talento interpretativo. Simular que
estás nerviosa (o, peor, estarlo de verdad) para obtener ventaja no es
buena opción. Según Font, "hay que mantener un estado de ánimo
controlado. No estamos en un marco amistoso o personal, sino en un
escenario de conflicto de intereses (aunque también de cooperación para
llegar a un acuerdo).
Si uno no controla sus emociones, las emociones le controlarán a él. Si
estás furiosa, tu comunicación será descontrolada y perderás
credibilidad. Evita ser agresivo o complaciente, sé inteligente".
¿Creías que tenías un as en la manga con la que arrinconar a tu interlocutor? ¡Olvídate!, hay que resistirse a esa tentación.
"El chantaje es de mafiosos y suele acabar mal",
comenta Font.
Si quieres negociar una subida de sueldo, ni se te ocurra insinuar que,
en caso de no obtenerlo, sacarás a la luz una información comprometida
que solo tú sabes. Te servirá de bien poco. "El éxito depende de otro
factor: has de estar dispuesto a irte, si no te mejoran el salario.
Por supuesto, no amenaces con irte, solo serás creíble y convincente
si estás decidido a ello", añade.
Hernández, que ha realizado más de 3.000 talleres de negociación,
recuerda que "negociar no tiene nada que ver con el chantaje, sino con
conocer qué quiere el otro y dárselo con mis condiciones. Y para eso hay
que usar comportamientos eficaces, lo que implica introducir variables
en el acuerdo".
Ya lo decía Groucho Marx: "Estos son mis principios. Y si no le
gustan, tengo otros". Pues eso. No hay necesidad de recurrir a groserías
ni ataques personales; se trata de ceder en algo para llegar a un
pacto. En una negociación, todo el mundo busca ganar lo máximo, pero hay
normas. "Es fundamental preguntarse: ¿estoy gestionando bien la
relación interpersonal?
Hay que ser sensible a cómo el otro percibe el conflicto, porque
este no se encuentra tanto en la realidad como en la cabeza de los
demás. Las amenazas destruyen la relación y tienen, en general,
consecuencias negativas. Algunos hombres se dirigen a las mujeres en una
reunión como "esta chica". Hay que reaccionar y decir alto y claro "me
llamo Laura", explica Font.
Y llegó la hora de cerrar el acuerdo. Font nos da la solución: "Hay
que ser creativo. Encontrar una combinación que aumente la satisfacción
de los dos negociadores, pero no de uno a costa del otro. A eso se le
llama crear valor. Y el valor suele salir de los intercambios
inteligentes:
yo cedo algo que me cuesta poco, pero vale mucho para el otro, a cambio de que el otro me ceda algo que vale mucho para mí, pero no le cuesta tanto". Trato hecho.
Negocios a nuestro estilo
Cuando se trata del business, cada lugar tiene sus costumbres y es
básico conocerlas si se quiere sacar beneficio de la negociación. En
España estas son algunas de las cuestiones que se deben tener en cuenta,
según explica Olegario Llamazares, economista con más de 30 años de
experiencia en comercio exterior y negocios internacionales y autor de
Cómo negociar con éxito en 50 países (Global Marketing).
- Los contactos personales cuentan, y mucho. Es
aconsejable ser presentado por alguien conocido, especialmente si se
van a realizar negocios de cierta envergadura, comenta.
- No somos tan informales como nos pintan, pero
tampoco seguimos la puntualidad inglesa: Lo normal es que las reuniones
comiencen 10 minutos más tarde de la hora prevista.
- Paso a paso. En el primer encuentro se habla de
cuestiones intrascendentes. El objetivo es que las dos partes se
conozcan, no se suele entrar a negociar las condiciones de la
operación.
- El jefe es el que decide. Aunque se delegue en la negociación, el proceso de decisión depende del máximo nivel ejecutivo.
- Cuestión de diplomacia. A los españoles no les
gusta decir no directamente. Cuando no están interesados en un
acuerdo, alargan la respuesta esperando que la otra parte desista.