La
Organización Meteorológica Mundial (OMM), portavoz autorizado de las
Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua, pidió en 2022 que
el suministro de electricidad generado por fuentes de energía limpia se
triplique para 2030 con el fin de limitar el aumento de la temperatura
mundial. De lo contrario, existe el riesgo de que el cambio climático,
el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y el estrés hídrico
debiliten la seguridad energética global e incluso pongan en peligro el
suministro de energías renovables. Desde entonces ese objetivo se marca
en todas las grandes cumbres internacionales que abordan el problema,
como ocurrió en la reciente reunión del G20 celebrada en India.
En
España, la energía eólica es ya la primera tecnología de nuestro mix
energético. Gracias al viento, un 23 % de la electricidad que consumimos
se produce en los parques eólicos instalados en el 9 % de los
municipios. Estos parques eólicos están distribuidos prácticamente en
todas las provincias, a excepción de seis que no cuentan con
instalaciones de este tipo (Córdoba, Gerona, Badajoz, Madrid, Ceuta y
Melilla).
En
la provincia de Albacete, el 39 % de los municipios cuenta con parques
eólicos. Estos generan actividad industrial en el territorio, derivada
de su construcción y las actividades de mantenimiento. Esto permite que
en las localidades donde se instalan se hayan podido desarrollar planes
industriales basados en la cadena de valor de la actividad eólica.
Además, los parques tienden a localizarse en municipios en los que la
población es baja (la España vaciada), contribuyendo a fijar población,
dado que generan actividad económica y empleo.
Convivencia con el entorno
Un
ejemplo perfecto de la convivencia entre la eólica y el entorno rural
es el pueblo de Higueruela, en Albacete. Este municipio fue distinguido
en 2022 con el Premio EOLO a la Integración Rural, que otorga anualmente
la Asociación Empresarial Eólica. Higueruela, situado en el sureste de
la provincia de Albacete, cuenta con una población de 1.135 habitantes.
Su economía se basa principalmente en la agricultura, ya que cuenta con
grandes extensiones de vid y cereal, entre otros cultivos, pero el gran
motor económico del municipio es la producción de energía eólica. La
potencia eólica instalada en esta localidad se reparte en cinco parques,
con aerogeneradores desarrollados por Iberdrola. Estas turbinas tienen
una producción equivalente al consumo de energía de 200.000 hogares
españoles.
La
construcción y puesta en marcha de los parques eólicos de Higueruela
supuso un antes y un después para el pueblo. Gracias a su instalación,
se crearon numerosos puestos de trabajo, lo que hizo que la localidad
contara con una población fija y estable, ajena a la despoblación que
muchos otros pueblos sufren por falta de actividad y trabajo para sus
vecinos. La creación de empleo hizo que multitud de jóvenes eligieran
quedarse a vivir en el pueblo. Así, a los hijos de los trabajadores que
decidieron formar allí una familia se les conoce cariñosamente en
Higueruela como «la generación de los molinos».
Por otra parte, el
ayuntamiento ha visto aumentados sus ingresos de forma considerable.
Gracias a ellos, se pudo construir una residencia de mayores, escuelas
deportivas y de música, un centro joven, una ludoteca, una biblioteca,
una escuela infantil y diferentes instalaciones deportivas, entre otros
servicios. Además, se amplió la oferta de actividades culturales y
educativas para todas las edades.
La
empresa promotora de los parques eólicos, Iberdrola, construyó un
edificio que se emplea como aula de formación, llamado «Casa de los
Molinos», al que acuden centros escolares y otras entidades que desean
conocer la importancia de la energía eólica y el funcionamiento de estos
gigantes del viento. Además, Iberdrola ha contribuido a investigar el
recientemente descubierto yacimiento arqueológico de Arquerías.
Cabe
destacar que Higueruela se plantea como principal objetivo el fomento
del turismo, que tiene también como punto fuerte la apuesta por la
energía eólica. El llamativo contraste de los grandes molinos de viento
en un entorno rural hace de éste el pueblo idóneo donde resaltar la
creciente importancia de las energías limpias, y ello sin perder de
vista, por supuesto, los otros grandes atractivos de la zona: su laguna;
sus singulares árboles; su excelente gastronomía basada en el cordero
manchego; sus quesos y sus exquisitos vinos; así como el yacimiento
arqueológico, que se remonta a más de mil años atrás y nos lleva a
conocer un poco más de la vida de nuestros antepasados árabes. Un
ejemplo de matrimonio perfecto, que apuesta por las energías limpias, y
donde el fomento y la explotación de la energía eólica ha tenido un
impacto positivo y directo sobre los vecinos.
El
desarrollo socioeconómico y la conservación de la biodiversidad son dos
elementos clave de la estrategia de descarbonización de Iberdrola,
demostrando que el suministro de energía limpia y sostenible puede y
debe convivir con la sociedad y la naturaleza. Mantener el equilibrio
del medioambiente y contribuir al desarrollo social y económico son
parte fundamental de la empresa. Es por ello que Iberdrola ha creado el
Programa Convive, que integra todas las iniciativas y alianzas que la
compañía tiene en esta materia, como por ejemplo acciones que
contribuyen a la integración de las instalaciones en el territorio y el
paisaje mejorando su contribución a la biodiversidad.
Las borrascas y el viento
Los
aerogeneradores repartidos por toda España son un motor para bajar el
precio de la luz los días de viento. El paso de las borrascas que hemos
tenido estos últimos días, ha hecho desplomarse el precio de la energía,
llegando incluso a darnos más del 50 % del mix energético. Si las
renovables continúan implementándose, el precio de la luz será más
competitivo y además otorgará seguridad energética al país sin depender
de terceros.
TITULO: Generaciones - El albornoz de Somerset Maugham,.
El albornoz de Somerset Maugham,.

foto / El albornoz,.
Creo que ya les conté en alguna ocasión que cuando era un joven
lector solía imaginar a los escritores de éxito —Hemingway, Ian Fleming,
Somerset Maugham y todos los demás— sentados en la terraza de una
habitación de hotel de lujo en Italia, el Caribe o la Costa Azul,
vestidos con un albornoz, escribiendo sus novelas con una pluma
estilográfica Swan o Conway junto a la bandeja en la que acababan de
servirles el desayuno mientras una mujer hermosa —o un hombre, en el
caso de Maugham— dormía dentro, entre sábanas revueltas. Lo comenté hace
unos días con mi hermano de letras José Carlos Llop, gatopardesco
escritor mallorquín cuyos Dietarios son verdaderas obras
maestras, y éste hizo un comentario que me lleva hoy a teclear estas
líneas: «En realidad, camarada, lo hemos hecho».
Y, bueno. Tiene razón José Carlos. Si miro hacia atrás, lo
hemos hecho. Los hoteles lujosos, igual que los antros más infectos, no
eran novedad en aquellos años tempranos, cuando no pretendía escribir
historias de ficción y me limitaba a ser un reportero que leía libros
mientras frecuentaba las cuatro esquinas del caos y las catástrofes. Fue
más tarde, cuando empecé a jugar a ser novelista, cuando el ritual del
escritor, o de lo que yo creía que podía ser un escritor, formó parte de
mis hábitos. Pero la verdad es que eso de las terrazas y los
albornoces, a pesar de practicarlo de vez en cuando nunca me lo tomé en
serio. Era un juego, como digo, del mismo modo que cuando era niño,
después de una película, un libro o un tebeo, me disfrazaba de corsario,
de espadachín, de vaquero, para jugar a eso mismo. Para prolongar —mi
añorado Javier Marías hacía lo mismo— el fascinante placer de la
aventura.
Pienso en eso hoy, haciendo exactamente lo que comentaba con José
Carlos, sentado en el balcón de mi hotel habitual de Nápoles frente al
Lungomare, el castillo y la bahía que se extiende azul bajo el Vesubio,
hasta Capri. Visto un albornoz blanco y corrijo el noveno capítulo de
una novela de la que llevo escritos dos tercios, pienso en Llop, en
Marías y en Maugham —su relato El collar de perlas
vale por toda su obra—, y cumplo con el ritual, homenaje a mis amigos y
al lector de mi infancia y juventud, incluso al novelista ingenuo que
en otro tiempo fui. Pero soy consciente de que también ahora, como
cuando era niño, estoy jugando —incluso la guerra, cuando fui reportero,
ofrecía asombrosos ángulos de juego, aunque esto no viene ahora al
caso—. Y lo soy porque llevo treinta y ocho años escribiendo novelas y
sé que éstas, o al menos las mías, no se escriben de verdad en terrazas
de hoteles de lujo, sino en la soledad intensa de una habitación o una
biblioteca: con el trabajo constante de seis a ocho horas cada día,
procurando mantener la concentración, la disciplina obsesiva, el estado
de gracia que, si no se altera con turbaciones, influjos o injerencias,
jornada tras jornada permite avanzar en la historia que tienes en la
cabeza y que poco a poco, con mucho trabajo y esfuerzo, toma forma a
cada teclazo, a cada palabra, a cada frase, a cada página escrita. Nadie
me lo dijo nunca tan bien como Oriana Fallaci —ya estaba enferma—
durante la primera guerra del Golfo: «Arturo, escribir novelas en serio
fatiga y mata más que las bombas».
Pese a todo, el juego sigue. Y eso es lo que más me gusta de mi
oficio. Y no se trata de vestir el albornoz de Somerset Maugham —lo de
las mujeres hermosas ya es asunto de cada cual—, sino de la maravillosa
oportunidad de vivir vidas pasadas, futuras, propias, ajenas, y ponerlas
a disposición de cientos de miles de lectores que las vivirán contigo.
Escribir una novela es multiplicar tu existencia; administrar el éxito y
el fracaso, la fealdad y la belleza, la vida y la muerte; codearte con
amigos leales y hacer frente a enemigos perfectos; vivir episodios
imposibles a tu edad o con tu forma de vida; ser joven o viejo, audaz,
valiente, miserable o cobarde según las necesidades de la trama; sentir
esas existencias imaginadas, a esos personajes hombres y mujeres como si
fueras tú mismo; repetir cosas que hiciste o hacer las que no hiciste
nunca: triunfar, fracasar, seducir, amar, odiar, torturar, matar, ser
héroe o villano, y tal vez ambas cosas a la vez. Ajustar cuentas, en
fin, con el mundo y con tu vida. Quizá tengas 72 años y ya no puedas
pegarte con un fulano en un tugurio de Beirut, beber la última botella
de Vranac en Sarajevo o levantar una chica guapa en Sorrento, pero
escribir una novela ofrece la posibilidad de hacer todo eso y mucho más,
con los únicos límites de tu imaginación y tu talento. Disfrazarte cada
día, como cuando eras niño, de lo que nunca fuiste ni serás, o de lo
que fuiste y ya no volverás a ser.
TITULO: Todo Caballo - El día a día de una yeguada en primavera ,.
El día a día de una yeguada en primavera ,.

foto / Cómo es el día a día de una yeguada en plena primavera. Ahora
las madres se convierten en las grandes protagonistas de las faenas
porque es época de partos y también toca iniciar el nuevo ciclo de
reproducción. Para mostrarlo nos hemos ido a una de las yeguadas más
importantes y que cuenta con más de 300 cabezas de ganado. Ahora, cómo
hemos llegado hasta ella es algo inaudito y que jamás hemos hecho hasta
ahora.
La Doma Vaquera fue declarada Bien de Interés Cultural y un año después se han celebrado los primeros premios que llevan su nombre.
La raíz de esta disciplina es el campo, el ganado y, sobre todo, su
gente. Por ello, se ha querido galardonar a las personas que luchan y
trabajan día a día por dar su lugar a cada una de las modalidades que
han surgido de realizar estas faenas.
Poner las herraduras correctas a un caballo es muy importante para su salud y su día a día. Y mucho más para los caballos que se dedican a competir. Hoy vamos a descubrir, de la mano de Ismael Rosado y Manuel López, cómo se realizan unas herraduras desde cero para un caballo de Doma Clásica.
La Yeguada Cartuja Hierro del Bocao trabaja sin cesar en su
centro de reproducción para ofrecer a los ganaderos distintos servicios
con sus animales, desde la comercialización del esperma de un semental
hasta cubrición de yeguas. Aunque ellos solo trabajan con raza 100%
cartujanos, estos servicios están abiertos a cualquier criador de
caballos.
TITULO : Zona indie - Cine - Asesinato en el valle (TV) ,.

Este lunes - 15 , 22, 29 - Abril a las 23:30, en la ‘Zona indie’ de La 2 se emite la película, foto,.
Reparto,. Helena Mattsson, Emma Fuhrmann, Daniel Hall,.