viernes, 2 de enero de 2026

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TITULO: Cartas en el tiempo -  De la ‘Eneida’ al micromecenazgo: breve historia de los mecenas y las fundaciones ,.


Cartas en el tiempo ,. 

 

 Miércoles - 14 - Enero   a las 20:00 en La 2 / fotos,.

 

 

De la ‘Eneida’ al micromecenazgo: breve historia de los mecenas y las fundaciones,.

 

Peggy Guggenheim, con una máscara, subida en una góndola sobre el Gran Canal, en Venecia. En esta ciudad convirtió su residencia en un santuario del arte moderno. Su legado perdura en la Colección Peggy Guggenheim, uno de los museos más emblemáticos de la villa.

Desde los versos de Virgilio financiados por Augusto hasta los jóvenes que hoy apoyan a los museos con pequeñas cuotas, el mecenazgo ha sido el motor invisible de muchas de las grandes obras de la humanidad. Reyes, banqueros, empresarios y fundaciones han asumido a lo largo de la historia el papel de impulsores del progreso, en un viaje que une poder, generosidad y propósito. Esta es la historia de cómo la figura del mecenas ha evolucionado —sin perder su esencia— a través de siglos de transformaciones políticas, sociales y tecnológicas,.

 

En el año 27 a. C., Roma salía de su cuarta guerra civil y comenzaba un periodo de estabilidad, la llamada Pax Romana, que coincidiría con su periodo de mayor expansión. En ese contexto, el emperador Augusto se propuso difundir la grandeza del imperio y la ascendencia divina de sus líderes, lo que hoy llamaríamos instaurar un relato. Para ello, necesitaba una epopeya nacional, una obra que quedase no solo en la memoria de los pueblos dispares que componían una Roma que se extendería desde Lusitania a Siria, sino que perdurase durante siglos. Por esa razón, el emperador encargó a Virgilio un poema épico que, según otro poeta contemporáneo, Propercio, estaba llamado a ser “algo mayor que la Iliada”. Así, de un encargo, nació la Eneida, una de las grandes obras de la literatura de todos los tiempos y que, por lo tanto, cumplió los deseos de Augusto. El nexo clave para que el emperador llegase a Virgilio fue uno de sus consejeros, un noble de origen etrusco que actuó como impulsor de las artes y benefactor de muchos de los poetas de la época, Cayo Mecenas.

Aquel noble amigo de poetas daría nombre a una figura que ha ido transformándose con los siglos, pero cuya esencia ha permanecido inmutable: el mecenas, aquel que protege e impulsa las artes brindando su apoyo económico o su influencia en la sociedad. Una labor que a lo largo de la historia desempeñarían primero reyes y nobles, después las organizaciones religiosas y, más tarde, los grandes empresarios y compañías, añadiendo a la ecuación la obra social. Una línea invisible que une varias de las grandes obras maestras del arte, de la Capilla Sixtina a Las Meninas, que posiblemente no hubieran existido sin contar con un benefactor en la sombra.

Ese modelo tuvo en la Florencia renacentista su máximo esplendor. En una ciudad en la que, según las crónicas de la época, en 1472 llegó a tener más talladores de madera que carniceros, familias como los Medici elevaron la figura del mecenas a nuevas cotas. El fundador de la dinastía, Cosimo di Giovanni de Medici, utilizó su fortuna forjada en la banca para financiar obras como la cúpula de Santa María del Fiore, de Brunelleschi, o el David, de Donatello, que al mismo tiempo le abrieron las puertas de la influencia en la ciudad y el reconocimiento de la Iglesia. Lorenzo de Médici, su nieto, sería el principal benefactor de Miguel Ángel y otros artistas, y ejerció su poder también a través de las obras que financiaba: tras sufrir un intento de asesinato de los Pazzi, una familia rival, colgó a sus adversarios de las ventanas del Palazzo della Signoria y encargó sus retratos a Botticelli, para que la ciudad no lo olvidara.

El mecenazgo moderno

En 1911, el Tribunal Supremo de EE UU ordenó la disolución de Standard Oil, la compañía que había llegado a controlar la producción del 90% del petróleo generado en el país, tras considerar que incurría en prácticas de monopolio. Esa decisión provocó que su fundador y principal accionista, John D. Rockefeller, inaugurase una nueva etapa en su vida. Tras cuatro décadas amasando una ingente fortuna, centró los siguiente años de su vida en la labor filantrópica. Sus donaciones, en un primer momento dedicadas a la iglesia baptista, se multiplicaron y canalizaron hacia causas médicas y educativas, aplicando las prácticas del movimiento de eficiencia que había ensayado en su labor empresarial para reducir el despilfarro y maximizar las inversiones. Para ello creó una figura, la subvención condicional, que requería que la institución que la recibía llegase al mayor número de personas posible. Se sabe que, cada día, revisaba las peticiones que le llegaban junto a su familia, en la mesa del desayuno, en las que primaba esa máxima. Según escribió su asesor Frederick Gates en sus memorias, “Rockefeller rechazaba proyectos que no tuvieran un plan claro. Decía: ‘Prefiero gastar un millón en prevenir enfermedades que diez mil en curarlas’”.

El caso de Rockefeller es el ejemplo de un cambio de paradigma en el mecenazgo que comenzó primero en la Ilustración y luego en la revolución industrial. Mientras que la realeza y la nobleza irían perdiendo protagonismo de manera paulatina, un nuevo modelo se iba imponiendo, asociado al mundo empresarial. Otro cambio fundamental llegó en la manera en la que se apoyaba a las causas elegidas: si en la antigüedad las obras financiadas tenían un objetivo directamente relacionado con su benefactor, como realzar su figura pública o destacar su relación con la religión, el mecenas moderno deja mucha más libertad al beneficiario.

Un ejemplo paradigmático de esa nueva forma de mecenazgo lo encontramos con Peggy Guggenheim. Tras heredar 450.000 dólares de la época tras la muerte de su padre, el magnate de la minería Benjamin Guggenheim –que fue uno de los viajeros que perdió la vida en el Titanic–, decidió usar su fortuna para apoyar el arte de vanguardia. Por consejo de Marcel Duchamp viajó por Europa a finales de la década de 1930 comprando una obra al día. Una trayectoria similar a la de su tío, Solomon R. Guggenheim y fundador del museo neoyorquino que lleva su apellido, a quien sin embargo Peggy miraba con desdén: “El arte no necesita templos grandiosos. Necesita ojos que lo miren y corazones que lo entiendan”, escribió en su autobiografía, Confesiones de una adicta al arte. Su colección incluiría años más tarde obras de Picasso, Mondrian, Kandisnki o Brancusi, y llegó a ofrecerle un contrato de exclusividad a Jackson Pollock para que dejase su trabajo de carpintero y se dedicase por completo a la pintura. También se convirtió en el paradigma de mecenas extravagante que fundía su vida con su propósito, resumido en una de sus máximas más célebres: “Yo no soy una coleccionista, yo soy un museo”.

Los Rothschild y su huella

Como los Guggenheim, otra saga familiar convirtió su apellido en sinónimo de mecenas en el siglo XX. Con una fortuna forjada en la banca, los Rothschild ya habían financiado a Gran Bretaña en su guerra contra la Francia de Napoleón cuando Edmond de Rothschild instauró la tradición filantrópica de la familia, a base de donativos a diversas entidades científicas, educativas y culturales, además de ayudar a financiar la primera ola de inmigración judía que acabaría convirtiéndose en el estado de Israel. Las ramificaciones posteriores de la saga llegan hasta nuestros días, e incluyen casos tan particulares como el de Pannonica de Koenigswarter, Rothschild de apellido de soltera, que se convirtió en protectora y amiga personal de grandes músicos de jazz como Thelonious Monk o Charlie Parker a mediados del siglo pasado.

Otros casos de mecenas posteriores han sido quizá menos publicitados, pero no por ello menos importantes. Un ejemplo es el de Delfina Entrecanales, hija del empresario español José Entrecanales, cuya familia se trasladó a Gran Bretaña al comenzar la Guerra Civil española. Tras entablar amistad con músicos y artistas, en la década de 1980 abrió un estudio en una antigua fábrica de pantalones vaqueros de Londres para exponer la obra de artistas emergentes. Entrecanales, que se definía como una “coleccionista de artistas, no de arte”, crearía más tarde la Delfina Foundation, organización de apoyo a las artes visuales, labor por la que recibió la Orden del Imperio Británico.

En la Florencia renacentista, familias como los Medici elevaron la figura del mecenas a nuevas cotas, financiando obras que combinaban arte, poder e influencia,.

Las grandes fundaciones

Ese nuevo modelo de mecenas, todavía asociado a un benefactor privado que elige en qué causas invertir, ha ido dando paso a un sistema más profesionalizado, en el que entran en juego distintas organizaciones y sistemas de gestión.

James M. Bradburne, gestor cultural que ha pasado por instituciones de varios países, como la Fundación Palazzo Strozzi de Florencia o la Pinacoteca de Brera, en Milán, aclara sus diferencias. “En Estados Unidos, las fundaciones suelen ser organizaciones benéficas a las que se les otorgan fondos. La fundación se crea con un capital determinado, que luego aumenta, y los intereses de ese capital financian gran parte de los costes del programa de la propia fundación”, detalla. “El modelo estadounidense tiene una gran virtud: tiende a ser sostenible, incluso cuando el mercado es variable. Si el mercado cae drásticamente, esto puede reducir sus costes operativos, pero la fundación puede sobrevivir porque ha invertido capital. Pensemos, por ejemplo, en la dotación de la Universidad de Harvard o en la dotación del Metropolitan de Nueva York como fundaciones privadas sostenibles. Luego están las fundaciones públicas, creadas por los gobiernos. En 1993, muchos museos europeos se convirtieron en fundaciones públicas, lo que significa que ahora tienen la estructura de gobierno de una fundación. Están al margen del control político directo, pero siguen estando financiados mayoritariamente por el propio Estado. Y luego existe un modelo de fundaciones público-privadas, pero en lugar de basarse en dotaciones, su estructura financiera se basa principalmente en una perspectiva de tres, cinco o un año. Por lo tanto, obtienen parte de sus fondos operativos del Estado, de patrocinadores o de los ingresos por venta de entradas. Por tanto, son muy vulnerables a las recesiones económicas y al cambio político”.

Como gestor de instituciones culturales con cuatro décadas de experiencia, Bradburne apuesta por una financiación mixta como clave para el éxito. “Lo más valioso que tienes como director es la autonomía”, asegura. “Por eso no quieres estar financiado al 100% por ninguna fuente pública o privada. No quieres ser un museo empresarial, por así decirlo, porque si el mercado se hunde, eres vulnerable. No quieres ser un museo público porque puedes estar sujeto a presiones políticas para tomar ciertas decisiones. Fíjate en lo que está sucediendo ahora en Estados Unidos con los museos gubernamentales, a los que se les pide que reduzcan las iniciativas de diversidad”, detalla. “Después de 40 años de experiencia, he aprendido que el precio que hay que pagar por la innovación, la toma de riesgos y el cambio es ser extremadamente bueno con los números, extremadamente cuidadoso, y proteger tu autonomía”.

Rockefeller siempre rechazaba proyectos que no tuvieran un plan claro. Prefería gastar un millón de dólares en prevenir enfermedades que diez mil en curarlas,.

Tiempos de incertidumbre

Esa posible dependencia es un peligro que señala también Javier Iturralde de Bracamonte, gestor cultural, investigador y docente con experiencia en proyectos de distintas instituciones públicas y privadas en varios países. “Museos medianos y pequeños en Estados Unidos probablemente van a cerrar en los próximos meses porque les están recortando todo tipo de financiación pública, al mismo tiempo que la financiación privada no quiere posicionarse dentro de todo este entramado político complejísimo y extraño que se está dando en Estados Unidos”, señala. “Es una derivada que habrá que analizarla desde el punto de vista de la financiación en Estados Unidos, porque va a tener unas consecuencias muy importantes en la cultura”.

Frente a tiempos de incertidumbre, Iturralde de Bracamonte también apunta a nuevas vías en las que el mecenazgo se abre a otros públicos y posibilidades, como el micromecenazgo. “Hay un proyecto muy bonito en la Tate Gallery de Londres que se llama Tate Collective, un programa de amigos para chicos y chicas entre 13 y 17 años”, explica. “Los miembros tienen muchas ventajas, no solamente entrar gratis a ver las exposiciones, sino descuentos en la tienda y actividades. Lo que me parece interesante es, por un lado, el empoderamiento que le dan a todos estos jóvenes, que les permite no solo contribuir económicamente con una institución de referencia, sino que además pueden ser partícipes en su propia programación. Tiene que haber un cierto empoderamiento por parte del mecenas, que se sienta que es partícipe de algo, que es trascendental para su comunidad”.

Más de dos milenios después de la escritura de la Eneida, las maneras se transforman y las posibilidades se multiplican, pero la finalidad del mecenazgo se mantiene.

 

TITULO: Las rutas de Ambrosio  -  Aeroméxico - Felices vuelos  ,.

 

El sabado  - 10 - Enero    a las 19:10 por La 2, foto,.

  Aeroméxico - Felices vuelos,.

 Sheinbaum responde a EE UU por la cancelación de rutas aéreas en el Felipe  Ángeles: “México no es piñata de nadie. A México se le respeta” | EL PAÍS  México

 Desde que España y Francia abrieron sus fronteras a los mexicanos que tengan la pauta completa de las vacunas, la aerolínea con bandera de México ha incrementado las frecuencias en temporada estival hacia Europa, y en concreto hacia España, con 90.000 nuevos asientos, lo que significa un crecimiento del 84% en su capacidad. Desde el 13 de junio, 10 vuelos semanales conectan Madrid con Ciudad de México.

TITULO: LAS RUTAS DE VERONICA - Cerámica de autor    ,.

El sabado -  10 - Enero  a las 18:10 por La 2, foto,.

 Cerámica de autor ,.

 Ruta de la cerámica humilde | Noticias de Cataluña | EL PAÍS

Es un arte modesto, pero universal de puro primordial: vasijas y ladrillos, barro cocido cuyo origen y uso es la mano humana,.

 Llevo medio mal el abandono de las cosas humildes de Barcelona, el de aquellas cuya medida es la mano humana (su inevitable teléfono móvil también encuentra en ella el límite absoluto de su tamaño, pero es asunto suyo de usted, no de la ciudad). Por ello escribo hoy en interés de restaurar unas piezas de cerámica urbana, dejadas de la mano de Dios y de los hombres, en la rotonda subterránea de la estación de metro de la plaza de Catalunya, que comunica desde hace más de medio siglo la línea 3 del metro con el tren de Sarrià y las salidas de Vergara, Rivanedeyra y Ramblas. Miles y miles de barceloneses pasamos cada día junto a estas cerámicas, pero presurosos y distraídos, ya no las vemos,.

 

TITULO:  ¡ Qué grande es el cine ! - ME RESBALA - AQUEMARROPA - ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ ! - EL HORMIGUERO VIERNES - 9 - Enero -  Josie, diseñador del vestido de Pedroche ,.

 

¡Qué grande es el cine! fue un programa de cine dirigido por José Luis Garci y emitido por Televisión Española por su cadena La 2.
El programa comenzaba con una 
tertulia se encaraba hacia el final con un comentario personal sobre el plano, escena o secuencia preferida de cada uno de los participantes. Posteriormente, entraban los rótulos sobreimpresionados de los créditos del programa mientras seguían comentando la película y se cortaba la emisión silenciando esos comentarios, dando a entender que la tertulia había. El programa comenzó a llevarse a cabo en enero de 1995 y comenzó sus emisiones el 13 de febrero del mismo año., etc,.

¡ Qué grande es el cine ! - ME RESBALA - AQUEMARROPA - ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ ! - EL HORMIGUERO VIERNES - 9 - Enero - Josie, diseñador del vestido de Pedroche     , fotos,.

 Josie, diseñador del vestido de Pedroche,.

 Josie y Cristina Pedroche posan juntos con el vestido de las campanadas de la presentadora.

 Josie y Cristina Pedroche posan juntos con el vestido de las campanadas de la presentadora.

«Muchas cadenas quieren emularnos con combos de marca blanca»,.

 Me Resbala (@meresbala) / X

Pedroche vuelve a sorprender de la mano de Josie con un estilismo construido con las piezas más simbólicas de sus once años anteriores dando las Campanadas,.

Cristina Pedroche pone toda la carne en el asador para sorprender cada año en las Campanadas. Una tarea para la que Josie es su mejor baza. El responsable de la dirección creativa de sus estilismos ha hilvanado una antología de los atuendos que la presentadora ha lucido durante los años anteriores para dar la bienvenida al 2026. Un ensamblaje que, lejos de ser señal de un fin de ciclo, es un agradecimiento del estilista a «tanto acompañamiento masivo» durante doce años en los que la indumentaria de la presentadora para fin de año se ha convertido en tradición. «Además, una cifra tan redonda como son 12 años, 12 uvas, y 144 campanadas «era ideal para trabajar con un archivo de vestidos que se han ido haciendo año tras año y que componen juntos un histórico sin precedentes en la televisión, con elementos muy dispares que van del delirio textil a la escultura y -comenta el estilista- me obsesionaba esta idea hace ya tiempo».

Un imaginario al que este año se sumó la influencia de la exposición del Barbican Centre de Londres titulada 'Dirty Looks. Desire and Decay in Fashion', en la que se obsesionó aún más con la idea de reciclar los vestidos y capas de estos doce años otorgándoles el espíritu de los expuestos en la muestra: «no buscar la belleza convencional y descubrir el lado desordenado a veces o incluso sucio de la moda para hablar del caótico mundo que nos ha tocado vivir y ser el contrapunto imperfecto a la perfección digital brillante y absurda, a veces».

Una labor compleja en la que lo más difícil fue convencer a Pedroche, «que se negó en rotundo porque no quería perder los vestidos que tanto significan para ella. Incluso, hablando de exposiciones, un día podrían mostrarse todos juntos en una retrospectiva». Sin embargo, «un día, muy temprano, antes de que el tiempo de decisión se agotase, me escribió y me dijo: «Prepáralo todo porque voy a hacerlo». Una metamorfosis que para la presentadora ha sido «la más dura de todas», afirma Pedroche al tener que desprenderse de parte de sus memorias.

Un proyecto que lleva aparejado críticas feroces, pero que Josie cada vez lleva mejor «porque no hago ningún caso a la catarata de odio, por supuesto, y tampoco mucho a la catarata de amor. En ambos casos, supone un desgaste con el que ya no me apetece arrancar el año. Yo estoy feliz siendo parte de este fenómeno social que he contribuido a acrecentar en calidad, en cantidad, en volumen semiótico y ritual».

Un éxito, que el especialista en moda también mide por el hecho de que muchas cadenas quieran emular «con combos de marca blanca que puedan parecerse a Josie-Pedroche. Y, de ahí la importancia de cerrar un ciclo, para reinventarnos, y para buscar fórmulas que despisten, ya no sólo al público, sino también a esas marcas blancas».

Una relación de la que destaca la «gozada» que supone trabajar con Cristina Pedroche «porque le he demostrado que la puedo llevar al mejor puerto año tras año y este hecho ha acrecentado la confianza depositada en mí y es algo que me hace sentirme seguro, libre y muy feliz». Aunque, no lo niega, también chocan. «Es un momento divertido porque ni yo soy chungo ni ella lo es, con lo cual todo son buenas palabras, concentración, cordialidad y educación». Y, adelanta a este periódico, que «lo mejor está aún por llegar, pero siempre es una incógnita si el año que viene estaremos ahí o no y este hecho hace que todo sea más emocionante. Como la vida misma, ¡nunca sabes cuándo vas a desaparecer!».

TITULO: ¿Dónde estabas entonces?  -  La influencia decisiva de las fundaciones españolas en la sociedad y la cultura , Martes - 13 - Enero ,.

Este martes - 13 - Enero , a las 22.30, La Sexta emite una nueva entrega de la tercera temporada de '¿Dónde estabas entonces?', presentada por Ana Pastor , fotos ,.

 

 La influencia decisiva de las fundaciones españolas en la sociedad y la cultura,.

 

 La tradición del mecenazgo ha seguido en nuestro país un camino singular, alejado del modelo anglosajón y más vinculado a iniciativas institucionales que a grandes fortunas individuales. Desde las obras sociales de las antiguas cajas de ahorro hasta el auge de pequeñas fundaciones nacidas de experiencias personales, el sector ha vivido una transformación profunda que plantea nuevos retos en profesionalización, colaboración y visibilidad. Esta es la radiografía de un modelo de filantropía en evolución,.

 

 

 

 Una visitante contempla una de las obras pictóricas en la muestra de arte 'La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney', en la Fundación Juan March.

Durante la primera mitad del siglo XX, Calouste Gulbenkian fue considerado el hombre más rico del mundo. Este empresario de origen armenio, nacido en el Imperio Otomano, fue pionero de la explotación petrolífera de Oriente Medio, convirtiéndose en el nexo entre Europa y las entonces vírgenes reservas de países como Irán. En su época, se le conocía como “Mr. Five Per Cent” (el “Señor 5%”), debido a que esa era la participación que le debía ceder la compañía Turkish Petroleum, fundada por varias petroleras europeas para controlar la explotación en aquella zona del mundo. Parte de su inmensa fortuna la empleó en la filantropía, en especial para la comunidad armenia, y en una de sus pasiones: el coleccionismo de arte. Negociador despiadado, en la biografía Mr Five Per Cent, escrita por el historiador Jonathan Conlin, se cuenta cómo, en la década de 1920, consiguió hacerse con varias obras de Rembrandt pertenecientes al Museo del Hermitage, aprovechando la falta de liquidez de la recién instaurada Unión Soviética.

Cuando estalló la II Guerra Mundial, Gulbenkian comenzó a buscar asilo para su familia y su colección de arte, muchas de cuyas piezas guardaba en un museo privado de París y que, al final de su vida, llegaría a superar las 6.000 obras. Su destino, se cuenta, pudo haber sido España, pero el gobierno de Franco no le dio facilidades para ello mientras que, en la vecina Portugal, otro dictador, Salazar, le permitió instalarse en Lisboa con exenciones fiscales. Allí murió en 1955 y, en agradecimiento al pueblo portugués, donó su colección en lo que se convertiría más tarde en la Fundación Gulbenkian, una de las mayores instituciones de arte del país vecino.

La historia de la frustrada llegada de Gulbenkian a España, pese a que nunca ha podido ser confirmada, sirve para ilustrar la historia de las fundaciones y el mecenazgo en nuestro país, que ha seguido un modelo alejado del anglosajón y del del norte de Europa. La labor de protección de las artes y de ayuda a los necesitados, que históricamente ejercieron las monarquías y la Iglesia, no caló de igual manera en la burguesía y las grandes fortunas empresariales de finales del siglo XIX y comienzos del XX, salvo contadas excepciones. La fundación creada por un benefactor con nombres y apellidos no ha sido habitual, con la excepción de las colecciones de personalidades con amplia relación con el mundo de la cultura, como José Lázaro Galdiano, o de Juan March, que creó la fundación que lleva su nombre siete años antes de su fallecimiento. El modelo español sería otro.

Idiosincrasia propia

Las razones para esa diferencia son diversas, desde lo cultural a lo económico. “Hay marcos que propician una cultura más proclive hacia la creación de la figura de los mecenas, algo que está menos presente en la cultura mediterránea y más en la anglosajona”, indica Juan Arturo Rubio Aróstegui, profesor e investigador cultural de la Universidad Antonio de Nebrija. “Nuestro país ha tenido como referencia a Francia, y ese modelo tiene una serie de características distintas al Estado liberal anglosajón. Hay momentos en que las fundaciones privadas se convierten en motores culturales y científicos por encima del Estado, cuando este baja su nivel de fomento, y eso ha sido trasladado al ámbito estadounidense, en el que la aportación de los patronos a las instituciones, como las universidades privadas, es determinante”, añade. “Un ejemplo es la ópera, una de las artes más caras y más difíciles de financiar. Mientras que en Europa tiene una financiación por parte de los distintos niveles del Estado bastante alta, en Estados Unidos esa aportación estatal no existe. Eso lo asume el patronato, compuesto sobre todo por personas físicas”. En la confección del escenario del mecenazgo en España, sin embargo, sí que aparecería un agente diferenciador. “En España hemos tenido un fenómeno muy interesante, y creo que único, que es el de las cajas de ahorro”, apunta Rubio Aróstegui sobre unas entidades que nacieron, en muchos casos, en el siglo XIX, con una fuerte vocación de servicio público heredada de sus antecesores, unos Montes de Piedad que realizaban préstamos sin intereses. “Su obra social y cultural tuvo una dimensión enorme hasta que cayeron como consecuencia de la crisis de finales del siglo pasado. Era un ecosistema muy particular, en el que los beneficios que obtenían las cajas de ahorro los transferían a la sociedad a través de las artes, las ciencias o los proyectos de apoyo social”.

Pese a que en la actualidad todavía puede percibirse su influencia, desde instituciones como La Casa Encendida, con orígenes directamente vinculados a Caja Madrid, el docente e investigador señala que esa labor que ya no se realiza ha dejado un cierto vacío. “En el modelo español las cajas de ahorro tuvieron una relevancia importante durante años, incluso para las becas de doctorado. Por ejemplo, las becas de La Caixa para poder estudiar fuera, que sí que se han mantenido, pero muchísimas otras cayeron”. Una diferenciación importante, ya que el apoyo a la formación por el sector privado es menor en España que en otros países. “Por ejemplo, hay pocos doctorados industriales en España porque no se dan las condiciones para que las empresas acojan a doctores que les van a solucionar un problema. Eso es algo que no está en la cultura del empresariado español”, añade Rubio Aróstegui.

En el escenario de las fundaciones posterior a la crisis económica se presenta, por tanto, una necesidad de nuevas vías, que pasa a menudo por la colaboración, los modelos en los que los sectores público y privado cooperan, y la labor del mecenazgo llega desde una multiplicidad de benefactores. Dominique Gross, director de Diagram, consultora especializada en el sector social, explica el ecosistema actual en nuestro país: “Actualmente hay aproximadamente unas 10.000 fundaciones en activo en España. Muchas de ellas surgen de iniciativas personales; alguien que tiene una situación en concreto, que le ha sucedido algo a un hijo o una hija, por ejemplo, y monta una entidad social para que otras personas puedan implicarse”, detalla. Estas pequeñas fundaciones, que en la mayoría de los casos surgen para cubrir necesidades sociales poco atendidas, han ido evolucionando en los últimos años. “Hay una creciente profesionalización de las entidades sociales en general y, en particular, de las fundaciones, una mayor toma de conciencia de la importancia de profesionalizarse”, confirma.

Uno de los grandes retos de las fundaciones donantes es conseguir que su labor sea mejor percibida por la sociedad y aprender a comunicar más y mejor lo que están haciendo para lograr un mayor impacto

En ese sentido, una de las vías para llegar a mayores cotas es la colaboración. “Hay una tendencia a la atomización. A todos nos cuesta, a veces, trabajar con otros, y eso se refleja también en el sector social”, añade Gross. “Como consultores, una de las cosas que más nos cuesta conseguir es que varias entidades sociales trabajen juntas”. En el caso de las fundaciones de mayor alcance, Gross también percibe una búsqueda para optimizar sus iniciativas. “En las fundaciones donantes existe una tendencia de intentar medir más y mejor el cambio en la vida de las personas a las que apoya. Se busca un enfoque más sistémico, no tanto de financiar proyectos muy específicos sino de, por ejemplo, sentarse con Organizaciones No Gubernamentales a las que se va a apoyar y pensar junto a ellas qué se necesita para lograr un mayor impacto social”, detalla. “Esto lo vemos también en patronatos y en juntas directivas, en los que cada vez se incorporan perfiles más profesionalizados”.

 

Asignaturas pendientes

De la misma forma, los retos de las fundaciones y el mecenazgo para el futuro pasan por otras mejoras. “El marco legislativo en España todavía no es muy favorable a las asociaciones y a las fundaciones”, señala Gross. “En una donación clásica, lo máximo que se puede desgravar ahora mismo, salvando los primeros 200 o 250 euros, es un 40%. Estamos todavía muy lejos de los países anglosajones. También incorporar más a la mujer en puestos de responsabilidad en los patronatos y en los equipos directivos. Hay muchísimas más mujeres que hombres en los equipos técnicos, pero en cuanto subimos el escalón a puestos de responsabilidad, ese porcentaje baja mucho”. No menos importante es el aspecto comunicativo. “Uno de los grandes retos de las fundaciones donantes es conseguir que su labor sea mejor percibida por la sociedad. Evitar el paradigma de Amancio Ortega, que cada vez que lleva a cabo alguna acción filantrópica es muy criticado. Es posible que haya cosas que a lo mejor no se han hecho del todo bien, pero hay otras acciones muy interesantes. Aprender a comunicar más y mejor lo que se está haciendo desde las fundaciones filantrópicas también es un reto, algo necesario para conseguir más impacto de nuevo”, concluye. 

 

  TITULO:  Informe Robinson - Fútbol - Dani Alves, de vuelta al fútbol: compra un club portugués ,.

 

Fútbol - Dani Alves, de vuelta al fútbol: compra un club portugués ,.  

El exinternacional brasileño Dani Alves se ha convertido en copropietario de la SAD de São João de Ver, de la Tercera Divisón portuguesa. 

 El esperado regreso al fútbol de Dani Alves

foto - Dani Alves,.

Dani Alves está de vuelta. El exjugador del Barcelona acaba de volver a unir su futuro con el fútbol. El exinternacional brasileño se ha convertido en copropietario de la SAD de São João de Ver, de la Tercera Divisón portuguesa. A sus 42 años, tras este movimiento, queda en el aire su regreso a los terrenos de juegos. Según ESPN Brasil, Alves podría firmar un contrato en este mercado de invierno y disputar en el club lo que resta de temporada.

El Portugal ha sido recibido con honores. En el comunicado público de la entidad portuguesa se remarca la grandeza del exjugador brasileño. “Hoy comienza una nueva página en la historia del Club Deportivo de São João de Ver. Una página escrita con ambición, identidad y visión para el futuro”

“Un nombre que lleva una de las trayectorias más victoriosas del fútbol mundial”

São João de Ver

“En un momento que quedará marcado en la memoria del club, oficialmente hacemos oficial la entrada de Daniel Alves como copropietario del SAD del SC São João de Ver. Un nombre que lleva una de las trayectorias más victoriosas del fútbol mundial ahora cruza con una club con raíces profundas, hecho de trabajo duro, resistencia y pasión. Dos historias distintas que se unen con un propósito común: transformar potencial en grandeza”.

“Dani Alves trae una visión global, mentalidad ganadora y ambición”

São João de Ver

“Dani Alves trae una visión global, mentalidad ganadora y ambición. São João de Ver ofrece identidad, comunidad y una historia construida con esfuerzo y verdad. Juntos, convertimos lo que ya es grande en un proyecto más grande, sostenible e inspirador”, reza. El Club Deportivo de São João de Ver se ubica a la afueras de Oporto.

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