sábado, 21 de febrero de 2026

Metrópolis - Cuentos para adultos ,. / DIAS DE TOROS - Feria de Abril (Garzón)…, el cambio debe esperar ,. / Retratos con alma - El retorno de los giligafas,.

 

 TITULO: Metrópolis -  Cuentos para adultos,.   

  El lunes - 2 - Marzo  los lunes a partir de las 00:30, en La2, foto,.

  Cuentos para adultos,.

 Las redes están llenas de falsos dilemas morales que explotan nuestra debilidad por juzgar,.

 
Una mujer con burka, acompañada por sus hijos después de asistir a los rezos del Ramadán, en una imagen de archivo.

Está la historia del hombre que tenía una hija y se casó con una mujer que tenía un hijo, pero llegado el momento de que ambos fueran a la universidad, decidió que solo pagaría los estudios a la carne de su carne en lugar de dividir el dinero entre los dos jóvenes, porque —a diferencia de su nueva esposa— llevaba ahorrando para ello desde que nació. Es increíble también lo de las dos amigas que se quedaron embarazadas con solo un par de meses de diferencia, y la que iba a parir primero eligió para su niña el nombre de Aurora, con el que la otra soñaba desde siempre bautizar a su propia hija. Tenemos, por supuesto, el caso de la chica que, en venganza por la decisión de su novio de hacerse vegano, trituraba en secreto carne y grasa y la mezclaba en su comida sin que se diera cuenta para que tuviera mejor color y más energía. ¿Y qué hay de la joven que pidió al fotógrafo de su boda que retocara las imágenes donde salía su dama de honor, obesa, adelgazándola 20 kilos y subiéndolas después a Instagram, causándole una gran vergüenza? Es terrible el caso del chico que, después de que sus padres murieran tras toda una vida dedicados a cuidar de su hermana severamente discapacitada las 24 horas del día, decidió no hacerse cargo de ella, ingresarla en un centro y huir de allí para no volver a verla nunca más, tratando de recuperar el control de un destino siempre supeditado a sus necesidades.

Ninguna de estas historias que han triunfado en X desde principios de año, consiguiendo decenas de miles de interacciones, parece cierta. Ni siquiera son nuevas, porque ya demostraron en el foro Reddit hace meses, o años, su potencial para desatar polémicas. Desde la implantación de su programa de pago, X se ha llenado de contenidos que, por una especie de selección evolutiva digital, explotan eficazmente nuestra debilidad por los dilemas éticos cotidianos. Su veracidad es lo de menos porque, además de entretenernos, los dramas morales nos permiten cotillear, posicionarnos en público como personas virtuosas, tantear cuál es la opinión de los nuestros sobre un tema y ajusticiar a quien se sale de ella. Se puede argumentar que se trata de las mismas leyendas urbanas de siempre, pero el folclore digital que vive en Facebook, TikTok o Instagram, a diferencia del analógico, es amplificado e incentivado por internet y su economía. Últimamente, además, la inteligencia artificial generativa permite encontrar, traducir, transformar y extender aún más fácilmente estas historias, incluso en vídeo. El propio Reddit está sufriendo problemas porque los dilemas sintéticos son cada vez más abundantes e indetectables, y están inundando sus páginas, corrompiendo su comunidad. Las máquinas engañan a los humanos, expertos en narraciones, en su propio terreno. Somos previsibles en nuestra ira: ¿cómo no opinar sobre ese padre, esa amiga, esa novia, esa dama de honor, ese hermano?

La guerra cultural sigue mecanismos más complejos, pero también nos entrena en la furia con dilemas morales cercanos, muchas veces inexistentes, reciclados o traducidos de otros países. Estos días, por ejemplo, se ha tratado de poner en la agenda el uso del burka en público. Que la premisa (la existencia de debate social) sea falsa es irrelevante porque el objetivo no es la verdad sino la discusión. Nadie se pregunta si el dilema del tranvía es real: pasamos directamente a enzarzarnos en sus consecuencias. Es duro asumir que nos gusta más una buena pelea teórica que una realidad caótica.

TITULO:  DIAS DE TOROS  - Feria de Abril (Garzón)…, el cambio debe esperar ,.

 

 Feria de Abril (Garzón)…, el cambio debe esperar ,.

 

 

Los carteles del abono de Sevilla son manifiestamente mejorables; el empresario se escuda en la falta de tiempo, pero sí lo ha tenido para colocar a los toreros recomendados,.

 
fotos - Tarde de toros en la plaza de La Maestranza.Eduardo Briones ,.

Los carteles del abono taurino de Sevilla son manifiestamente mejorables. Y José María Garzón, el nuevo empresario, lo sabe mejor que nadie. Sabe que, en el fondo, suponen una decepción para quienes han confiado en que su desembarco en La Maestranza supondría un cambio, una novedad y una ruptura con la inercia del pasado.

Quizá, porque las expectativas eran muy altas; quizá, quién sabe, porque se le ha valorado en exceso, y Garzón no sea más que otro miembro del sistema, agravado en este caso por su condición de apoderado de Juan Ortega.

Sabe, también, que los carteles del abono parece que están basados en el borrador que se dejó olvidado en un cajón Ramón Valencia —el empresario defenestrado de mala manera por la Real Maestranza—, y que no destacan precisamente por sus innovaciones. Más de lo mismo. Y alguien podría concluir que para ese viaje no se necesitaban alforjas.

El empresario trata de escudarse en la falta material de tiempo, y que ha debido recomponerlo todo cuando obtuvo el sí de Morante, y es verdad. Pero ha tenido el suficiente para incluir a todos los recomendados, para premiar en exceso a unos toreros y olvidarse de otros, y para que vuelvan un año más las mismas ganaderías de siempre.

¿Qué méritos adornan a Juan Ortega y Pablo Aguado para figurar cuatro tardes en el abono? ¿Y a Talavante y Manzanares para estar tres?

Ahí van algunos nombres. ¿Qué méritos adornan a Juan Ortega y Pablo Aguado para estar cuatro tardes en el abono? ¿Y cuáles son los de Talavante y Manzanares para hacer tres paseíllos? Entre los cuatro ocupan 14 puestos y cierran el paso a otros con valores suficientes para estar en Sevilla.

Por respeto a las personas se omiten los nombres de toreros modestos que figuran una tarde sin otro motivo aparente que la recomendación cercana.

Presume Garzón de que ha contratado a representantes de la nueva generación: Molina, Víctor Hernández, Aarón Palacio, Zulueta y Fabio Jiménez, pero omite la muy larga lista de matadores que han quedado fuera por motivos que se desconocen más allá de la habitual coletilla de que ‘todos no caben’. Ahí están, entre otros, Ginés Marín, Curro Díaz, Fernando Adrián, Antonio Ferrera, Paco Ureña, Samuel Navalón, Jarocho, Adrián de Torres, Calerito, Ginés Marín, Mario Navas, Daniel Crespo, Clemente, Oliva Soto, El Astigitano… Y no son los únicos. (Los casos de Diego Ventura y Marco Pérez los explicó el empresario en una reciente rueda de prensa).

Tiene razón Garzón cuando dice que hay que contar con las figuras para que la gente acuda a la taquilla; sí, pero hay que dar a conocer a los llamados toreros emergentes para labrar el futuro, si es que los veteranos deciden apartarse de una vez en algún momento.

¿Y los toros? Garzón se ha limitado a confirmar la lista de ganaderías que tenía apalabrada Ramón Valencia.

¿Cómo se puede vender como novedad el debut de la ganadería de Álvaro Núñez y la presencia de Puerto de San Lorenzo? No es admisible que vuelvan los mismos hierros de todos los años —un par de ellos por partida doble— para una feria de estreno que necesita renovación, especialmente en el apartado de los toros.

¡Que ha contado con muy poco tiempo…! De acuerdo, pero la feria resultante es decepcionante porque hay privilegios inmerecidos, muchos toreros interesantes que se quedan fuera de los carteles y una camada de toros que pedía a gritos una renovación.

Y a partir de aquí surge un interrogante: ¿es este el proyecto que había pensado Garzón para Sevilla o el abono de 2026 no es más que el borrador de una nueva estrategia que imprima la innovación imprescindible que exige el futuro?

Gran acierto del empresario al convencer a Morante de que echara por tierra el rito, la liturgia y la seriedad y decidiera ‘reaparecer’ en Sevilla

¿Habrá revolución el año próximo?, ¿acaso un cambio moderado y silencioso? No se sabe. De momento, el soñado cambio deberá esperar, porque lo que no está claro es si Garzón ha venido para imprimir una personalidad diferente y propia a la Sevilla taurina o, simplemente, para seguir la estela de la empresa Pagés. Ese es el dilema.

Por cierto, gran acierto el suyo al convencer a Morante de que echara por tierra el rito, la liturgia y la seriedad y decidiera reaparecer en Sevilla, con lo que le ha salvado la vida a Garzón y le ha dado color al abono. Y magnífica idea también la celebración de la gala de presentación de los carteles.

Pero queda pendiente otra incógnita importante: si la Real Maestranza de Caballería ha cambiado de empresa para mejorar la gestión o para que todo siga igual pero con una persona más dialogante; dicho de otro modo, si estaba descontenta con la gestión de Pagés o solo muy enfadada por el dichoso asunto de los pleitos.

Claro que a la propiedad de la plaza, tan conservadora ella, no deben gustarle los experimentos, y preferirá seguir el consejo que en el lecho de muerte le dio Alfonso XII a su esposa: “Cristina, guarda tu virtud, y ya sabes, de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas…”.

Algo parecido podría decirle a su nuevo inquilino: “José María, no te metas en líos, y ya sabes, de Morante a Juan Pedro, y de Juan Pedro a Morante…”.

 

TITULO:  Retratos con alma - El retorno de los giligafas ,. 

 

La periodista Isabel Gemio regresa a la televisión para presentar 'Retratos con alma', el nuevo programa producido por RTVE en colaboración,.  

 

 Lunes - 2  - Marzo   a las 22:40 horas en La 1 / foto,.

El retorno de los giligafas,.

Por culpa del nuevo proyecto de Meta, ya no vamos a poder fiarnos de nadie que lleve unas Wayfarer

 
El consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, en una charla en septiembre de 2025 con las gafas conectadas Orion, cuyo lanzamiento está previsto para 2027.

Hace más de una década, Google se empeñó en que lleváramos a todas partes unas gafas horribles con cámara y pantalla. Por suerte, el cacharro fue un fracaso comercial, dado el rechazo que provocaba ver a alguien con esas gafas absurdas en la cara y no tener muy claro si nos estaba grabando o leyendo su correo. El invento sirvió para acuñar una nueva palabra en inglés: glassholes, mezcla de glasses (gafas) y asshole (imbécil), habitualmente traducido como giligafas.

Pero no nos libramos de los giligafas para siempre. Meta, la propietaria de Facebook, lanzó en 2021 junto a Ray-Ban y (más tarde) Oakley nuevos modelos con cámara, micrófono, altavoces y, desde el año pasado, un asistente de inteligencia artificial. Y para este año han prometido reconocimiento facial. Es decir, uno está tan tranquilo tomándose un café y, mientras, puede haber un tipo mirándote raro e intentando saber quién eres, sin tu permiso, y quizás mientras lo emite en directo en TikTok. Justo lo que todos necesitábamos: otra magnífica herramienta para el acoso.

Según un documento de Facebook publicado por The New York Times, la empresa quiere lanzar esta funcionalidad en lo que llama un “ambiente político dinámico”, durante el que los grupos de ciudadanos que normalmente atacarían esa idea “tendrán sus recursos ocupados”. Lo que es un eufemismo en lenguaje empresarial para decir que el mejor momento para vender estas gafas será mientras Donald Trump lance un nuevo ataque a inmigrantes o bombardee algún país. Es decir, la empresa no se pregunta si lo que hace está bien, sino solo si hay algo peor, como el fin de la democracia en Estados Unidos, que le permita pasar desapercibida.

Todo esto suena horrible, pero aun así en 2025 se vendieron siete millones de gafas conectadas, según las cifras de EssilorLuxottica, propietaria de las marcas. Los dispositivos están pensados para que los influencers graben más cómodos (y se les note menos). En otro reportaje reciente, The New York Times explica cómo se están popularizando para grabar, por ejemplo, en restaurantes sin que casi nadie se dé cuenta, aprovechando que las gafas parecen modelos habituales, como las Wayfarer. Los giligafas incluso publican sus conversaciones con camareros, en lo que supone otro tormento a añadir al ya de por sí complicado trabajo de la hostelería. Es cierto que una luz indica cuándo graban, pero hay multitud de tutoriales que muestran cómo taparla sin que dejen de funcionar.

Por supuesto, Meta ya ha lanzado un comunicado de los suyos, en el que pide que estos dispositivos se utilicen de manera respetuosa, que es su forma de desentenderse de cualquier uso previsible de su tecnología. Es como si un fabricante de pistolas para monos vendiera sus pistolas para monos con el mensaje: “Esta pistola está pensada para que los monos disparen, pero esta es una idea estúpida y peligrosa, así que por favor no le des una pistola para monos a ningún mono. Gracias por comprar nuestras pistolas para monos, que son las mejores pistolas para monos del mercado”.

Además de irresponsable, Meta es especialmente cabezona. Si algo quedó claro hace 10 años, es que no nos gusta que nos graben en secreto cuando estamos a lo nuestro, ya sea en un restaurante, en el metro o por la calle. La empresa también había abandonado el reconocimiento facial por intrusivo. Pero al final ha decidido que es más importante sacar dinero a los aspirantes a influencers que respetar al resto de la humanidad, quizás porque es consciente de que no tiene ninguna reputación que proteger.

El retorno de los giligafas también dice poco de nosotros. En cinco o diez años, cualquier compañía puede contar con que nos habremos olvidado de sus estupideces y volver a intentar vendernos lo mismo, más o menos maquillado. Normal que estemos al borde de otra burbuja inmobiliaria como la de hace dos décadas: aprendemos de nuestros errores, pero solo por un rato.

De todas formas, suena raro que EssilorLuxottica se preste a ello, porque hay un previsible efecto contagio. Con las lentes de Google resultaba fácil detectar a los giligafas, al tratarse de cachivaches feísimos. Pero con estos nuevos modelos lo más sencillo es desconfiar de cualquier persona que lleve unas Wayfarer, con lo que el riesgo para la compañía es que, a cambio de vender unos pocos millones de gafas Meta, cada vez menos gente lleve sus modelos clásicos. A fin de cuentas, nadie quiere parecer un gili, con o sin gafas.

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