domingo, 10 de noviembre de 2013

ENTREVISTA, David de Jorge, Alias 'Robin Food'. Cómo sobrevivir a un atracón a mano armada,./ EN PRIMER PLANO, Jacob Barnett. El cerebro de este niño asombra al mundo


  1. David de JorgeDavid de jorge es un hombre nuevo. «El mismo gilipollas de siempre, eso sí», matiza el aludido. El cambio es una cuestión de peso.
     
    Entrevista

    David de Jorge, Alias 'Robin Food'. Cómo sobrevivir a un atracón a mano armada

    ¿Cómo llega alguien a pesar 267 kilos? Este cocinero vasco lo sabe bien. Y sabe, también, cómo perderlos. En apenas 18 meses ha bajado más de 110 kilos. Mano derecha de Martín Berasategui y conductor de un irreverente rograma televisivo, De Jorge Robin Food para el gran público es todo un ejemplo para quienes sufren problemas de peso. Socarrón y excesivo, estas son las claves de su milagro
    David de jorge es un hombre nuevo. «El mismo gilipollas de siempre, eso sí», matiza el aludido. El cambio es una cuestión de peso. No en vano este guipuzcoano de Fuenterrabía llegó a pesar 267 kilos. «Como un ternero lechal», ilustra. A los 41 años formaba parte de ese uno por ciento de españoles que sufre de obesidad mórbida. Año y medio después, desde el palco que le proporciona Robin Food. Atracón a mano armada, su programa en ETB2, comparte cada semana su lucha contra la báscula con la audiencia, a la que ofrece las recetas que lo han ayudado a perder más de 110 kilos. En su cuartel general en Lasarte, bajo la cocina tres estrellas Michelin de Martín Berasategui su padrino profesional, este deslenguado justiciero de los fogones refiere a XLSemanal su proceso adelgazante, confiesa sus perversiones culinarias, sus fobias hacia Walt Disney y «los místicos de la cocina» e invita a Ferran Adrià a hacer 'guarrindongadas'. Como testigo de sus diatribas, enmarcado en la pared de su despacho, un pantalón de cuando alcanzó su peso máximo. «Lo puse ahí para que no se me olvide la carpa de circo que llegué a ser. Da miedo, ¿eh?».
    XLSemanal. ¿Cómo llega uno a pesar 267 kilos?
    David de Jorge. ¡Uf! Malos hábitos, tendencia a engordar..., pero la clave de todo es que te abandonas. Si dejas de preocuparte por tu peso, estás perdido.
    XL. ¿Y eso cuándo ocurrió?
    D.J. A ver, yo he sido un gordo toda la vida. Siempre me recuerdo con michelines. Hasta la adolescencia me preocupaba, hice dietas y bajé alguna vez de peso y todo, pero a partir de ahí...
    XL. ¿Qué le hizo reaccionar?
    D.J. Una báscula para ganado que vi en un matadero hace cuatro años. Me dije: «Hace siglos que no me peso, con 180 kilos. Vamos a ver». Esperé a quedarme solo y...: ¡215 kilos! Me quedé acojonado.
    XL. ¡Pues alcanzó los 267!
    D.J. Ya, ya, pero fue el primer aviso. Es que yo he sido siempre muy excesivo. Por suerte, no me dio por la heroína. Si comiendo bocadillos de tocineta y demás llegué a 267 kilos, me meto un 'pico' y palmo por sobredosis en 20 días.
    XL. Volviendo a lo de la chispa...
    D.J. A ver, he sido consciente de mi obesidad todos los días de mi vida. Cada noche, en la cama, me decía: «Esto hay que resolverlo». Pero nunca tuve el valor de hacerlo. Hasta que llegó un momento en que me sentía un inválido. Me dije: «O lo arreglas o te mueres». Vivir era muy difícil. Conseguía hacer el programa, pero acababa reventado. Eso sí, le echaba dos cojones y lo hacía, pero porque tengo una vitalidad del copón.
    XL. ¿Qué consecuencias físicas implica pesar 267 kilos?
    D.J. Sobre todo, dolor en rodillas y piernas. Andar es agotador. Y luego lo difícil que es ir en coche, avión... He descubierto el placer de sentarme en una terraza, jamás lo había hecho. Las sillas me han desafiado constantemente [se ríe]. Otra cosa genial es encontrar ropa de mi talla. Estar tan gordo es una mierda, no tiene una sola ventaja.
    XL. Vestía la ropa a medida, claro...
    D.J. Desde hace 15 años. Y siempre pantalón corto, camiseta y alpargatas.
    XL. ¿Y en invierno?
    D.J. También. Este año experimentaré el frío por primera vez. Era como una orca.
    XL. ¿Colesterol, ácido úrico, azúcar...?
    D.J. Te vas a descojonar, pero el colesterol y el ácido úrico los tenía perfectamente. El azúcar era lo que tenía peor; iba camino de ser diabético.
    XL. Y cuando se dijo «o lo arreglas o te mueres», ¿qué hizo?
    D.J. Empecé a cuidarme mucho más, en serio, a hacer dieta, pero ya estaba tan desbordado por la situación que ya no podía resolverlo por mí mismo. Necesitaba ayuda médica y pedí cita con un especialista.
    XL. ¿Qué le dijo?
    D.J. Que era más peligroso seguir así que la operación. El problema es que no me podían operar. No puedes entrar a un quirófano con 267 kilos. Piensa solo en la anestesia que necesitas o en si sufro una hemorragia con tanta carne; ¡una burrada, vamos! Tenía que bajar hasta los 200. Durante siete meses llevé un balón gástrico y conseguí mi objetivo.
    XL. No sería tan sencillo, supongo...
    D.J. Al principio, no podía ver comida; era como una gastroenteritis, pero sin ir al baño. Por la noche parecía como si el balón fuera a salirme por la boca o por detrás. No es agradable, pero perdí once kilos en una semana y me animé.
    XL. Tras años de alimentar hábitos pantagruélicos, ¿no sintió debilidad?
    D.J. Mira, al llegar a casa del hospital me puse, en plan gudari, a recoger hojas en el jardín. Pues casi me desmayo. Con las verduritas y tal mi estómago sonaba como el rugido de un tiranosaurio. Normal, ¡es que era como un macuto de la mili!
    XL. ¿Hizo la mili?
    D.J. ¡Qué coño! Me libré por gordo. Alguna ventaja debía tener esto de criar michelines, ¿no? [se ríe].
    XL. ¿Cuál es la clave para gestionar un cambio de hábitos tan drástico?
    D.J. No dar margen a la ingesta. En cuanto me lleno, paro.
    XL. ¿Y qué come?
    D.J. Los primeros dos meses tras la cirugía fueron de dieta severa: caldo, zumos y yogur. Pero llegó un momento en que echaba en falta masticar. Así que decidí crear menús compatibles con mi situación. Pasteles de carne, pollo o pescado desgrasados; mousse de sardinas en lata...
    XL. ¿Hasta dónde adelgazará?
    D.J. Hasta los 120, al menos. Luego necesitaré cirugía para eliminar los faldones y michelines que me cuelgan. Con eso adelgazaré otros 15 kilos de golpe [se ríe]. Será como retroceder 20 años. En cuanto a peso, claro, porque en cuanto a gilipollas, ahora lo soy mucho más que entonces [se ríe].
    XL. ¿Y la familia, los amigos y los compañeros? ¿Le presionaban? ¿Le decían que se cuidara?
    D.J. Los que más te quieren son los que menos coñazo te dan. Saben que, si no adelgazas, vas mal, pero son delicados. Martín Berasategui y su mujer, Oneka Arregui, han sido ejemplares. Sin decirme nada, han trabajado para que yo tomara esta decisión. Y mi familia; mi mujer, Eli Abad.
    XL. ¿Nunca le dijo nada su mujer?
    D.J. Hace meses me confesó que se veía viuda joven: «He vivido pensando que cualquier día te morías». Llevamos diez años juntos y siempre fue respetuosa, pero se me pusieron los pelos como escarpias. Es que Eli es la polla en vinagre. Sonará cursi, pero es verdad. Soy un tipo con suerte.
    XL. ¿Hace ejercicio?
    D.J. No había hecho nada en mi vida, pero es vital porque hay un momento en que te estancas. Con mi peso, lo único que podía hacer era ir a la piscina.
    XL. Nadar con 267 kilos no debe de ser nada...
    D.J. Nadar, no; soy un puto pato. Camino. Además, es que te metes al agua de mala leche y sales como si te hubieran bautizado en el Jordán.
    XL. ¿Más cambios dignos de mención?
    D.J. Nunca desayunaba. Me metía a la cama cebado y me levantaba sin ganas de comer. Y, ¡oye!, arrancas de otro modo.
    XL. ¿Tenía muebles reforzados en casa?
    D.J. No tengo una cama con soldadura de plomo [se ríe], pero buscas lo más resistente.
    XL. Y lo de cocinar, ¿de dónde le viene?
    D.J. Soy cocinero desde niño. ¡Mi madre me tenía que echar de la cocina! Con 14 años, todos forraban la carpeta con fotos de surf, ídolos pop y demás, y en la mía llevaba un marmitako, a Arzak y a Berasategui. ¡Yo era un trastornado del copón!
    XL. ¿Cómo conoció a Martín Berasategui?
    D.J. De la Escuela de Cocina y de comer en su restaurante, el antiguo Bodegón Alejandro, en San Sebastián. Gané un Campeonato de España de Cocina y con el dinero fui a Francia a trabajar con Michel Guérard, Roger Vergé..., los de la nouvelle cuisine. Martín me dijo que, al volver, le fuera a ver. Con 23 años, me nombró jefe de cocina. Pero, ojo, ¡que yo era un inútil!
    XL. ¿Sus padres lo veían de cocinero?
    D.J. Ellos siempre quisieron que me ganara la vida con lo que más me gustara. Mira, levantarse para ir a un trabajo donde no disfrutas es la puerta hacia la depresión, la enfermedad o el suicidio. Yo es que salgo de casa y me tiro en plancha para llegar aquí. ¡Una ilusión!
    XL. ¿Qué solía pedir como regalo por su cumpleaños?
    D.J. Con 14 años, les dije a mis padres: «¡Quiero ir a Arzak!, ¡quiero ir a Arzak!». Y, ¡hala!, a Arzak. Conservo la carta firmada de ese día. Es como si un chaval que ama el fútbol se cruzara con Messi.
    XL. ¿Jugaba al fútbol de niño?
    D.J. El deporte, la educación física era una tortura para mí. Y eso que, con diez años, mi padre me llevaba a Atocha [el antiguo campo de la Real Sociedad], donde vi a López Ufarte, Satrústegui y demás, pero luego empezaron a gustarme más las tías y la cocina que el fútbol [se ríe].
    XL. ¿Veía películas de Walt Disney?
    D.J. No puedo creer que me preguntes eso. ¡Detesto a Walt Disney! Ese señor ha hecho mucho daño a este mundo.
    XL. ¿Y eso?
    D.J. Todo ese rollo de humanizar a los animales nos ha jodido siglos y siglos de tradición. Ves al Pato Donald charlando con Mickey Mouse y todo se va a la mierda. Al hacer hablar a patos, conejos, ciervos y demás, Walt Disney nos hizo un flaco favor. Comer es matar. Así ha sido desde que el hombre pisó la Tierra. Habría que desenchufar la nevera donde dicen que está criogenizado, descongelarlo, echarlo a la cazuela y zamparnos a ese terrorista. Pero, oye, que igual es una teoría un poco a mi estilo, exagerada y tal.
    XL. Hombre, como teoría desde luego es bastante bestia...
    D.J. [Se ríe]. Pero, mira, antes en las matanzas los niños presenciaban los gritos, el corte, el chorro de sangre cayendo al cubo... No sé, que cada vez más la muerte sea un tabú cuando hablamos de comida es una jodienda.
    XL. ¿Mataría un pollo ante las cámaras?
    D.J. Eso estaría bien, pero es que me matan luego a mí. Mira, de niño en Fuenterrabía veíamos mucho la tele francesa; ahí vi mis primeras tetas [se ríe]. ¡Me pareció la hostia!
    XL. Sexo y comida. Se pone interesante.
    D.J. No, no [se ríe], lo que te contaba era que veía unos programas de cocina donde una mujer sacaba una anguila de un cubo y le metía un hachazo; cogía una gallina, le cortaba la cabeza y la desangraba. Era todo de lo más normal. Ahora es distinto, yo una vez empecé el programa con un corazón de vaca en la mano y todo dios apagó la tele. Hubo quien me llamó 'sádico' y lindezas así. Y, oye, ¡que no maté a nadie!
    XL. La casquería tiene hoy mala fama...
    D.J. Hoy manda el alimento desgrasado, empaquetado, inodoro y con abrefácil. A la gente le da asco oler a abono cuando sale de la ciudad o ver nata en la leche. Si mi abuela viviera, fliparía ante tanta pasteurización social.
    XL. Matar una gallina, no, pero con las 'guarrindongadas' que muestra en su programa ha creado escuela...
    D.J. Es que el 'guarrindonguismo' es un arte que hay que tener muy en cuenta. A la audiencia le encantan. He recibido más de 20.000. Mira, si me encuentro con Ferran Adrià, le diré que en esa superfundación que va a crear incluya una cátedra de 'guarrindonguismo' [se ríe].
    XL. ¿Podría dar una definición del asunto para lectores profanos en la materia?
    D.J. La 'guarrindongada' es como la perversión sexual de cada uno, pero en la cocina. Esa receta inconfesable que repites y perfeccionas con los años.
    XL. Mi hermano, por ejemplo, comía bocadillos de uvas con Nocilla. ¿Es una 'guarrindongada'?
    D.J. ¡Y de las buenas! Lo típico es leche condensada con anchoas; chorizo, o sobrasada, con chocolate; Chiquilín con mahonesa y chorizo de Pamplona... Aunque lo mejor es que alguien se me acerque por la calle y me la confiese a plena luz del día. Me siento como si fuera Elena Ochoa, la del programa de sexo, y alguien me abordara: «Hola, señora Ochoa, a mí me gusta que me metan el dedo por el ano». Y tú: «Ah, qué interesante. Tomo nota. Hablaré de ello en mi programa» [se ríe].
    XL. ¿Qué piensa cuando alguien le dice: «No sé hacer un huevo frito»?
    D.J. Que hay mucho huevón. Mienten para escaquearse. Si dices que no sabes, viene tu madre o tu pareja y te dice: «A ver, sal de aquí, energúmeno». ¿Para qué vas a aprender a cocinar si tienes quien te sirva?
    XL. Y a usted, ¿qué le enseñaron en la Escuela de Cocina?
    D.J. Mis profesores eran cocineros de toda la vida, gente sabia. Hacíamos merluza a la vasca, marmitako, guisos... Y, sobre todo, fregaba. Salí con una técnica de fregado del copón. Ahora les dan improvisación, estructura del plato y marcianadas así. ¡Es construir la casa por el tejado! Antes de pensar en algo innovador y sofisticado para que te aplaudan, debes aprender muchas cosas.
    XL. Su lema es «cocinar sin gilipolleces». ¿Es una carga contra esa corriente?
    D.J. Es que en España hemos tenido una generación que ha hecho cosas increíbles, pero hay muchos también que se han dedicado a ejercer de sacerdotes. Se ha hablado poco de cocina, se ha cocinado poco y se ha hecho mucha reflexión metafísica citando a Nietzsche, a Schopenhauer, a Dennis Hopper o a su madre para hablar de comida. El cocinero no puede equipararse con el pintor, el arquitecto o el músico, cuyos nombres perduran por los siglos...
    XL. Chefs como Ferran Adrià ocupan portadas de The New York Times, Le Monde, Time... ¿Se refiere a eso?
    D.J. No, bueno, a ver... Es cojonudo que le den esa atención a Adrià; sobre todo para él, claro. Me parece lícito que el cocinero, que toda la vida ha estado en un agujero sudoroso como un desgraciado, se reivindique y vaya por ahí diciendo que es un artista, pero me da mucha pereza tanto místico de los fogones. Aunque, oye, que yo no soy más que un energúmeno que hace año y medio pesaba 267 kilos. No me puedo poner como ejemplo de nada...
    XL. ¿Los cocineros tienen dotes especiales para la comunicación o los que salen en televisión sois, más bien, la excepción que confirma la regla?
    D.J. Me dicen que lo hago muy bien, pero me siento muy limitado. Hablo rápido, mi vocabulario es reducido, soy un deslenguado y, a veces, me cuesta explicarme; no soy un gran comunicador. El maestro es Arguiñano. Lo mismo le da a él un programa de cocina, presentar la OTI o un escaño en el Parlamento.
    XL. ¿Lo propone para presidente?
    D.J. [Se ríe]. ¡Pues lo haría de la hostia! Sería el amo. En todo caso, la mayoría de los cocineros donde mejor están es en la cocina. Es como el escritor al que admiras y el día que lo conoces se tira pedos, huele fatal y no le gusta el vino. ¡Lo matarías! Aquí, igual: tú, al fogón y a hablar a través de tus platos.
    Cómo perder peso sin maltratar el paladar.
    Menú adelgazante número 1
    En el último año y medio, De Jorge ha creado decenas de recetas para adelgazar sin perder el placer de la buena mesa. Las editará en 2014 en un libro que narrará también todo su proceso vital para perder kilos.
    -Crema de calabacín 'deluxe': 1 cebolleta tierna picada, 1 rama de apio picada, 2 dientes de ajo picados, 800 g de calabacines, 2 l de caldo de verduras, 1 ramillete de menta fresca, 300 g de queso fresco cremoso desgrasado, 1 taza de hojas de espinaca crudas, 1 ramillete de albahaca fresca, aceite de oliva, sal, pimienta.
    Se sofríen con aceite la cebolleta, el apio y el ajo. Se pelan los calabacines, se corta la pulpa en dados y se reserva la piel troceada en pedazos menudos. Se echa la pulpa al sofrito y se rehoga. Se añade el caldo caliente y se deja hervir 20 minutos. Cuando haya pasado el tiempo, se apaga el fuego y se meten en la cazuela las pieles del calabacín y un atadillo con la menta. Se deja que infusione 5 minutos y se retira la menta. Se tritura con la batidora añadiendo 150 g de queso y las hojas de espinaca. Se rectifica de sal. Se corta en tiras la albahaca, se mezcla con el resto del queso, se salpimienta y se pone en el fondo de los platos. Se sirve la crema, fría o caliente, y se adorna con un hilo de aceite.
    -Gambas al ajillo adelgazantes: 750 g de gambas gruesas, 6 dientes de ajo, 1 pizca de brandi, 2 puñados de hojas de perejil frescas, 1 pizca de aceite de oliva, 1 cayena fresca, sal.
    Se pelan las gambas, reservando las cáscaras y las cabezas. En la sartén con aceite se sofríen las cáscaras y las cabezas, aplastándolas con el culo de una botella para extraer los jugos del interior. Se majan en un mortero dos dientes de ajo y un puñado de hojas de perejil y se añaden al sofrito. Se añaden brandi y una pizca de agua y se deja hervir unos minutos. Se cuela, apretando, para obtener jugo muy concentrado. Se sazonan las colas de gamba. Se pica el perejil restante. Se laminan los 4 dientes de ajo restantes y se añade todo a una cazuela con una pizca de aceite y cayena. Se pone a fuego suave y, cuando el ajo empiece a 'bailar', se añaden las gambas y el jugo concentrado y se apaga el fuego. Se cubre con un plato y se deja reposar 1 minuto. Se espolvorea perejil picado y ya está listo.
    -Tortilla de patata trampa: 2 cebolletas muy picadas, 2 pimientos verdes muy picados, 4 patatas medianas pelada,s 4 huevos, aceite de oliva, sal.
    En una sartén con una pizca de aceite se sofríen la cebolleta y el pimiento. Si se agarra, se puede añadir una pizca de agua hasta que la verdura quede bien pochada, doradita. Se parten las patatas en dados, se colocan en un cazo con agua y sal, se arriman al fuego y se cuecen a fuego suave durante 30 minutos. Se baten los huevos en un bol. Cuando las patatas estén cocidas, se retira el agua del cazo y, ahí mismo, se las machaca hasta romperlas. Se añaden el sofrito, los huevos batidos y un poco de sal y se remueve. En la misma sartén del sofrito se cuaja la tortilla a fuego suave.
    Menú adelgazante número 2
    -Ensalada Oneka: 1 limón 2 cucharadas de leche de coco sin azúcar, 1 pizca de aceite de oliva, 1 ramillete de cebollino, 1 pimiento verde crudo, 2 aguacates, 1 mango maduro, 1 cuarto de piña madura, sal y pimienta.
    Se ralla el limón en un bol grande, en el que se incorporan su zumo, la leche de coco y el aceite de oliva. Se pica el cebollino y se reserva. Se lava el pimiento verde, se corta en tiras y se reserva. Se pelan los aguacates, se trocean y se echan al bol con el aliño. Se pelan el mango y la piña, se trocean y se incorporan a la mezcla. Se añade pimiento verde y se salpimenta todo. Se espolvorea el cebollino por encima, se mezcla bien y se rectifica el sazonado.
    -Pastel de salmón ahumado y rape: 1 cebolleta picada, 1 blanco de puerro picado, 3 cucharadas de salsa de tomate, 1 lomo de salmón ahumado de 250 g, 1 lomo de rape de 150 g, 1,5 dl de nata baja en grasa o leche descremada, 3 lonchas de salmón ahumado, 4 huevos, 1 pizca de aceite de oliva, 1 pizca de pan rallado, 1 puñado de germinados frescos, sal, pimienta.
    Para la salsa: 2 cucharadas de queso fresco 0%, 1 pizca de mostaza tipo Dijon, 1 pizca de rábano picante, 1 pizca de salsa de soja pimienta molida.
    En una sartén con aceite se sofríen la cebolleta y el puerro, añadiendo una pizca de agua para que quede menos graso. Se unta un molde con aceite y se espolvorea con pan rallado. Se corta el rape en dados y se salpimenta. Se incorporan al sofrito la salsa de tomate y la nata y se le da un hervor. Se agrega el pescado, se hierve 1 minuto y se retira del fuego. Se bate bien, se añaden el salmón y los huevos batidos, se salpimenta y se vuelve a batir. Se vierte en el molde y se pone al baño maría hasta que cuaje (unos 25 minutos). Se deja enfriar antes de refrigerar. Para la salsa: se mezclan los ingredientes y se salpimentan. Se desmolda el pastel y se sirve en rodajas con la salsa y unos germinados frescos.
    -Fruta con yogur y azahar: 2 cucharadas soperas de agua de azahar, 1 puñado hermoso de albaricoques secos en dados gruesos, 1 puñado hermoso de dátiles secos en dados gruesos, 1 puñado hermoso de higos secos en dados gruesos, 1 puñado hermoso de ciruelas secas deshuesadas en dados gruesos, el zumo de 1 naranja, el zumo de 1 pomelo, una pizca de miel, 1 rama de canela, 1 rama de vainilla menta fresca, 400 g de fresas limpias en cuartos, 2 dl de yogur desnatado 1 pizca de canela molida.
    Se mezclan los albaricoques, los dátiles, los higos, las ciruelas, el agua de azahar, los zumos y la miel. Se rascan los granos de la vainilla y se añaden a la mezcla junto con la canela. Se cubre el bol y se deja enfriar una hora en la nevera. Se añaden las fresas y se mezcla bien. Se corta la menta sobre la tabla en tiras muy finas. Se cubre todo con yogur y se espolvorea con la canela molida y la menta.

    TÍTULO;  EN PRIMER PLANO, 

    1. Jacob, además de tener un coeficiente de inteligencia superior al de Einstein (189 en la escala Welcher para niños), se maneja con las ...
       
      En primer plano

      Jacob Barnett. El cerebro de este niño asombra al mundo

      Cuando tenía dos años, sus maestros les dijeron a sus padres que se fueran haciendo a la idea de que su hijo nunca aprendería a leer. Hoy tiene 14, y su inteligencia deja a los científicos sin habla. Las mejores universidades del mundo se lo disputan. Esta es su historia.
      Jacob, además de tener un coeficiente de inteligencia superior al de Einstein (189 en la escala Welcher para niños), se maneja con las matemáticas y las ciencias de forma prodigiosa desde niño. Hace tres años estaba obsesionado con una ecuación concreta.
      Las cifras y operaciones llenaban la pizarra que le habían regalado sus padres e invadían incluso los cristales de las ventanas de su cuarto. Abrumados por su obsesión el niño había dejado de comer y hasta de dormir, sus padres pidieron consejo a un reputado astrofísico. El especialista les dijo que su hijo no solo estaba explorando un terreno virgen hasta ahora en el mundo de la física (lo que ya era muy raro), sino que, en caso de que sus teorías se revelaran como ciertas, su logro sería digno del Nobel. Su madre, Kristine Barnett, profesora de Enfermería, no estaba segura de que lo mejor para su hijo fuera ir a la universidad tan pequeño. Pero todo el mundo le decía lo mismo: lo peor para él sería no ir.
      Jacob tiene hoy 14 años y está sentado junto con sus padres en el sofá del salón. Su padre, Michael, es el encargado de una tienda de móviles. En un barrio obrero como el suyo, muy pocos van a la universidad, y menos aún a los 11 años. A Jacob le diagnosticaron el síndrome de Asperger cuando tenía dos años. Hoy, no da la impresión de ser autista; a veces se muestra un poco raro, eso es todo. El Asperger sigue ahí, pero no resulta evidente. «Estoy hablando con usted, ¿no? apunta el muchacho. Estoy estableciendo contacto visual».
      Su capacidad para relacionarse con los demás es el fruto de horas de años, más bien de dura dedicación por parte de su madre. Ella siempre le insistió en que siguiera con sus aficiones, pero que no se olvidara de salir con los demás chavales del barrio. Con el tiempo, el pequeño fue acostumbrándose a ir al cine con otros chicos 'normales'... por mucho que él no fuera precisamente muy 'normal'. A los tres años de edad, Jacob era capaz de memorizar la arquitectura de las ciudades y reconstruirla con palillos. A los cuatro no tenía problema en memorizar el mapa completo de los Estados Unidos y también podía interpretar una pieza de música clásica al piano tras haberla escuchado una sola vez... Y sin que nadie le hubiera enseñado a tocar.
      Su madre se dio cuenta de que el talento de su hijo sobresalía sobre todo en Física y Matemáticas. A los ocho años, el pequeño empezó a asistir a cursos de Matemáticas, Astronomía y Física en la universidad de su ciudad. Poco después hizo un curso preuniversitario (Jacob había completado sus estudios de secundaria sin pisar el instituto más que para los exámenes, tras haberlos preparado en el hogar familiar). En el aula universitaria tenía que subirse a una silla para llegar a la pizarra y explicar esta o aquella teoría a los demás alumnos.
      A los 11 años, Jacob dejó de dormir por las noches para desarrollar sus propias teorías físicas. Los cristales de las ventanas estaban cubiertos de números garabateados con rotulador. Había llegado el momento de que entrar en la universidad. «Entre unos y otros recuerda Kristine, me lo dejaron muy claro: Jake tenía que ir a la universidad. Nuestro hijo no iba a sentirse a gusto en la vida hasta que lo dejáramos ingresar de una vez».
      El pasado verano, Jake ha sido contratado por la universidad en calidad de investigador. Ha pronunciado una prestigiosa conferencia TED en Nueva York, ha sido invitado a trabajar en un proyecto secreto del Gobierno y también ha recibido una invitación para estudiar en China. Hoy día está cursando un máster en física cuántica. Las mejores universidades del país se lo disputan. «No está nada mal, sobre todo para un niño del que decían a los dos años que nunca aprendería a leer», apostilla su madre. Jacob tiene mucho éxito con las chicas, explica Kristine. Las chavalas se arremolinan a su paso y gritan su nombre. El propio Jacob comenta que estuvo saliendo con una chica del barrio, pero que lo dejaron, y que las chicas «con tanto oropel» no le dicen nada en absoluto. ¿Con tanto oropel? «Sí, ya me entiende: esas chicas que andan cubiertas de pendientes, collares y demás». Cuando tan solo tenía 14 meses, Kristine reparó en que su pequeño parecía perdido en su propio mundo, un mundo al que ella no tenía acceso. Los médicos emitieron una sucesión de diagnósticos aterradores, con el vaticinio de que en el futuro iba a tener problemas muy graves.
      La educación escolar al uso estaba descartada. Jacob empezó a pasar largos ratos con la mirada fija en su mantita de niño (Kristine hoy cree que estaba estudiando los patrones geométricos del tejido) o con los ojos puestos en una sombra en la pared, sin mover un músculo durante horas. No reaccionaba cuando veía un globo ni sonreía a su madre. Ella lo recuerda así: «Daba la impresión de que Jacob desaparecía un poco cada día. Yo estaba desesperada». Todo empezó a cambiar en 2002, cuando sus padres se dieron cuenta de que su hijo tenía fijación por un manual universitario de astronomía que había encontrado tirado en el suelo de una librería. Cuando Kristine lo llevó al planetario de la ciudad, se dio cuenta de que había asimilado todas y cada una de las explicaciones de ese libro. Los presentes se quedaron boquiabiertos. Jacob empezó a leer más y más y Kristine vio que su pequeño volvía a la vida. «Fue asombroso. Vi que salía del autismo, porque tomé la decisión de alimentar sus intereses instintivos».
      Las voces 'profesionales' le habían condenado a estudiar en una escuela especial para autistas, en la que hoy seguramente seguiría languideciendo. Sabiendo lo que ahora sabemos sobre Jacob, la idea pone los pelos de punta. Cuando comenzó a hablar y a sonreír (el síndrome de Asperger no suele implicar la pérdida del habla, lo que en opinión de Kristine indica que Jacob era todavía más autista de lo que pensaban los expertos), su madre hizo que abandonara la terapia y la educación especial para autistas y asumió personalmente ambas labores, fiándolo todo a su instinto. «Casi nadie estaba de acuerdo conmigo, pero algo me decía que era lo que mi hijo necesitaba; yo lo tenía claro. A veces es verdad eso de que una madre sabe qué es lo mejor para ti», dice.
      Jacob Barnett se ha pasado la vida entera sometido a pruebas, test y exámenes. Con resultados positivos siempre, brillantísimos en ocasiones. Razón por la que me animo a hacerle mi propia batería de preguntas. «¿Quién es tu héroe?», le pregunto. «Feynman», responde, en referencia a un premio Nobel de Física ya fallecido. «¿Tu videojuego preferido?». «No me interesan», asegura. «¿Qué te hace feliz?», le pregunto. «La física». «¿Qué música oyes en el iPod?». «No tengo iPod». «¿Hay cosas que te angustien?». Silencio.  Entonces, Jacob se echa a reír. «Me preocupa el hecho de que en este momento tendría que estar estudiando Mecánica Cuántica», dice. Suelta una carcajada y añade: «No, no, nada de eso... No creo tener ninguna preocupación especial». «¿Qué puedo decir?, apunta de repente. Estoy acostumbrado a responder preguntas muy diferentes, pero no de este tipo. No sé qué decir». «¿Cómo explicarías tu concepción del mundo?». «¿Qué puedo decir...? responde. Yo veo el mundo de una forma mucho más científica que los demás. Puedo ver todas las sombras que hay en esta habitación, con sus distintos matices, fijándome en esa de ahí y en esa otra...».
      Kristine explica: «No sé en qué momento Jake se dio cuenta de que era un niño prodigio, pero con el tiempo llegó a comprender lo muy diferente que era. A veces estaba tumbado bajo un árbol y, de pronto, le oíamos soltar una risita y musitar: '4596'. Acababa de contar el número de hojas del árbol». Jake me lleva al cuarto de estudiar de su hijo lo llaman 'el laboratorio'. Por las noches, Jake no se desviste ni se tumba. Trabaja sentado en un sillón y a veces, sencillamente, se queda adormilado. Aunque no por mucho tiempo. Si se encuentra excepcionalmente fatigado, es posible que eche una siesta corta. El laboratorio es un pequeño despacho pintado en azul, con estantes llenos de libros: los tomos de Feynman sobre física cuántica, las obras de Stephen Hawking, manuales de mecánica estadística avanzada, química y física del láser. En las paredes hay unas pizarras de casi dos metros cubiertas por largas ecuaciones serpenteantes. «¿Estás trabajando en todo esto?», pregunto. «¿En esto? No, no, nada de eso. Hice estas ecuaciones para ayudar a mis hermanos pequeños». Jake quiere ser profesor de Física o investigador. Su madre apunta: «Lo que nosotros queremos es que sea feliz y tenga sus amigos». Para ella, los amigos, la familia y las relaciones sociales son lo más importante. Hoy, a pesar de tener solo 14 años, las mejores universidades estadounidenses se lo disputan y también le han llegado ofertas de Oxford, del CERN en Suiza, del MIT...
      «En su momento etiquetaron a mi chaval de una forma determinada, y no me gustaría que ahora lo etiqueten como un niño prodigio. Hay gente que no se lo toma en serio. Otros le piden que recite cosas y lo tratan como un fenómeno de circo».La madre está preocupada. su hijo ha aparecido en la televisión, en la revista Time, en un sinfín de periódicos. La atención de los medios ha hecho que Kristine haya decidido escribir un libro con su experiencia. Y también está previsto el rodaje de una película sobre él. «¿Cuándo piensa dejar que Jake vuele por su cuenta?», le pregunto. Al fin y al cabo, los niños prodigio no siguen siendo niños eternamente. «No hay pruebas fehacientes de que los niños prodigio se 'quemen' antes de tiempo responde. Eso solo sucede con los niños que tienen padres obsesionados porque alcancen el éxito a toda costa. Yo envidio a esas madres que tienen claro lo que sus hijos van a hacer, aunque solo sea asistir al baile anual del instituto; yo no tengo ni idea de lo que vamos a hacer o dónde vamos a estar viviendo en el futuro próximo. A Jake lo han invitado a ir a China, a desarrollar armas nucleares en un laboratorio secreto, a vivir en una residencia universitaria en la costa este... ¡pero no tiene más que 14 años! Todo el mundo piensa en lo que sería mejor para la ciencia, pero yo tengo que pensar en lo que es mejor para Jake. Aún es un niño». Más tarde, en un momento de debilidad, Kristine vuelve a expresar su inquietud y se pone a llorar. «¡Es mi niño, mi niño...!», gime, enjugándose las lágrimas. «Siempre me he visto obligada a pensar tanto en sus necesidades educativas como en sus necesidades sociales...».
      Kristine es, en muchos aspectos, una madre prototípica de los Estados Unidos. Pero resulta que sus otros dos hijos, Wes de 12 años y Ethan de 9, también tienen unos coeficientes de inteligencia elevadísimos. Ambos han cursado los estudios de secundaria en casa y en este momento siguen cursos científicos de nivel universitario. El padre reconoce que tanto él como su mujer han sido analizados y han descubierto que cuentan con coeficientes de inteligencia muy altos, pero que él no está dispuesto a dejar su empleo en la tienda de telefonía para ponerse a estudiar otra vez, y tampoco Kristine quiere dejar las clases de Enfermería ni sus labores en el centro que atiende gratis a niños autistas o con otros problemas, creado a raíz de lo sucedido con su propio hijo. En el libro, Kristine escribe: «La historia de Jake es importante para todos los niños. Aunque mi hijo tiene unas dotes únicas, su historia demuestra que es posible dar con aquello que resulta extraordinario en nosotros y hasta apunta a la posibilidad de que el 'genio' no sea tan raro como creemos. Si consigues alimentar la chispa que todo niño lleva dentro concluye, los resultados siempre van a ser mucho mejores de lo esperado».
      En su momento, los padres de Jake se sintieron aterrados por la perspectiva de desatender los consejos de los profesionales, pero «el instinto me decía que, si Jake seguía asistiendo a la escuela de educación especial, todo iría a peor. Decidí fiarme del instinto y abrazar la esperanza en lugar de renunciar a ella explica Kristine. No iba a perder tiempo ni energía tratando de convencer a los médicos y psicólogos de su escuela de la necesidad de cambiar sus métodos de trabajo.
      Mi propósito no era combatir el sistema ni imponer mis criterios. En lugar de contratar abogados y expertos para hacer que Jake consiguiera los servicios que necesitaba, lo que haría sería darlo todo por él y hacer cuanto considerase necesario para ayudarlo a alcanzar su potencial al completo... Fuera cual fuese dicho potencial. El resultado fue que tomé la decisión más importante de mi vida. Una decisión que conducía al enfrentamiento con los expertos y hasta con mi propio marido. ¡Ese día decidí alimentar aquella afición que tanto apasionaba a Jake. Quizá estaba tratando de aprender a leer con esas tarjetas alfabéticas que tanto le gustaban; era posible que no. En cualquier caso, en lugar de quitárselas de las manos, lo que iba a hacer era asegurarme de que tuviera tantas tarjetas como quisiera».
      «El día que la profesora me dijo que mi hijo nunca podría aprender a leer» (Extracto del libro 'The Spark' ('la chispa'), cuando la madre de Jake planta cara a las autoridades).
      Noviembre de 2001. Jake tiene tres años.
      -Señora Barnett, me gustaría hablar con usted sobre esas tarjetas alfabéticas que le da a su hijo y con las que Jacob se presenta en la escuela...
      -Jake y yo estamos sentados en la sala con su profesora de educación especial. A Jake le gustaban aquellas tarjetas de vivos colores más que ninguna otra cosa en el mundo, del mismo modo que un peluche o una mantita lo son todo para otros niños pequeños. Las tarjetas las vendían en el mostrador del supermercado donde solía hacer la compra. Los demás niños siempre aprovechaban para meter chocolatinas o cajas de cereales en las cestas de sus madres, pero lo único que Jake metía en mi bolsa eran aquellos sobres con las tarjetas alfabéticas.
      -Verá, no es que yo le dé las tarjetas para que las lleve a la escuela. Lo que pasa es que Jake las coge cuando sale por la puerta. No sabe lo que me cuesta quitárselas... ¡Hasta se las lleva a la cama!La profesora de Jake se revolvió incómoda en el asiento.
      -Quizá sea bueno que no se haga muchas ilusiones en lo referente a Jacob, señora Barnett. En la escuela, sencillamente tratamos de formarlo para que pueda valerse por sí mismo el día de mañana, para que aprenda a vestirse solo, por poner un ejemplo.
      -Su voz era amable, pero la mujer estaba determinada a hablarme con claridad.
      -Sí, sí, claro... En casa también hacemos lo posible por que aprenda a valerse por sí mismo.
      -Creo que no me he explicado bien, señora Barnett. Lo que quiero decirle es que seguramente será mejor que no se esfuerce en que Jacob aprenda el alfabeto.
      -En ese momento comprendí todo cuanto la profesora de mi hijo estaba tratando de decirme. Su intención era hacerme saber claramente lo limitados que eran los objetivos de un programa de educación especial. No me estaba diciendo que aquellas tarjetas fueran prematuras para un niño de su edad. Lo que me estaba diciendo era que no nos molestáramos en enseñarle el alfabeto a Jake, porque no le creían capaz de aprender a leer. Fue devastador. A Jake le habían diagnosticado autismo, y yo finalmente empezaba a entender que no había la menor posibilidad de que mi hijo tuviera una educación normal.Me había pasado casi un año asomándome al incierto abismo del autismo. Había visto impotente cómo Jake había perdido capacidades tan normales como la de leer o hablar. Pero no iba a permitir que alguien descartara de un plumazo el potencial que mi hijo tenía a la tierna edad de tres años, fuera o no autista. Curiosamente había perdido la esperanza de que Jake un día aprendiera a leer, pero no estaba dispuesta a aceptar que otros establecieran un límite de lo que podíamos esperar de nuestro hijo. Esa mañana, me sentí como si la profesora de Jake hubiera cerrado su futuro de un portazo.



SALUD, CONOCER, CONSUMO, La cara oculta de los productos BIO / Libros El misterio VoynichEl misterio Voynich. El manuscrito que ni la Cia logra descifrar

TÍTULO; SALUD, CONOCER, CONSUMO,.

  1. MITO 1Las manzanas ecológicas son más feas. La belleza no es importanteMuchos creen que en los productos bio no funcionan los ...
    Consumo

    -foto.La cara oculta de los productos BIO

    No todo lo etiquetado como "ecológico" es lo que parece. Tras el reclamo 'bio' en grandes letras verdes puede haber mucha letra pequeña. Tomates orgánicos, agricultura sin pesticidas, ropa de algodón ecológico... ¿Cuánto hay de cierto en todo esto? Conozca los principales mitos de los productos 'bio'. Los desmontamos.
    MITO 1
    Las manzanas ecológicas son más feas. La belleza no es importante
    Muchos creen que en los productos bio no funcionan los estándares de belleza. Sin embargo, claro que los hay. El mercado manda y parece que la manzana ecológica debe tener el mismo aspecto que la industrial: siempre igual de bonita, con las mejillas sonrosadas. Las manzanas que no son perfectas acaban convertidas en zumo o en compota... El consumidor rechaza, por ejemplo, las manzanas moteadas, y no las quiere muy pequeñas, por muy bio que sean. Por otro lado, pese a que la agricultura ecológica promueve las variedades locales, estas no siempre se adaptan al cultivo sin aditivos: suelen ser más susceptibles a enfermedades fúngicas como el oídio (que afecta mucho a la manzana y a la vid) o el moteado (muy presente en la pera y la manzana). El cultivo ecológico, como el normal, pone su acento en las especies que ya han dado buenos resultados, tanto por su productividad como por su buen sabor. Así, pese a existir miles de variedades de manzanas, siguen sonando las mismas (Golden, Reineta, Fuji, Royal Gala...), ya sea en la tienda bio o en la gran superficie. En España se están realizando estudios que buscan cómo mejorar la producción de la manzana bio. En Asturias son especialmente activos los estudios que buscan encontrar la biomanzana más adecuada para elaborar sidra ecológica.
    MITO 2
    Lo ecológico es más sano: Tiene más vitaminas y proteínas
    Escépticos y creyentes tienen estudios científicos que avalan sus teorías. Hay que recurrir pues a estudios de mayor alcance: los metaanálisis que filtran los resultados de decenas, cientos de estudios publicados en años anteriores. En septiembre de 2012, un estudio de la Universidad de Stanford dio mucho que hablar: publicado en la revista Annals of Internal Medicine, se deducía de él que en los productos bio había menor presencia de pesticidas, pero no diferencias significativas en sus cualidades nutricionales, ni en la cantidad de vitamina C ni en proteínas o ácidos grasos. Sí hallaron en la leche bio mayores concentraciones de omega 3 y de fósforo (lo que no es ni bueno ni malo, pues son raros los casos de deficiencia de fósforo). En el debate que siguió a su publicación se llegó a acusar a los investigadores de trabajar al servicio de grandes productoras: ellos aclararon que no habían aceptado ninguna subvención y que el resultado les sorprendió: «Cuando empezamos con el proyecto dijo Dena Bravata, responsable del estudio, creíamos que hallaríamos evidencias de la superioridad de los productos bio». Por otro lado, la producción ecológica tiene riesgos asociados. El estiércol de las vacas, que se utiliza como fertilizante, contiene la bacteria Escherichia coli y hay estudios que demuestran que la probabilidad de infección por esta bacteria es ocho veces mayor en los productos ecológicos que en los convencionales.
    MITO 3
    La agricultura ecolóica no usa pesticidas
    Los usa menos y de manera más controlada, como corroboran los estudios que muestran una menor presencia de pesticidas en los productos ecológicos. Este sigue siendo uno de los argumentos más convincentes a la hora de decantarse por este tipo de productos. Lo cual no quiere decir que las trazas presentes en alimentos convencionales sean perjudiciales para la salud: por eso se someten, igual que los bio, a estrictos controles sanitarios. En cualquier caso, el reglamento europeo permite el empleo de hasta 27 pesticidas de origen natural. Entre ellos figuran elementos inocuos, como el extracto de árbol de nim contra los pulgones, y otros potencialmente peligrosos, como la rotenona, un insecticida que se obtiene de la raíz de algunas leguminosas que es altamente venenoso para las abejas y que está relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Se aplican tratamientos con azufre, sodio, jabón potásico... Pero el elemento más conflictivo en los campos ecológicos es el cobre: un fungicida natural tan efectivo como tóxico.
    MITO 4
    Las camisetas Bio solo utilizan algodón ecológico
    En España, según el Ministerio de Agricultura, había en 2011 solo una hectárea de producción ecológica destinada a las fibras textiles de origen vegetal. Y no se estaba cultivando. En el resto del mundo, las cosas son parecidas: en torno al uno por ciento del algodón cultivado responde a estándares ecológicos. Esto quiere decir que no se produce bastante algodón bio para que las camisetas y los pantalones que lucen el logo ecológico estén hechos, cine por cien, con este algodón. Pero sí contienen sustancias como el DDT, la aldrina, el coldrano... Las pruebas se realizan sobre el algodón en crudo, antes de cualquier tratamiento, pero hay veces en que no deben realizarse, como cuando más del 50 por ciento del algodón procede de cultivos certificados como ecológicos. Por último, la etiqueta ecológica no dice nada sobre las condiciones de los trabajadores. El silencio de algunos fabricantes es llamativo: cuando se les han pedido datos sobre esas condiciones en la India o Bangladesh, han rehusado responder.
    MITO 5
    Los cerdos de granja Bio son más felices
    Habría que preguntárselo a ellos... En todo caso, en la ganadería bio se busca generar para el animal condiciones similares a las que tendría en estado salvaje. Las truchas nadan menos hacinadas en piscinas unas 25 por metro cuadrado, frente a las 40 del método convencional y los cerdos viven con entradas permanentes de aire fresco, con espacios donde moverse... El ideal es integrar las producciones agrícola y ganadera. Pero eso exige mucho terreno: más de dos hectáreas por cerda, que, cuando da de mamar, es la que necesita de mayor espacio vital: en torno a los 7,5 metros cuadrados. El destete bio se produce también más tarde que en la versión convencional, no antes de los 40 días de vida del lechón. Y los cuidados sanitarios se basan en la prevención, ya que todo lo anterior redunda en menos enfermedades. Pero también hay males asociados a la vida bio en la granja: mayor pérdida de peso de las cerdas durante la lactancia, mayor riesgo de mortalidad neonatal, infecciones en sistemas productivos con pasto...
    MITO 6
    En las cremas naturales no hay productos químicos
    Probado que es totalmente falso. No existe todavía a nivel europeo una regulación lo suficientemente estricta y completa respecto a la cosmética natural o ecológica. A diferencia de lo que ocurre con otros productos, no hay un sello estandarizado europeo (como existe en la agricultura y ganadería, aunque estos conviven, todo sea dicho, con una amplia amalgama de sellos estatales y regionales; basta con fijarse en cualquier envase). En muchos casos, los fabricantes convencionales ofrecen una rama 'bio', 'ecológica' o 'natural' que, sin embargo, contiene muchos elementos químicos: silicona, grasas con bases derivadas del petróleo, colorantes y conservantes artificiales...
    MITO 7
    El tomate de agricultura ecológica sabe mejor
    No necesaria-mente. Su sabor tiene más que ver con el momento de recogida del tomate que con su método de cultivo. Si se deja madurar en la mata, será más sabroso, proceda del cultivo ecológico, del convencional... ¡o incluso del transgénico! Otros factores que determinan el sabor son el terreno, las horas de sol que recibe... Además, ¿cómo se mide el sabor? Las personas que han crecido tomando sopas ricas en glutamato no disfrutarán mucho con un caldo casero, porque los productos ecológicos contienen menos aditivos (como los potenciadores de sabor) y pueden hasta resultar insípidos. De hecho, en las catas a ciegas no se aprecian diferencias importantes entre los alimentos convencionales y los ecológicos. Eso sí, ¡a ciegas! Somos muy sugestionables, y por el mero hecho de que nos digan que un tomate es de origen ecológico nos sabrá mejor. Consumir productos de temporada es la mejor manera de garantizar el sabor. Claro que esto puede implicar que el tomate haya recorrido largas distancias. España es un gran exportador de productos ecológicos, pero también los importa de Nueva Zelanda o América. Eso hace que el alimento pueda haber recorrido hasta 5000 kilómetros para llegar hasta nuestro plato. Esa huella poco bio sería menor si el plátano o la manzana o la lechuga fuese un producto más cercano y se evitase el viaje.
    MITO 8
    El pescado BIO siempre es ecológico
    Caldo natural de pescado con verdura ecológica' o 'anchoas en aceite de oliva ecológico' reza en las etiquetas de ciertos productos españoles. ¿Respetan la legislación vigente? Sí. ¿Pero a qué alude el término 'ecológico'? A las verduras, al aceite de oliva... ¿y al pescado? Nada dice sobre el 32 por ciento de rape ni del 2 por ciento de bacalao que lleva el caldo. ¿De dónde provienen? Si no dice lo contrario, del mismo lugar que la versión sin reclamos ecológicos. Otros sí añaden más datos. Una conocida firma gallega de productos ecológicos habla de atún pescado con caña (no criado en piscifactoría), lo cual no es del todo un mérito: aún no se ha logrado un crecimiento correcto y rentable del atún en cautividad. La opción de la caña potencia, en cualquier caso, la sostenibilidad: evita las capturas involuntarias. La versión ecológica de la acuicultura también existe, aunque es una modalidad joven: hasta 2010 no hubo una normativa europea y coexistían diversas reglas locales y estatales... ¡Un estudio de la Universidad de Victoria (Canadá) localizó hasta 240 normativas en 29 países! En 2009 había inscritas, según el Ministerio de Medio Ambiente, dos explotaciones de acuicultura ecológica en nuestro país. Hoy son algunas más y España cuenta con algunos ejemplos pioneros, desde el mejillón en Galicia hasta la trucha, la dorada o la lubina producidas en Guadalajara, Andalucía o Murcia. Estos modelos sostenibles reducen las sustancias contaminantes presentes en estos pescados, lo que hace que entre sus clientes estén muchos afectados por hipersensibilidad química.
    MITO 9
    En la ganadería ecológica no se emplean medicamentos
    Falso. Toda carne, provenga de la ganadería convencional o de la ecológica, necesita garantizar la prevención de enfermedades. En la cría ecológica, esta se basa según el reglamento europeo aprobado en junio de 2007 en la selección de razas apropiadas, el ejercicio físico del animal, los piensos de alta calidad y las condiciones higiénicas de la estabulación (el mantenimiento de los animales que se crían dentro de un lugar en el que están gran parte de su vida). Pero, llegado el caso de que el animal caiga enfermo, se permite y se exige un tratamiento inmediato. «Podrán utilizarse medicamentos veterinarios alopáticos de síntesis, incluidos los antibióticos, cuando sea necesario y bajo condiciones estrictas». La cita es textual, obtenida de la citada normativa. Siempre, eso sí, que el uso de productos fitoterapéuticos u homepáticos no haya resultado efectivo.

     
      TÍTULO; Libros

    El misterio VoynichEl misterio Voynich. El manuscrito que ni la Cia logra descifrar

    Ni los más complejos ordenadores ni las agencias especializadas en descifrar códigos han podido desvelar el extraño lenguaje del manuscrito Voynich, del siglo XV. Cuando ya se empezaba a dudar de que tuviera sentido, unos investigadores han demostrado que no es un fraude. Es un idioma real y puede esconder mensajes secretos. Lea, lea.
    Los jesuitas de Villa Mondragone, un colegio de la Compañía de Jesús cerca de Roma, estaban al borde de la ruina. Era el año 1912. No les quedaba otra: tenían que vender su biblioteca.
    Avisaron a un coleccionista, Wilfrid M. Voynich, de origen polaco. Voynich compró allí 30 manuscritos; entre ellos, uno que nadie ha podido leer hasta la fecha. Está escrito en una lengua misteriosa de la que no se ha descifrado ni una sola palabra. Y desde hace un siglo obsesiona a criptógrafos, historiadores, paleógrafos, lingüistas, filólogos, matemáticos, ingenieros e incluso astrónomos y botánicos, pues el libro está adornado con extrañas ilustraciones cosmológicas y plantas quiméricas que tampoco nadie ha podido identificar. Hasta la controvertida Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) intentó descifrar el código durante tres décadas. No pudo.
    ¿Esconde un tesoro? ¿La resolución de un crimen? ¿Conocimientos secretos que cambiarían la historia de la ciencia? ¿Acaso una profecía? La frustración es tal que desde 2004 la teoría más extendida sobre el manuscrito Voynich es que se trata de un fraude: no se puede descifrar porque no hay nada que descifrar; es un galimatías, una broma. Pero un reciente estudio de la Universidad de Mánchester (Reino Unido) demuestra que no es así. El texto está escrito en una lengua auténtica y puede contener mensajes cifrados. ¿Qué lengua es y qué mensajes oculta? No se sabe. Los investigadores, dirigidos por el físico Marcelo Montemurro, analizaron la frecuencia de las palabras en el manuscrito y las compararon con textos de similar extensión en inglés, chino, latín, un lenguaje informático y fragmentos del código del ADN. Los textos analizados entre ellos, Las confesiones de san Agustín y El origen de las especies, de Charles Darwin tienen entre 500 y 700 palabras claves, mientras que el sistema de programación ronda las 300, y el genoma, las diez. El voynichés, como se conoce el presunto idioma del manuscrito, tiene 800. «Su estructura es compatible con la de una lengua humana», afirma Montemurro.
    Además, en el voynichés, la distribución estadística de las letras y palabras es cualquier cosa menos aleatoria. Por ejemplo, cumple a rajatabla la ley de Zipf, que establece que en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en un texto extenso aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera, etcétera. Lenguajes artificiales como los élficos de Tolkien o el klingon de Star Trek no cumplen esta regla. Poco se sabe con certeza del manuscrito, un pergamino de 240 páginas. La Universidad de Arizona demostró mediante la prueba del carbono 14 que podía datarse entre 1404 y 1438. Su autor es anónimo. El emperador Rodolfo II de Bohemia está acreditado como el primer propietario conocido del manuscrito, por el que pagó 600 ducados de oro, unos 70.000 euros. Rodolfo II, sobrino de Felipe II, fue un monarca excéntrico aficionado a las ciencias ocultas. Coleccionaba juguetes mecánicos, autómatas, recetarios de magia y manuales de alquimia.
    El manuscrito lo heredó su farmacéutico, Jacobus Sinapius, favorito del emperador, al que curó presuntamente de una grave enfermedad con un elixir de su invención. La panacea tuvo una enorme demanda y Sinapius ganó una fortuna. Fue el primero que intentó descifrarlo.En la larga lista de traductores frustrados sobresalen dos: uno es William Newbold, profesor de Filosofía en Pensilvania a principios del siglo XX y condecorado por descifrar mensajes de los espías alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Dedicó los últimos años de su vida a examinar el manuscrito, hasta que perdió la noción de la realidad. Murió loco. el otro es william friedman, considerado el mejor criptógrafo de la era moderna y uno de los fundadores de la NSA. Friedman descifró el Código Púrpura que protegía las comunicaciones navales japonesas durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no pudo con el manuscrito Voynich, aunque su hipótesis de trabajo se considera plausible. No se trataría de un idioma inventado, sino de una lengua probablemente europea 'oscurecida' mediante un algoritmo que desplaza letras individuales.
    Con la potencia de los ordenadores actuales desentrañarlo debería ser cosa de niños. Pero no es así. Se han hecho pruebas con el hebreo; también con un cóctel políglota de lenguas orientales (chino, tibetano, vietnamita...); con escritura esteganográfica (textos que carecen de significado en su mayor parte, pero que contienen la información oculta en detalles arbitrarios y discretos). Todo, en vano.El propósito del libro también intriga a los estudiosos. Teorías recientes lo relacionan con secretos de los gremios de artesanos de Milán que incluyen la elaboración de venenos y la producción de vidrio, cuya transmisión a potencias extranjeras estaba sujeta a la pena de muerte. Y hay incluso quien lo relaciona con conocimientos pioneros en la energía atómica. Pero llega un punto en que se mezclan la leyenda y los pocos datos fehacientes. No es extraño que se hayan escrito unas treinta novelas sobre el manuscrito. Como escribe Reed Johnson, de la Universidad de Virginia: «Tanta gente ha dedicado tanto tiempo a intentar descifrarlo que si fuera un fraude sería trágico. Nos impulsa el afán de descubrir algún significado trascendente. Por lo menos, que no sea una lista de la compra o un catálogo de chistes verdes de los monjes del siglo XV».
    El dueño del documento
    Wilfrid Voynich (1865-1930) fue un bibliófilo y coleccionista polaco. Graduado en Química y Farmacia, destacó por ser un revolucionario antizarista (una parte de Polonia pertenecía al Imperio ruso), lo que lo llevó a ser encarcelado en Siberia. Logró escapar vía Manchuria y China. Acabó regentando una librería en Londres junto con su mujer, Ethel Boole, novelista de éxito. En 1914, a punto de comenzar la guerra, se mudó a Nueva York con parte de su colección de libros entre ellos, el manuscrito, que había comprado en 1912 y continuó con su oficio de librero especializado en textos raros. A su muerte, su viuda vendió el manuscrito a un marchante, que no pudo encontrar comprador y lo legó en 1969 a la Universidad de Yale, donde continúa hoy.
    Así es el manuscrito Voynich
    -El manuscrito. El texto está escrito en un pergamino de 240 páginas, redactado e ilustrado en el siglo XV con pluma de ave.
    -Ni una palabra. Está escrito en una lengua misteriosa de la que no se ha logrado descifrar ni una sola palabra.
    -Impecable. Todo el texto está escrito de izquierda a derecha de manera fluida y no contiene ni un solo tachón.
    -Una clave secreta. El voynichés, como se conoce el presunto idioma en el que está escrito, no sería una lengua desconocida, inventada o artificial, sino una lengua probablemente europea (o varias lenguas combinadas) 'oscurecida' mediante un algoritmo que desplaza letras individuales. Un método similar fue usado por la cancillería de Milán en el siglo XV.
    -¿Más de un autor? Se aprecian al menos dos caligrafías, como si fuese obra de dos escribanos.
    -Dibujos por secciones. Las ilustraciones lo dividen en seis secciones. La primera es un herbario con dibujos de plantas. La segunda está relacionada con la astrología, con símbolos zodiacales y mujeres desnudas que sostienen estrellas. La tercera aludiría a la biología; la cuarta, a la cosmología; la quinta, a la farmacia; y la sexta serían unas recetas alquímicas.
    -Previendo el futuro. En la sección cosmológica se aprecian tránsitos de cuerpos celestes, dibujos de galaxias y quizá prototipos de instrumentos ópticos.
    -Texto corrido. El voynichés tiene entre 20 y 30 letras (los expertos no se ponen de acuerdo). El texto tiene 170.000 caracteres agrupados en 35.000 palabras. No hay palabras de más de diez letras ni signos de puntuación.
    -Tinta datada. La tinta está datada entre 1404 y 1438, lo que certifica que el manuscrito es medieval.
    ¿QUIÉN LO ESCRIBIÓ?
    -El manuscrito Voynich se atribuyó primero al fraile franciscano Roger Bacon, pero esta teoría ha sido descartada. También se dijo que lo escribió John Dee (abajo), matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra. O su ayudante, Edward Kelly, un alquimista que aseguraba que era capaz de conversar con los ángeles. Se ha sugerido que Kelly inventó ese idioma para engañar a Dee, que a su vez lo utilizó para estafar al emperador Rodolfo II de Bohemia. Hoy parecen descartadas todas estas teorías. La única pista realmente fiable es el lugar donde se escribió: el norte de Italia. Según la Universidad de Arizona, en una ilustración se ve una ciudad amurallada con almenas en forma de cola de golondrina, un estilo que durante el Renacimiento se acabó popularizando en toda Europa, pero que en la época de la redacción del manuscrito solo se empleó en las zonas de influencia de Venecia y Milán.


DESAYUNO DOMINGO CON Federico Moccia:/ LIGA FÚTBOL, TERCERA GRUPO 14, CASTUERA-0- OLIVENZA-0.-/ DOMINGO, CINE, MALAVITA ,.


  1. XLSemanal. Estos días anda viajando por nuestro país... -foto-Federico Moccia. He venido a promocionar mi último libro y a localizar la ciudad en la ...
     
    Desayuno de domingo con...

    Federico Moccia: "El romanticismo no desaparecerá, aunque las tecnologías avancen"

    Nací en Roma hace 50 años y soy escritor, el rey del best-seller romántico europeo. Un instante de felicidad es mi última novela; la segunda parte, que saldrá en primavera, se desarrollará en España.
    XLSemanal. Estos días anda viajando por nuestro país...
    Federico Moccia. He venido a promocionar mi último libro y a localizar la ciudad en la que desarrollar el siguiente: Vejer de la Frontera, Vich o Fuenterrabía. En primavera se sabrá.
    XL. Así que María -andaluza, catalana o vasca- será la nueva protagonista.
    F.M. Sí. En Un instante de felicidad, Nicco se enamora de María, que está de vacaciones en Roma. Ahora, él vendrá a España a buscarla y ya se verá qué pasa.
    XL. Cuenta que su primer libro fue la respuesta a un desamor de juventud. Hoy, con 50 años, ¿sigue despechado?
    F.M. Prefiero pensar que soy un romántico en lugar de reconocer que aún sufro por aquella gran decepción.
    XL. Salvo para estas fotos, no se quita la gorra ni dentro de casa. ¿Coquetería para que no se le vea la calva?
    F.M. No, no. También la llevaba cuando tenía todo mi pelo. Desde pequeño he sentido auténtica pasión por las gorras y por eso siempre llevo una puesta.
    XL. Dicen que se escribe de lo que se conoce. ¿Sus hormonas están en constante ebullición?
    F.M. [Ríe]. También escribo muchas cosas que sueño y que no he vivido. Y algunas las corrijo para no quedar fatal.
    XL. Asegura que sus libros no son solo para adolescentes, pero lo persiguen las niñas de 13 a 18 años.
    F.M. Cuando vengo a San Jordi, en la cola hay personas muy diferentes: desde la chica de 14 años hasta la señora de 60, y también más de un hombre.
    XL. Cuando publicó A tres metros sobre el cielo, en muchas ciudades aparecieron grafitis con el lema A3MSC.
    F.M. Fue tremendo. Por eso propuse a la gente que, en vez de eso, colgase un candado en un puente con el nombre de la pareja y tirase la llave al río.
    XL. Pero las barandillas de los puentes empezaron a tener problemas...
    F.M. No pensé que tanta gente fuera a hacerlo. En el Ponte Vecchio de Florencia han tomado medidas para evitarlo, y en París, Venecia y Roma los han prohibido.
    XL. Para escribir así, ¿necesita mantener vivo el espíritu de Peter Pan?
    F.M. Cuando no escribo, actúo de una forma muy normal, pero cuando lo hago, me meto dentro de mis personajes para sentir como ellos y hablar con su voz.
    XL. ¿Donde haya una buena historia de amor que se quite todo lo demás?
    F.M. La gente siempre buscará novelas de amor porque encontrará en ellas algo de su vida. Aunque las tecnologías avancen, el romanticismo no desaparecerá.

    Su desayuno: «Un café largo, a la americana, con leche, un buen zumo de naranja natural y pan tostado con un poco de queso o de jamón. Como se ve, prefiero lo salado a lo dulce».


    1.  
      El otro día, me abordó por la calle una señora de cierta edad para decirme: «Oye, Carmen, a ver cuándo escribes algo sobre el niñocentrismo.
       
      El otro día, me abordó por la calle una señora de cierta edad para decirme: «Oye, Carmen, a ver cuándo escribes algo sobre el niñocentrismo. Vaya plaga».
      ¿Niñocentrismo? repetí, porque nunca hasta ahora había oído el palabro.
      Y ella continuó: «Sí, ya sabes a qué me refiero, a esa epidemia de papás babicaídos que creen que los niños son el ombligo del mundo. En mis tiempos, los adultos ni te miraban a la cara hasta cumplir lo menos catorce años y aún entonces tenías que hacer virguerías para ganarte su interés». La expresión «en mis tiempos» siempre me ha dado un poco de yuyu. No soy de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, pero, aun así, aquella señora me dejó cavilando. No es que el tema de cómo es en nuestros tiempos la relación entre niños y adultos sea nuevo para mí, de hecho creo que ya he escrito bastante sobre ello. Recuerdo sobre todo un artículo llamado Niñitis aguda, en el que hablaba de que, de un tiempo a esta parte, padres y madres se han convertido en una mezcla de Mary Poppins y gallina clueca: que el niño no se aburra, que el niño no se frustre, que sea siempre el rey de la casa. Y eso está muy bien, pero siempre que no se sobreactúe, como me parece que está pasando últimamente. ¿Se han dado cuenta, por ejemplo, de que, cuando hay un niño presente, todo el mundo, para demostrar que es una persona sensible y enrollada, propicia que la conversación gire en torno a la criatura (no importa la edad) hasta el punto de que solo habla ella y el resto la escucha en éxtasis como si fuera la reencarnación de Demóstenes?
      ¿Cuándo empezamos a poner a los niños en el centro del universo? ¿En qué momento pasamos del «cuando seas padre comerás huevos» a «mi hijo es mi mejor amigo»?
      Personalmente tengo una teoría al respecto. Creo que todo viene, por un lado, de un efecto péndulo que hace que los padres de hoy quieran ser la antítesis de lo que fueron los suyos, tan autoritarios. Y, por otro, del poder amplificador de memeces y topicazos que tienen las revistas del cuore. Todos los que salen en este tipo de publicaciones dicen siempre las mismas obviedades lelas, y el hit parade de las frases más usadas es más o menos este: «Lo más importante para mí es la familia» (vaya novedad). «Mis hijos son lo primero» (como si no lo fueran para todo quisque). Y luego está la inefable frasecita «he encontrado al hombre/mujer de mi vida», que, por cierto, se repite cada vez con más frecuencia y con distinto partenaire, porque los amores eternos de ahora son más cortos que las mangas de un chaleco.
      Pero volviendo al tema de los niños, es muy curioso ver cómo, a pesar de haber convertido a los menores en el centro del universo, no parece que estén mejor educados y tampoco que sean más felices que los de antes. En lo que se refiere a la educación, esos padres gagás parecen prestar mucha atención a ciertas cosas y muy poca a otras. Por ejemplo, la agenda extraescolar de los niños de hoy es más apretada que la de un ministro. Los lunes, kárate; los martes, chino; los miércoles, inglés; los jueves, informática; y así... hasta agotar la semana y por supuesto el bolsillo de los abnegados padres, que se privan de mucho para dar la mejor formación a sus criaturas. En cambio, esos mismos heroicos progenitores no se toman la molestia de adiestrar a sus hijos en saberes mucho más baratos, pero también importantes, como lo que antes se llamaba una buena educación: respetar a los mayores, saludar, saber comer, decir gracias y por favor. Sí, todas estas antiguallas que antes nos enseñaban y tan trasnochadas parecen. Y, sin embargo, tenían su razón de ser. No solo porque la vida es más agradable cuando la gente piensa en el prójimo, sino porque no creerse el centro del universo y con derecho a todo desde la cuna es algo muy útil. Esos niños que están acostumbrados a ser el ombligo del mundo descubrirán un día que no lo son, y entonces solo les espera la frustración. Es el viejo síndrome del príncipe destronado, una auténtica fuente de infelicidad, por cierto. 

      TÍTULO; LIGA FÚTBOL, TERCERA GRUPO 14, CASTUERA-0- OLIVENZA-0.-

      Hoy el Castuera jugaba en casa contra el Olivenza en un partido muy luchado por los equipos con buenas paradas de los porteros, pero el resultado final fue CASTUERA-0- OLIVENZA-0.-, etc.

      TÍTULO: DOMINGO, CINE, MALAVITA ,.
      Malavita 

      Reparto
      Robert De Niro, Michelle Pfeiffer, Tommy Lee Jones, Dianna Agron, Domenick Lombardozzi,.
       
       Una conocida familia mafiosa americana se traslada a la región francesa de Normandia bajo un programa de protección de testigos del FBI. Aunque hacen lo posible para adaptarse a su nuevo estilo de vida, enseguida se verán obligados a utilizar los viejos métodos para solucionar los problemas de la familia... Adaptación de la novela de Tonino Benacquista 'Badfellas'.




sábado, 9 de noviembre de 2013

SABADO,CINE, LUCIA Y EL SEXO,./ CON LA MUSICA A OTRA PARTE,

Lucía y el sexoTÍTULO: SABADO,CINE, LUCIA Y EL SEXO,.

Reparto
Paz Vega, Tristán Ulloa, Najwa Nimri, Daniel Freire, Javier Cámara, Silvia Llanos, Elena Anaya, Diana Suárez, Juan Fernández, Arsenio León, Javier Coromina,.
 
 Lucía es una joven que trabaja como camarera en el centro de Madrid. Tras la misteriosa desaparición de su novio Lorenzo, un escritor, decide marcharse a la tranquila isla de Formentera. La libertad que siente allí la lleva a enfrentarse a los aspectos más oscuros de su pasada relación, como si se tratara de una novela. 
 
 Un joven escritor conoce a Lucía, una guapa admiradora, y ambos entablan una relación llena de pasión... Una historia de búsqueda y huida al mismo tiempo le sirve al siempre fascinante Julio Medem, cámara digital en mano, para realizar otro de sus personales trabajos, no exentos de la fuerza visual y la singular composición de personajes que han caracterizado sus anteriores películas. Además su alto contenido erótico ayudó a que funcionara bien en taquilla (consiguió más de 5,5 millones de euros de recaudación). Muy interesante.
 
Con la música a otra parteTÍTULO;  CON LA MUSICA A OTRA PARTE,.

TELEVISION

Con la música a otra parte

Los programas musicales de siempre han desaparecido de la tele. Los pocos que existen, en TVE, se emiten a horas imposibles y con audiencias raquíticas

'Escala en Hi-Fi', 'Rockpop', 'La edad de oro', 'Música sí', 'Auambabulumba balambambu', 'Séptimo de caballería', 'No disparen al pianista', 'El conciertazo'... Programas musicales en la televisión no han faltado, hasta ahora que las parrillas se han convertido en un campo yermo para este género. La cadena pública tiene actualmente en parrilla 'El palco' (música clásica), 'Flamenco para tus ojos', 'Los conciertos de Radio 3', y 'Los conciertos de La 2'. Pero en las privadas... silencio... salvo los concursos musicales y los 'talent show', que son otra cosa. «En España se consume muy poca música por televisión. No favorecemos el crear y el despertar el interés por la música», lamenta Arturo Morales, que desde 2007 dirige 'Los conciertos de La 2'. Un programa que pese a su veteranía y a mantener una cuota que ronda el 2,6% de 'share' (la media de la cadena), está relegado a unos horarios que «no son los idóneos». Se emite sábados y domingos a las ocho de la mañana.
Es algo que lamenta también José Luis Rupérez, productor de 'Flamenco para tus ojos', un espacio que ha permitido el regreso de este género musical a la pantalla seis años después de su desaparición. «La música está proscrita en la televisión, por eso nos sentimos afortunados de poder presentar esta propuesta en Televisión Española», señala Rupérez. Eso sí, la «hora criminal» a la que emiten 'Flamenco para tus ojos' (los domingos a las dos de la madrugada) ha motivado hasta un 'hashtag' en Twitter: 'Flamenco para zombies'.
'Efecto Phil Collins'
No se sabe si quizá le pasó por ser un tipo normal, bajito y medio calvo. Puede que sea un homenaje, o quizá haya un poco de mala leche. Pero se conoce como 'efecto Phil Collins' al fenómeno por el que las audiencias se desploman en cuanto empieza a sonar música en el 'prime time'. Y amparados en esa teoría las cadenas prefieren no arriesgarse con espacios de divulgación musical en esa franja horaria en la que, curiosamente, han arrasado los concursos de artistas como 'OT', 'La Voz' y 'Tú sí que vales'.
Contra el convencimiento general, Rupérez está seguro de que la música puede aportar buenos datos de audiencia. Solo hay que echar la vista atrás para ver como triunfaron programas como 'El disco del año' o 'Música sí', ambos en TVE. Pero es que, además, los programas musicales funcionan como plataformas para impulsar las carreras de los artistas, o por lo menos darles la oportunidad de hacer un 'bolo' en directo. «Los grupos se matan por aparecer en 'Los conciertos de Radio 3' que se emite a las dos de la mañana los martes», apunta el crítico musical Lino Portela. «Y en la época de 'La Movida' no eras nadie si no habías salido en 'La edad de oro' de Paloma Chamorro».
Poner una cara conocida al frente de un espacio musical es la fórmula a la que han recurrido tradicionalmente los productores en busca de la garantía del éxito. ¡Y parece que funciona! El tirón de 'Séptimo de Caballería' con Miguel Bosé al frente hizo que por allí pasaran tanto los rockeros de REM, como Enrique Morente o Víctor Manuel. O Ara Malikian en 'Pizzicato'. Pero un buen fichaje también encarece el producto. Además hay ejemplos de lo contrario. Fernando Argenta ha conducido con mucho éxito durante años 'El conciertazo', un programa infantil de música clásica que incluso se vendió a Latinoamérica. «Por eso la música tiene que estar presente en las parrillas, al margen del dinero», concluye Morales, director del espacio.

EL HOROSCOPO, OLGA KURYLENKO,./ MUJERES EN PRIMERA LINEA,.Megan Ellison,.

TÍTULO; EL HOROSCOPO, OLGA KURYLENKO,.

Olga Kurylenko-foto.


Olga Kurylenko
Olga Kurylenko by Mikolaj Kirschke Wikipedia cropped.JPG
Olga Kurylenko durante la presentación del Ford Ka, París (2008)
Nacimiento Berdyansk, RSSU, URSS
(actual Flag of Ukraine.svg Ucrania)
14 de noviembre de 1979
(33 años)
Nacionalidad Flag of France.svg Francia
Ocupación Actriz, Modelo
Características físicas
Medidas 87-59-90
Estatura 1,75 m
Ojos Verdes
Cabello Marrón oscuro
Etnia Caucásico
Familia
Pareja Cedric Van Mol (2000-2005)
Damian Gabrielle (2006-2007)
Sitio oficial
Ficha en IMDb
Olha Kostyantynivna Kurylenko (Ucraniano: Ольга Костянтинівна Куриленко) es una modelo y actriz franco-ucraniana nacida el 14 de noviembre de 1979 en Berdyansk (República Socialista Soviética de Ucrania). Kurylenko se dio a conocer y adquirió fama internacional tras interpretar su papel de Chica Bond en la película Quantum of Solace.

Biografía

Nacida en Berdyansk, fue descubierta por una buscadora de modelos mientras estaba de vacaciones en Moscú con 15 años.1
Se trasladó a París cuando tenía 16 años, donde firmó por la agencia de modelos Madison, y a los pocos años ya era portada de las revistas Elle, Marie-Claire y Madame Figaro.2 En 2001 obtuvo la nacionalidad francesa tras su matrimonio con el fotógrafo de moda francés Cédric van Mol. Comienza su carrera filmográfica en Francia en 2005.
Recibió el certificado de Excellence Award en el Brooklyn Film Festival (BFF) de 2006, por su actuación en L'Annulaire, de la realizadora francesa Diane Bertrand. También actuó en la película colectiva Paris, je t'aime, concretamente en el episodio Quartier de la Madeleine, de Vincenzo Natali, junto a Elijah Wood.
En 2007, Kurylenko actuó en Hitman junto a Timothy Olyphant. Pero su fama aumenta gracias a su papel como Chica Bond (de nombre Camille) en la película de 007, Quantum of Solace.3
En 2011, protagonizó en Ukrania la película La Terre outragée (en inglés: Land of Oblivion), de la realizadora franco-israelí Michale Boganim. La película es una de las primeras películas de ficción sobre la catástrofe de Chernobyl, 25 años después de la explosión de la central nuclear. El mismo año protagonizó también la película de Terrence Malick To the Wonder, junto con Ben Affleck, Javier Bardem y Rachel McAdams.
Protagoniza la nueva serie de Movie City Magic City, que debutó el 30 de marzo de 2012.

Filmografía

Megan EllisonTÍTULO;  MUJERES EN PRIMERA LINEA,.Megan Ellison,.

  1. -foto,.Megan Ellison podría meterse en la piel del policía Scottie Fergusson (James Stewart) y poner a salvo a la bella Madeleine (Kim Novak) en la ...
     Megan Ellison podría meterse en la piel del policía Scottie Fergusson (James Stewart) y poner a salvo a la bella Madeleine (Kim Novak) en la película de Hitchcock. No tiene “vértigo”. O protagonizar una “road movie” volando sobre su Harley, a lo Dennis Hopper en “Easy Rider”. Le va el riesgo y la velocidad. Lo que pasa es que la hija del excéntrico dueño de Oracle, el “playboy” de las finanzas Larry Ellison, no es actriz sino productora. La que pone la pasta (mucha). Porque puede. Megan llegó a la industria, vio y decidió jugar a la ruleta con el cine indie. Un año (2011) y llegó la cumbre. Por fin, una productora haciendo realidad sueños.
    Atención, porque solo tiene 27 años, frecuenta los círculos de la contracultura y no teme lo que digan de ella. No ha hecho más que empezar y ya ha dado alas a directores como los hermanos Coen, Paul Thomas Anderson, Kathryn Bigelow y Spike Jonze. No ejerce de heredera ni de “party girl”. No hay que buscarla en la alfombra roja. Se queda con sus camisetas de Led Zeppelin y AC/DC, y las botas con las que se fue a recorrer el mundo, con parada en Nepal, tras dejar sus estudios de cine y antes de crear la productora Annapurna Pictures.

    Es verdad que su padre posee la tercera fortuna del planeta, según Forbes; una isla en Hawai y una biografía titulada “La diferencia entre Dios y Larry Ellison”. Y que ella conduce un Aston Martin y vende su mansión de Los Ángeles, con sala de cine y vistas al Océano, por 11 millones de euros. Pero también que huye del glamour, no colecciona excentricidades, no da entrevistas, visita el set de rodaje tanto como la oficina y, si se deja ver, elige con quien: Joaquin Phoenix o Philip Seymour Hoffman. Megan no posa, trabaja. Prefiere moverse a salir en la foto. Con Anderson viajó a Oriente Medio; con Jonze, a Shanghai; y con Bigelow, a la India. Al más veterano de los productores del cine independiente, Ted Hope, le ha faltado tiempo para decir que “Megan es un regalo de Dios”. Una mecenas a la antigua. 

    En su Twitter, cita a Whitman, Picasso, Einstein o al maestro Yoda de “Star Wars”. La fantasía es su debilidad. Pero no está en las nubes, o no siempre. Desembolsó 30 millones de euros para la controvertida “The Master”, que se atrevió con la Cienciología. ¿Un filme sobre Julian Assange? ¿Una adaptación de la novela “Vicio propio”, de Thomas Pynchon? Tranquilos, paga Ellison. Hollywood ama a los productores así. Como en la comedia que protagonizó Hugh Grant, Megan subió una colina pero está bajando una montaña. 
    ¿Quién es? 
    -Margaret Elisabeth Ellison (1986) es la hija del CEO de la compañía de software Oracle, Larry Ellison, y de Bárbara Boothe, la tercera de sus cuatro exmujeres. A los 20 años, dejó sus estudios de cine en la Universidad de California y se dedicó a viajar.
    Su hermano David produce filmes de acción de gran presupuesto con la Paramount.
    -Creció junto a David Geffen, cofundador de Dreamworks, y Steve Jobs, amigos de la familia. Tiene una relaciones públicas para alejar a la prensa y usa Twitter como cuaderno de rodaje.
    -Produjo “La noche más oscura”, de Kathryn Bigelow (junto a ella, a la derecha, en la foto tras ganar el Oscar a la dirección) sobre la captura de Bin Laden, y “Mátalos suavemente”, con Brad Pitt. Ha estrenado “The Grandmasters”, de Wong Kar Wai, y “Her”, de Spike Jones.

PROTAGONISTAS, EL ORIGEN DE LA BELLEZA./ EN DIRECTO,.CELEBRITIES AL RESCATE,Taylor Swift.

TÍTULO; PROTAGONISTAS, EL ORIGEN DE LA BELLEZA.

Belleza


como la revelación más hermosa de Dios como se manifestó en la arquitectura gótica.
Belleza es una noción abstracta ligada a numerosos aspectos de la existencia humana. Esto es estudiado principalmente por la disciplina filosófica de la estética, pero también es abordado por otras disciplinas como la historia, la sociología y la psicología social. Vulgarmente la belleza se define como la característica de una cosa que a través de una experiencia sensorial (percepción) procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción. En este sentido, la belleza proviene de manifestaciones tales como la forma, el aspecto visual, el movimiento y el sonido, aunque también se la asocia, en menor medida, a los sabores y los olores. En esta línea y haciendo hincapié en el aspecto visual, Tomás de Aquino define lo bello como aquello que agrada a la vista (quae visa placet). La percepción de la «belleza» a menudo implica la interpretación de alguna entidad que está en equilibrio y armonía con la naturaleza, y puede conducir a sentimientos de atracción y bienestar emocional. Debido a que constituye una experiencia subjetiva, a menudo se dice que «la belleza está en el ojo del observador».1 En su sentido más profundo, la belleza puede engendrarse a partir de una experiencia de reflexión positiva sobre el significado de la propia existencia.

TÍTULO;  EN DIRECTO,. CELEBRITIES AL RESCATE,.Taylor Swift,.


Taylor Swift-foto.


Taylor Swift
Swift performs in St. Louis, Missouri in 2013.jpg
Swift en 2013
Datos generales
Nombre real Taylor Alison Swift Finlay
Nacimiento 13 de diciembre de 1989 (23 años)
Origen Reading, Pensilvania, Flag of the United States.svg Estados Unidos
Ocupación Cantautora, compositora, actriz
Información artística
Tipo de voz Mezzosoprano ligera
Género(s) Pop, teen pop, country, country pop1
Instrumento(s) Voz, guitarra, ukelele, piano, banjo
Período de actividad 2006 - presente
Discográfica(s) Big Machine
Web
Sitio web Sitio Web Oficial
Ficha Taylor Swift en IMDb
Para el álbum del mismo nombre, véase: Taylor Swift
Taylor Alison Swift Finlay (13 de diciembre de 1989 en Reading, Pensilvania) es una actriz, cantante y compositora estadounidense de música country. Swift se mudó a Nashville, Tennessee a la edad de catorce años para seguir una carrera de música country. Trabaja con la compañía discográfica independiente Big Machine Records y se convirtió en la cantautora más joven contratada por Sony/ATV Music publishing house. En el año 2006 lanzó su álbum debut homónimo Taylor Swift y se convirtió en la más famosa de la música country «Our Song», su tercer sencillo la convirtió en la persona más joven en escribir sencillos sin ayuda de nadie y cantar una canción Nº 1 en la lista de country chart. Swift recibió un premio a "Mejor artista nuevo" y fue nominada para los premios Grammy.
Swift a finales del 2008 lanzó su segundo álbum, Fearless. El álbum se hizo exitoso por los sencillos «Love Story» y «You Belong With Me», Fearless, el cual se convirtió en el álbum más vendido del 2009. El disco ganó cuatro Grammy. Swift se convirtió en la cantante más joven en ser ganadora del Grammy al "Álbum del Año". Fearless también recibió los aplausos del año por los American Music Awards, Academy of Country Music Awards y Country Music Association Awards, lo cual lo convirtió en el álbum más premiado en la historia de la música country. En el año 2010, Swift lanzó su tercer álbum, Speak Now, que vendió más de un millón de copias en su primera semana. Después emprendió su gira Speak Now World Tour, que incluyó muchas fechas a las cuales asistieron más de 1,6 millones de fans. El tercer sencillo del álbum «Mean» ganó dos Grammy. Swift lanzó su cuarto álbum: Red, el cual salió a la venta el 22 de octubre de 2012. El primer sencillo del álbum «We Are Never Ever Getting Back Together», se convirtió en la primera canción de Swift en llegar al Nº 1 en la lista de Billboard Hot 100.
Swift es conocida por escribir canciones acerca de sus experiencias como adolescente y adulta; ha sido honrada por la asociación Nashville Songwriters Association y Songwriters Hall of Fame. Swift ha ganado siete Grammy, diez American Music Awards, siete Country Music Association Awards, seis Academy of Country Music Awards y trece BMI Awards. Swift ha vendido más de 23 millones de álbumes y 50 millones de descargas de canciones en todo el mundo. Además de su carrera musical, Swift ha aparecido como actriz invitada en CSI: Crime Scene Investigation (2009), en la película de comedia Valentine's Day (2010) y en la película animada The Lorax, en la cual puso su voz en el personaje de Audrey (2012). Además, Swift apoya la educación artística, la alfabetización de los niños, los fondos de ayuda ante desastres naturales, los derechos LGBT e instituciones de beneficencia para niños enfermos.[cita requerida]