TITULO: Cartas en el tiempo - El circo de Kiss ,.
Cartas en el tiempo
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'Cartas en el tiempo' - El circo de Kiss,.
- Miércoles -8- Enero a las 20:00 en La 2 / foto.
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El circo de Kiss,.
Kiss hicieron mucho más que pintarse la cara. En los setenta eran tan rentables que solo Star wars les hacía sombra. Ellos llevaron el merchandising al rock en cantidades nunca vistas antes. Convirtieron el rock en un circo y los adolescentes les adoraban. Fueron durante casi una década el grupo de rock más grande. Pero 30 años después solo queda el maquillaje. Los Kiss de 2010 son la mejor banda de homenaje a Kiss. Pero el espectáculo funciona como un cañón, a pesar de menguar las condiciones físicas. El martes Gene Simmons de 60 años, Paul Stanley (58), Eric Singer (51) y Tommy Thayer (50) se enfundarán sus trajes, sus plataformas y los pelucones y ofrecerán en el Palacio de Deportes un espectáculo de puro escapismo para una parroquia que no les pide otra cosa.
TITULO: Las rutas de Ambrosio - Toledo ,.
El sabado -11- Enero a las 19:10 por La 2, foto.
Las rutas D’Ambrosio’ en el que se mostrará la riqueza gastronómica de Toledo de la mano del chef argentino Gonzalo D’Ambrosio.
Su primera parada le llevará al convento de las Comendadoras de Santiago, donde aprenderá a elaborar el tradicional mazapán. Un dulce que se popularizó en la Edad Media y que ha llegado hasta nuestros días con diferentes formas y diseños.
Aprenderá igualmente una receta muy toledana en un marco incomparable: perdices a la toledana en el Parador de Oropesa, ha informado Tiro Producciones en nota de prensa.
En su ruta también descubrirá el arte de la cetrería y del tiro con arco que fueron formas de caza que marcaron la Edad Media. Inspirándose en esta época y este escenario, el presentador elaborará una receta muy medieval en un lugar con mucha historia: el Palacio de Pedro I.TITULO: LAS RUTAS DE VERONICA - El sulfato atómico (1969): igual nos suena vivir en un país dictatorial ,.
El sabado -11- Enero a las 18:10 por La 2, foto,.El sulfato atómico (1969): igual nos suena vivir en un país dictatorial Mortadelo y Filemón dejan de ser detectives privados para convertirse en agentes de la TIA, pero se mantiene la misma jerarquía: Filemón Pi es el jefe y Mortadelo un desastre con patas con una habilidad increíble para cambiar de disfraz en lo que salta de una viñeta a otra. La pareja es enviada en esta primera aventura larga a la república de Tirania, cuyo dictador, Bruteztrausen, se ha hecho con un invento del doctor Bacterio que agiganta los bichos que da gusto (debía ser un insecticida que acabara con las plagas, pero ya sabemos cómo se las gasta Bacterio). Diréis que qué tiene que ver todo esto con la historia de España, pero que la primera gran historia de estos dos se desarrolle en un país inventado supuestamente bajo el yugo de un dictador, cuando aquí teníamos el nuestro, ya dice bastante de cómo eran las cosas por estos lares.
TITULO: ¡ Qué grande es el cine ! - ME RESBALA - AQUEMARROPA - ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ ! - EL HORMIGUERO VIERNES -17- Enero - Ian McEwan, sátira sobre la locura del Brexit ,.¡Qué grande es el cine! ,.
¡Qué grande es el cine! fue un programa de cine dirigido por José Luis Garci y emitido por Televisión Española por su cadena La 2.
El programa comenzaba con una presentación de la película que se emitía esa noche, posteriormente esta película se emitía y acababa con una tertulia entre Garci y los invitados del día sobre ella.1 El programa comenzó a llevarse a cabo en enero de 1995 y comenzó sus emisiones el 13 de febrero del mismo año., etc.
ME RESBALA - AQUEMARROPA - ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ ! - EL HORMIGUERO VIERNES - 17 - Enero - Ian McEwan, sátira sobre la locura del Brexit , fotos,.
Ian McEwan, sátira sobre la locura del Brexit,.
El
novelista británico novela en 'La cucaracha' la montaña rusa en la que
vive y padece su país. Trump y la Unión Europea tampoco se libran de
esta mofa ácida y divertida, trasunto de la obra de Kafka

«Una
mañana, al despertar de sueños intranquilos, Gregor Samsa se encontró
en su cama convertido en un monstruoso bicho. Estaba boca arriba, sobre
la dura coraza de su caparazón, y, si levantaba un poco la cabeza, podía
ver su abovedado vientre, marrón y dividido por surcos arqueados... Sus
muchas patas, patéticas en comparación a lo que habían sido sus
piernas, se agitaban con impotencia ante sus ojos» (Franz Kafka).
«Aquella
mañana, al despertar de un intranquilo sueño, Jim Sams, inteligente
pero de ningún modo profundo, se vio convertido en una criatura
gigantesca. Durante un rato largo permaneció de espaldas (no era su
postura favorita) y miró con consternación sus lejanos pies y sus
escasas extremidades. Solo cuatro, naturalmente, y del todo inmóviles.
Las patitas morenas por las que sentía ya cierta nostalgia se habrían
agitado alegres en el aire, aunque inútilmente» (Ian McEwan). Son textos parecidos, sí, pero no iguales. Fascinan y repelen. El primero de ellos, el del arranque de La metamorfosis, supone una «animalización del hombre: de tanto vivir bajo unas condiciones infrahumanas, Gregor Samsa se convierte en un escarabajo», dice el profesor y traductor en el prólogo del libro del escritor de Praga en la edición de Alianza. Y aclara esa transformación: «el envilecimiento al que el mundo contemporáneo somete al hombre puede hacer que una buena mañana uno se despierte transformado en un asqueroso bicho, en un híbrido que no es animal, ni hombre».
Ian McEwan. Todo lo contrario. Un animal se convierte en hombre. En las primeras páginas de La cucaracha (Anagrama) el lector asiste al comportamiento de un bicho que se deleita saboreando un trozo de pizza Margarita sin aceitunas cerca de un albañal, se topa con varias boñigas aún calientes y comprueba que su cabeza puede girar 180 grados con escaso esfuerzo. La cucaracha se va convirtiendo en un hombre.
Esta suerte de homenaje a Kafka pero invirtiendo el cambio ha debido ser el propósito de explicar las mutaciones o piruetas constantes que vive la sociedad británica ante el Brexit, en las que se han perdido y confundido las convicciones para dejarse llevar por el miedo al riesgo del vértigo o por la fascinación ante lo desconocido. Tal vez ante las dos posibilidades. O mezcladas.
«Un día una cucaracha se despierta y se encuentra con una criatura gigante y este es el primer ministro. Es una sátira política. Mi cucaracha es una brexiter. Tenemos un primer ministro con un alto o un caro nivel de educación que ve su camino a través de una forma muy parecida al de una cucaracha, que ignora el Parlamento, o que trata de ignorarlo, que traspasa la ley y que apela a su esencia de la misma forma que Trump. Parece absolutamente abandonado sin retorno a una forma de populismo de bajo nivel», ha dicho recientemente Ian McEwan (Aldershot, 1948).
En la novela, ese hombre que fue cucaracha «se había sometido al espíritu colectivo. Y ahora era un elemento minúsculo de un plan cuya magnitud no podía abarcar ni entender ningún individuo». El hombre-cucaracha, o la cucaracha-hombre, despierta a una realidad en la que una asistente, a las siete y media de la mañana, le trata como «primer ministro» y recuerda que le espera una reunión del gabinete a las nueve y una rueda de prensa al mediodía. «En el espacio donde había tendido antes unas delicadas pinzas se movió la malsana masa de tejido compacto y brotaron sus primeras palabras. 'Está bien'». Alguien podría acordarse de la escena de 2001. Una odisea del espacio en la que un cavernícola, el líder de la tribu más fuerte, golpea con un hueso el esqueleto de un animal mientras retumba Así habló Zaratustra de Richard Strauss. En la película de Stanley Kubrick ese animal que acabará siendo hombre encuentra placer en la destrucción. Y cada vez insiste con mayor ímpetu.
La novela de Ian McEwan es un disparate. Una reacción divertida, esa risa que surge a veces ante una situación incomprensible, que desborda. La cucaracha también es Gulliver, que despierta en Liliput, un País del Nunca Jamás donde unos seres enanos le han hecho prisionero. Todo es mágico y todo es real. Como el Brexit, como el libro de McEwan, como la novela de Jonathan Swift. Todo es posible. McEwan ha parodiado esa montaña rusa en que se ha convertido su país. Cada mañana, durante meses, se asistía a una pirueta aún más atrevida que la anterior.
«Cuando la nación se desgarra, las normas constitucionales se dejan de lado, el Parlamento se cierra para que el Gobierno no pueda ser desafiado en un momento crucial y los ministros mienten sobre ello descaradamente al viejo estilo soviético, y cuando muchos brexistas en altos cargos parecen anhelar la catástrofe económica de no llegar a un acuerdo y los extremistas nacionalistas ingleses están atacando a la policía en la plaza del Parlamento, un escritor está obligado a preguntarse qué es lo que puede hacer. Sólo hay una respuesta: escribir». Eso dijo McEwan y eso es lo que ha hecho. Ridiculizando al primer ministro, Boris Johnson, James Sams en el libro. Obcecado con su idea, ignora todas las sugerencias no sólo de la oposición sino también de su partido. Así, no dudará en deshacerse de su secretario de Exteriores por cuestionar su política: se publica en un periódico algo más que un affaire, una historia de acoso. Con no escasa sorna, el premier le dice: «Sé cómo eran estas cosas antes. Unas cuantas zalamerías detrás de los archivadores. Pero los tiempos han cambiado. Me Too y todo eso». El cinismo va más allá. No sólo le pide su carta de dimisión sino que le ofrece su peine para que, acompañado por un policía barbudo con un fusil automático, cuando salga al 10 de Downing Street salga aparente ante una nube de fotógrafos. Todo muy british.
No falta Trump en esta sarcástica y divertida mofa. El primer ministro británico oye, al fondo de una conversación telefónica con el presidente, «gritos y disparos, relinchos de caballos (...)». Tampoco se libra Bruselas del escarnio a consecuencia de una enconada polémica por los «helados moldavos», asunto nada trivial pues en el forcejeo para adaptar los ingredientes del producto moldavo a la legislación de la Unión Europea creaba tensiones diplomáticas entre Occidente y Rusia. Y así.
El sentido del humor británico, que no nos falte.
TITULO: ¿Dónde estabas entonces? - Fiesta con Calderón y juicio con Bellocchio , Jueves -9- Enero ,.
Este jueves -9- Enero , a las 22.30, La Sexta emite una nueva entrega de ‘¿Dónde estabas entonces? lo presenta Ana Pastor, foto.
Fiesta con Calderón y juicio con Bellocchio,.
LA SEÑORA Y LA CRIADA
Brillante, brillantísimo trabajo de Miguel del Arco en La señora y la criada. Un disfrute, casi dos horas de diversión total y de alegría en el cuerpo. Y en el alma, halagada por compartir tanto ingenio. Con la versión de Julio Escalada, que ha coescrito -¡a qué negarlo!- con Calderón de la Barca y en verso una de sus comedias palatinas menos conocidas y representadas, Del Arco ha puesto en pie una comedia loca, loquísima -en todos los sentidos-, que pasa ante nuestros ojos como un bólido.El siempre bien urdido y endiablado enredo calderoniano se convierte, prácticamente, en una frenética screwball comedy con toques puntuales de slapstick. Emana del escenario un aroma de cine, y hasta creí notar, en el vertiginoso carrusel, un homenaje visual y musical a La pantera rosa.
La música de Arnau Vilà cuenta, y mucho, en este montaje, que desde su escena de apertura es también un risueño musical -en la Italia de mediados del siglo pasado-, que llega a tener a Raffaella Carrà -Calderón, tú tranquilo, ¡qué más te da!- como invitada estelar. Naturalmente, la cosa no es que Calderón y Escalada -no sé si decir que a partes iguales- proporcionen, amén del graciosísimo embrollo, un innumerable contingente de gags, sino que Del Arco ha sometido su, por lo demás, económica puesta en escena a un mecanismo de precisión.
La maquinaria y el movimiento escénicos funcionan como un reloj. Del Arco está aquí sembrado como director, suministrando a la acción y a los actores un centón de detalles y hallazgos que dan nervio y relieve a una jocosa fiesta permanente de la inteligencia.
EL DESEO COMO MOTOR
La trama, un lío. Que la descubra quien se la trabaje, o sea, quien vea esta divertidísima función. Es un poco lo de siempre. Crotaldo y Diana se aman, pero sus respectivos padres, duques ellos, tienen otros planes. El de Diana quiere a Fisberto para su hija, y Crotaldo, por si no tuviera suficiente disgusto, sufre el acoso de su desaforada prima Flor, una mujer de armas tomar que lo desea sin freno.Criados y villanos se encargarán, con sus complicidades, sus torpezas y sus criterios e instintos propios, de ayudar y estorbar a sus amos en sus propósitos. Se cambian las identidades, se embarullan las mentiras y las verdades y se consuma el caos de los disfraces, que sólo puede concluir en un claro y radiante final feliz. El deseo amoroso (y sexual) se manifiesta como un motor irrefrenable que, superado el quebranto, merecerá su plena y colectiva satisfacción.
El espectáculo del Teatro de la Comedia es una gozada gracias también al deslumbrante desempeño de todo el elenco de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico. Son todos buenísimos, en su dicción y en su gestualidad, pero en esta ocasión tienen más posibilidades de brillar las actrices: Irene Serrano, Alba Recondo, Aisa Pérez y Anna Maruny. Irresistibles.
COLETTE Y LA NAVIDAD
Colette (1873-1954) fue novelista, guionista, actriz y artista de variedades. Y en todo lo que hizo, empezando por su vida, dejó una impronta lib: liberal, libertina, libertaria, liberada. También escribió mucho para la prensa, y ahora nos llega, editado por Elba, Regalos de invierno, una recopilación, que ni pintada para estas fechas, de artículos breves publicados entre 1909 y 1948. En ocasiones, funcionan como pequeños cuentos.La encontramos donde muchos quizá no la esperaban, rememorando, muy apegada a la memoria de su querida madre, las fiestas y rituales de Navidad y Año Nuevo de su infancia de niña de pueblo, a veces desde la angustia de un país, Francia, zarandeado por dos guerras mundiales. Como sucede con estas remembranzas, la felicidad se entreteje con la tristeza; el entusiasmo, con el escepticismo crítico y la involucración, con la distancia. Pero siempre prima el esplendor de una prosa imbatible en las descripciones, que se pelea entre la lírica de los sentimientos y la lucidez de las ideas.
LA VERDAD DEL TRAIDOR
Nada, ni caso. Apenas diez mil personas han visto El traidor, una de las mejores películas del año. De muy poco vale la prescripción de la crítica, que ya sólo orienta a una cuadrilla de espectadores veteranos que todavía sabe leer. ¡Y que no decaiga! Las dos secuencias de los careos del arrepentido mafioso Tommaso Buscetta -que no se tenía por arrepentido- con Giuseppe Calò y el psicopático y no menos temible Totò Riina, sus viejos colegas de la Cosa Nostra, son apasionantes y contienen más cine que cien películas juntas. Tres hombres hablando en sus respectivas sillas, ya ven.Marco Bellocchio, a sus 80 años, retoma y refresca el cine político italiano de los 70, siempre con un pie en el "thriller" y otro en la política, pues el delito y el crimen sin contemplaciones estaban unidos a las corruptelas de gobernantes, magistrados y policías. Y en esto llegó el juez Giovanni Falcone -preciosos retratos el suyo y el de Buscetta, y la crónica de lo que llegó a ser una amistad-, asesinado por la Mafia en una escena que, por escueta, es brutal. Bellocchio logra -con el sobrio Pierfrancesco Gavino a la cabeza- que todos los actores parezcan ser los personajes que representan, y entonces se produce el prodigio de que podamos ser testigos en primera fila de un trozo vivo de la historia reciente. Que colea,.
TITULO: Informe Robinson - De Guti a José María Gutiérrez ,.
El miércoles -8- Enero a las 22:000 en #Vamos, foto,.
De Guti a José María Gutiérrez,.
Era Guti cuando dijo aquello de “si ahora no salgo de noche, ¿cuándo lo voy a hacer?”. Ahora es el jefe de un grupo de futbolistas a los que debe exigir disciplina y trabajo, así que mejor que cuando le miren vean al míster Gutiérrez, no a Guti. Y lo está haciendo bien, y eso que cuando llegó se le miró con desconfianza. El Almería no iba mal, estaba en zona de playoff con el portugués Pedro Emanuel. Cuando Turki, el jeque árabe que lleva el club, fichó a Guti, perdón, a Gutiérrez, la gente pensó que sólo buscaba un efecto mediático y desconfió. De hecho, en las primeras semanas se le miró con ojo crítico. Pero ha convencido.
Su decisión de salir jugando de atrás (llegó a retrasar al medio centro a central) fue discutida por peligrosa, pero se va aceptando. Y se ha terminado de ganar a la gente haciendo funcionar la pareja de ataque Juan Muñoz- Darwin Núñez. El Almería es ahora segundo, puesto de ascenso directo, y hasta mira al Cádiz desde una distancia razonable. Son sólo unas pocas semanas, pero José María Gutiérrez está sentando plaza de buen entrenador, con decisiones atrevidas y justas. Curiosamente, ocurre a la vez que Raúl, tan implacable rendidor cuando jugaba, está pinchando de forma inesperada en el Castilla. Las vueltas que da la vida.

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